«En este oficio uno apuesta por vivir en la cuerda floja»

Luis Pastor

 

Y el público, ¿cómo ha cambiado a lo largo de estos años?

Para aquellos cantantes de largo recorrido y que tenemos una obra, hay un público fiel, pero en nuestro caso hay un corte, una brecha grande que se produce con el desencanto del 78-79, renunciar al cantantautor, a los poetas, a la esencia de la cultura de aquellos años. A partir de ahí se construye otro público, el anterior abandona. Yo hago un público nuevo en la tele, me hago famoso, pero es verdad que no es el mío, es un público efímero. Y una vez transcurren los 80, donde la cultura es gratis, donde no sabes si estás cobrando por tus propios méritos o por la propia realidad. Desde final de los 80, conquisto una generación nueva con Diario de a bordo, Por el mar de mi mano, Soy, los libro-discos…

¿Un público nuevo?

Un público que viene a los locales pequeños, a los bares, y todo se va retroalimentando. Y ahora, con ¿Dónde están los cantautores?, siento que la gente de mi generación me está retomando. Ese poema ha tenido en Spanish Revolution 7 millones de descargas, tiene la fuerza para remover y levantar el culo de los asientos de gente de mi generación que se ha conformado, que se ha acomodado, que ha renunciado a su memoria.

Y se rejuvenece el perfil de su seguidor…

«A mi hijo Pedro yo le doy público, y él me trae chavales y chavalas jovencísimos a mis conciertos»

Hay una mezcla de todo. Me pasa con mi hijo Pedro, de 22 años, a quien yo le doy público, y él me trae chavales y chavalas jovencísimos a mis conciertos. Hay una nueva remesa de jóvenes cantautores y un despuntar de la poesía donde los cantautores son una pieza clave, como vemos en el caso de Marwan, que están rompiendo los parámetros de ventas de poesía. Muchos chicos van a descubrir por ahí a los grandes poetas, a Miguel Hernández, y a Neruda, y a Lorca, a Machado, a Guillén, a Vallejo y tantos otros.

Se le conoció como maestro de cantautores, no solo como compañero leal, sino también como quien siempre ha tendido la mano a los más jóvenes. Y a veces, incluso esos jóvenes acababan siendo más famosos que usted. ¿Cómo lo encajaba?

«Lo aprendí de los portugueses en los 70, eso de compartir el escenario»

Así es [risas] Pues con mucha alegría, y mucha riqueza. No son ellos los que aprenden de mí, yo también aprendo de ellos. Eso me mantiene en la profesión con la energía, la vitalidad y las ganas todavía intactas, después de los desengaños que llevo vividos. Es verdad que ha habido generaciones, como la de los 80, con [Javier] Batanero y demás, que no cuajó tanto. Luego con los posteriores, Pedro Guerra, Ismael [Serrano], Javier Álvarez, yo estaba ahí. Con Marwan y toda esa gente que está ahora triunfando, yo estaba ahí. Siempre he estado ahí porque lo aprendí de los portugueses en los 70, eso de compartir el escenario. La primera vez que vi a José Afonso, en el San Juan Evangelista, venía con cuatro cantautores jóvenes que tocaban la guitarra para él, y luego él los dejaba cantar un par de canciones, para que el público español los conociera. Estamos obligados a esa generosidad, ya que tenemos la suerte de haber hecho posible el sueño de vivir de lo que nos gusta. Y me alegro del éxito de todo aquel que a través de su capacidad musical, poética y personal, ha sido capaz de trascender.

A propósito de los portugueses, usted ha sido de los pocos exponentes de la cultura española que no volvió la espalda al país vecino, y se interesó por su cultura. ¿Eso le viene por su cuna extremeña?

No, porque yo estoy en el noreste de Cáceres, mi único conocimiento de Portugal cuando vivía en Berzocana era una señora portuguesa que venía vendiendo una vez al mes café de contrabando El Camello. Mi acercamiento a Portugal tiene que ver con la música y sus cantautores. Cuando descubrí con 17 años –esto no lo cuento en mis memorias, pero es una anécdota muy linda- a un vecino rubio, con barba y pelo largo, al que llamábamos Cristo Moto, que hizo la heroicidad de ir de Vallecas a Lisboa en vespino, ida y vuelta. Ahí me trajo singles de José Afonso y de algunos más. Me apasionó su voz, su lírica, y la cercanía de un idioma que para mí era más comprensible que el inglés.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Luis Pastor
 
 

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