Haz lo que quieras pero a escondidas

 

Leila Slimani
Sexo y mentiras

Género: Ensayo
Editorial: Cabaret Voltaire
Páginas: 224
ISBN: 978-84-9471-083-4
Precio: 18,95 €
Año: 2017 (2018 en España)
Idioma original: francés
Título original: Sexe et mensonges
Traducción: Malika Embarek López

Tengo amigas marroquíes mayores de edad que no usaron un tampón hasta después de casadas. Tengo amigas marroquíes mayores de edad que temían quedarse embarazadas si se sentaban sobre las piernas de su novio. Tengo amigas marroquíes mayores de edad cuyas familias creen que son vírgenes, aunque llevan años viviendo con sus parejas. Tengo amigas marroquíes mayores de edad que a la hora de la desfloración “en pecado” vieron la cara de su madre donde debía estar la de su compañero, u oyeron todas las voces admonitorias que habían recibido a lo largo de su vida. Tengo amigas marroquíes mayores de edad a las que se cuenta el cuento de la piruleta para persuadirlas de conservar su virtud de cara al matrimonio. Algunas se lo creen.

Mis amigas de Las Esclavas tenían tanto miedo como curiosidad, tal vez como mis amigas marroquíes

Me acuerdo bien: hace muchos años, en mis años mozos, solía discutir muchas cosas parecidas con mis amigas de la Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Yo era algo mayor que ellas, y debía de parecerles una especie de emisario del diablo, con todo lo que de horrible y tentador pudiera tener eso. En mi papel de agente provocador les hablaba de autosatisfacción y de relaciones prematrimoniales, de juguetes eróticos y de películas subidas de tono, tal vez con el mismo tono clandestino con el que hablábamos de drogas, o de escapadas de casa. Tenían tanto miedo como curiosidad, tal vez como mis amigas marroquíes mayores de edad. En todo caso, unas y otras han crecido viviendo todo tipo de intromisiones en su intimidad, atendiendo a gente que se creía legitimada para explicarles cómo, cuándo y con quién debían compartir su cuerpo.

Aunque siempre será largo el camino por recorrer, creo que España ha dado pasos de gigante en los últimos años. Las hijas de mis amigas de las Esclavas viven en un país infinitamente más respetuoso en cuanto a libertades individuales. Que hoy algunos de los debates feministas giren en torno a la pertinencia de determinadas palabras o del piropo callejero habla a las claras de esta evolución positiva. Marruecos es otra cosa: lleva veinte o treinta años de atraso respecto a sus vecinos del otro lado del Estrecho. Sin embargo, no es mucho lo que sabemos sobre los deseos, los hábitos y los tabúes de los marroquíes.

En MSur hemos tratado de divulgar buena parte de los reveladores análisis que ha venido publicando Soumaya Naamane Guessous, pero parece evidente que hace falta mucha investigación sociológica para descifrar en toda su complejidad las claves de la sociedad marroquí en este campo.

La sexualidad en Marruecos no solo atañe a la esfera íntima del sujeto

A este propósito viene a contribuir Leila Slimani, escritora con una estimable experiencia periodística a sus espaldas, nacida en Casablanca y afincada en París, premio Goncourt gracias a su demoledora y exitosa Canción dulce. Su aportación se llama Sexo y mentiras y es una interesantísima panorámica del tema que nos ocupa. Y lo primero que llama la atención es que la sexualidad en Marruecos no solo atañe a la esfera íntima del sujeto. Por el contrario, hay toda una batería de normas que compromete seriamente la libertad y la seguridad de aquellos que se desvíen del recto camino.

Así, el Código Penal contempla una pena de un mes a un año de cárcel para quienes tengan sexo sin estar casados; de seis meses a tres años de prisión a quien observe “conducta licenciosa o contra natura” con alguien del mismo sexo, y dos años de cárcel para quien incurra en adulterio (para quienes se hagan cruces al respecto, recuerden que el adulterio y el amancebamiento no fueron despenalizados en nuestro país hasta 1978. Y la ilustrada Francia penalizó las relaciones homosexuales hasta… ¡1982!).

¿Significa esto que nadie hace allí nada de esto, por la cuenta que le trae? Obviamente no. Como en la España de ayer, la doble moral es la ley, y la norma muy sencilla: “Haced lo que queráis, pero a escondidas”.

1 2Página siguiente

 
 

Etiquetas

, ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Haz lo que quieras pero a escondidas
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario