Dos años de impunidad

 

Manifestación en memoria de Giulio Regeni [El Cairo, Feb 2016] @ Alicia Alamillos

El Cairo | Enero 2018

“He visto todos los males del mundo en el rostro de Giulio”. Con esas palabras tras haber reconocido a su hijo “por la punta de la nariz”, la madre de Giulio Regeni denunciaba que lo que le habían hecho a su hijo era “inenarrable”. El doctorando italiano habría cumplido la semana pasada 30 años. Su vida fue interrumpida, sin embargo, poco después de haber cumplido los 28. Dos años después de su desaparición forzada, las incógnitas siguen sin despejarse, y la investigación en torno a su muerte parece más una trama de cine negro que una historia real. Aunque bien podría representarla también aquel juego de espejos en el que Bruce Lee se pierde en Operación Dragón. Con mil imágenes de un enemigo difuso al que no puede alcanzar y al que persigue de un reflejo a otro.

Desde que se encontró el cuerpo torturado de Regeni diez días después de su desaparición, las teorías conspirativas y la desinformación han sido una constante. Pocos dudan, sin embargo, de la responsabilidad de las fuerzas de seguridad egipcias en la muerte de Giulio. Cualquiera que ha intentado desvelar esa realidad ha sufrido las consecuencias que, en un país donde la desapariciones forzosas y la tortura son frecuentes, implica la posibilidad de acabar como Giulio.

“Nos encontramos todavía muy lejos de la verdad”, lamenta Riccardo Noury, portavoz de Amnistía Internacional en Italia. “La cooperación del Gobierno egipcio es ineficiente y la del italiano no es mucho mejor”.

“Han estado divulgando diferentes historias, falsas e incluso ofensivas para Giulio”

“Estoy saliendo”. Un mensaje a su novia a las 19.41 de aquel 25 de enero de 2015 es la última prueba de vida de Regeni. La fecha de su desaparición es importante. El día de la Policía, el 25 de enero de 2011, los egipcios se alzaron contra un régimen, el de Hosni Mubarak, cuyo pilar principal era el Ejército, que sigue ejerciendo el mismo papel para el nuevo régimen de Abdelfatah Sisi. Desde entonces, aquellos que han gobernado, la Junta Militar primero, el islamista Morsi y ahora el exmariscal Sisi, se han encargado de que nada favorezca un nuevo clima revolucionario. Cada año se silencia cualquier intento de protesta y el día en el que Giulio desapareció no fue diferente. Grandes medidas de seguridad, y el deseo de tener todo atado y bien atado.

La campaña ¿Dónde está Giulio? sirvió de poco. Mientras las redes sociales ardían, Giulio era torturado. Durante siete días, según reveló la autopsia. Su cuerpo mostraba cortes y arañazos, tenía los pies y las manos rotos, letras grabadas en su piel y quemaduras de cigarrillos, técnicas de tortura, estas últimas, que son seña de identidad de los servicios de seguridad egipcios.

Lo cree incluso la Fiscalía italiana: justo en el segundo aniversario de la desaparición de Regeni, el fiscal de Roma, Giuseppe Pignatone, responsable del caso, escribió a la prensa italiana una carta en la que acusaba a los servicios secretos egipcios de tener un rol en el crimen. “El motivo del homicidio se limita exclusivamente a la actividad de investigación de Giulio”, asegura la carta, publicada el jueves pasado. Agrega que “las acciones del aparato público egipcio ya habían concentrado su atención en Giulio en los meses precedentes, con una modalidad de cada vez mayor presión, hasta el 25 de enero”.  El papel de los servicios secretos es “un punto fundamental para continuar la investigación”, concluye el fiscal.

El papel de los servicios secretos es “un punto fundamental para la investigación” dice la Fiscalía

En Egipto se ha intentado desviar la atención desde el primer momento. “Han estado divulgando diferentes historias, falsas e incluso ofensivas para Giulio”, denuncia el representante de Amnistía. Primero se intentaron explicar los múltiples signos de tortura de su cuerpo como el resultado de un accidente de tráfico; después se habló de un asunto de drogas que acabó mal; se le acusó de ser homosexual y ser víctima de un crimen pasional y después de ser un espía extranjero. Hasta se llegó a hablar de una posible trama en la que los intereses de su desaparición y asesinato serían enturbiar las relaciones comerciales entre Italia y Egipto.

Un mes después de su desaparición se acusó a una banda y se presentaron como pruebas el pasaporte, tarjeta de crédito y carnet de identidad italiano, entre otros efectos personales, pero a los supuestos secuestradores no se les pudo interrogar porque según la versión oficial murieron en un tiroteo con la policía durante su arresto. A nadie convenció sin embargo la cortina de humo extendida con esos asesinatos extrajudiciales tan comunes en el Egipto de Sisi.

A los supuestos secuestradores no se les pudo interrogar porque según la versión oficial murieron en un tiroteo

“Es un asesinato de Estado”, denuncia Noury. “Con la connivencia de las agencias de seguridad y al menos nueve o diez personas involucradas directamente en la desaparición y asesinato de Giulio”, explica. “El clima de represión en Egipto es muy alto, pero a pesar de ello mucha gente en la sociedad civil intenta ayudar… y ha sufrido las consecuencias”, lamenta Noury. El abogado Ibrahim Metwaly fue secuestrado cuando se dirigía a declarar sobre el caso ante una comisión de Naciones Unidas. Apareció poco después y se presentaron cargos contra él acusándole de “hablar con entidades extranjeras para dañar la seguridad nacional”.

“Desde el principio han entorpecido la investigación”, concluye Noury, quien no tiene mejor opinión de la actuación del Gobierno italiano. En septiembre de 2017 Italia envió de vuelta a El Cairo a su embajador, al que había retirado como medida de presión. Un error a ojos de Amnistía. “Deberían cambiar las relaciones con Egipto, deberían presionar, acudir a la Comisión de Tortura de la ONU, insistir, pedir la verdad, internacionalizar el caso de Giulio, que representa lo que les ocurre a cientos de egipcios anónimos”, insiste el activista. “Hay que presionar a Egipto”.

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Nuria Tesón
Periodista y escritora (Zamora, 1980). Vive en El Cairo.
Tesón ha trabajado para varios medios españoles en...

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