«Los terroristas son suicidas altruistas»

Ramón Andrés

 

El ruido político, ¿existe? ¿Y el silencio del disidente, del que no coincide con determinados postulados?

Sí, hay un silencio de fondo, de una disidencia secreta que no aflora. Y hay un ruido político. Vemos la inmadurez política existente en el panorama, una carencia de ideas, unos discursos rígidos, mal construidos, alejados de toda realidad, que ni siquiera pragmáticos, de aquel pragmatismo que empezó a imperar a finales del XVIII… Se nota que los políticos no tienen muchas lecturas a sus espaldas.

Antoine Compagnon me decía que solo leen los informes que les van pasando en el coche oficial…

Es así, es así.

“Los ideales implican quemas”, ha escrito usted. ¿Qué nuevas quemas tendremos que presenciar en los tiempos que vienen?

«Occidente no ha sabido conducir la razón, si no es a través de la lógica»

Sin ponernos trágicos, hay cierta quema del mundo, pensemos en los problemas ecológicos que interesan porque son sustanciales, incluso a los no ecologistas. La quema del saber, de la crítica, del pensar profundo, de la rebeldía, porque hay mucha más violencia que rebeldía, incluso entre la gente joven… Esas quemas son devastadoras.

Otro aforismo suyo: “De la especulación del suelo surgieron las naciones”. ¿De aquellos polvos surgieron estos lodos?

Es una manera un tanto alegre, o irónica, de decir que somos pasto de la violencia y la guerra, y el suelo ha sido conquistado a base de sangre, pólvora y bayonetas. Las naciones son especulación del suelo.

“El monoteísmo de la razón nos ha hecho hincar de rodillas ante las ideas”. ¿Hemos renunciado a nuestra parte espiritual, a lo no demostrable?

Hay un problema muy serio en el pensamiento de Occidente. No ha sabido estructurar o mejor dicho conducir la razón, si no es a través de la lógica. Eso invalida, anula otras maneras de pensar, no necesariamente racionales, no necesariamente hacia el espíritu, sino articulando el pensamiento de otra manera. La razón ha obligado a ser muy asertivo, y el mundo no permite mucho la aserción, porque el mundo es cambiante, es azar. Nadie puede decir salvo Hegel en su momento, “esto es así “. No, no es así, porque cambia continuamente.

Quizá la desconfianza venga de la capitalización de esa zona de lo que está fuera de la lógica por parte de las iglesias. ¿No ha podido llevar eso al otro extremo?

Creo que intentar borrar lo espiritual es un ejercicio inútil, porque el homo sapiens es esencialmente metafísico, nos guste o no. Ha vivido con la ilusión de un más allá –eso es algo ya genético–, o de un mundo que no conoce, de una realidad que no ha vivido. Siempre tiene ese sentimiento metafísico, es inherente a la naturaleza del ser humano. El lóbulo frontal es el que contiene esa proyección de algo que no se conforma con lo existente, con la realidad. Es el que ha creado los dioses, los ideales, y lo tiene sumamente desarrollado.

Los filósofos, ¿sienten la Grecia de hoy como algo que no tiene nada que ver con Platón y Aristóteles? ¿O sienten algún deber moral hacia esa cuna del pensamiento?

Estaría muy bien no ser desagradecidos con Grecia. No es un país cualquiera, es un modo de ser europeo, un modo de ser mediterráneo. Es una construcción racional de la metafísica, eso que decíamos, de lo inconcebible, de lo ignorado. Hay algo que me gusta mucho que dice un filósofo, Patoshka, que Europa nace en Grecia, pero nace de la búsqueda del alma. Y es verdad. Una Europa que hoy parece tan materialista, zafia, surgió de la búsqueda del alma, de otra realidad que pudiera iluminar.

Publicó aforismos en un momento de auge del género, y diccionarios en un momento en que, sin embargo, están casi erradicados de las librerías. ¿Puede explicar ambas apuestas?

La verdad es que cuando empecé a escribir aforismos hace muchísimos años, jamás pensé que podía ser una moda. Había leído a Canetti, a los moralistas franceses… Y bueno, como moda pasará, y quedarán pocos, los que sean realmente sólidos. Una vez un periodista me preguntó qué diferencia hay entre un tuit y un aforismo, imagínate. Y el diccionario, sí, es una lenta sedimentación de estudios, de observación, que responde a una necesidad de sistematización del saber. Nunca he escrito pensando en lo que es moda o no, pero le debo tanto a los diccionarios, me despiertan tanta gratitud… Siempre he tenido la tentación de tener algún diccionario entre manos, para escribir o para leer.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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