Autorretrato con niña

 

Farideh Lashai
Llegó el chacal

 

Género: Ensayo
Editorial: Ediciones de Oriente y del Mediterráneo
Páginas: 276
ISBN: 978-849465-643-9
Precio: 20 €
Año: 2003 (2017 en España)
Idioma original: farsi
Título original: Shal Bamu
Traducción: Maryam Esmailpour


No me he enterado
todavía de nada. Veamos: la historia arranca en Estambul, donde se halla la narradora-autora-protagonista, la pintora iraní Farideh Lashai, camino del exilio a Estados Unidos, con su hija pequeña y con su madre. Es 1981, Jomeini lleva dos años en el poder, acaba de empezar la guerra Iraq-Irán, caen bombas en Teherán y no sabemos de qué huyen las tres.

Impresiones de la ciudad, una imagen de la niña jugando, algún diálogo. Otra imagen de la niña jugando, pero ahora en una playa. En Irán. No es la misma niña. Es la autora. Un flashback. Y otro. Y otro. Esto parece un collage de flashback. Casi siempre es una niña jugando en alguna parte. Pero ya no es la autora: ahora es la madre, Parvin, cuya infancia a orillas del Mar Caspio, o por ahí, va tomando forma. Y en algún momento, o eso parece hasta vemos de joven a la madre de Parvin…

No hay manera de enterarse de nada, pero Farideh Lashai cautiva. Como cuando habla de Turquía: “Me hacía ilusiones en vano considerándolos asiáticos. Su Asia es menor”.

Farideh se educa con Brecht, como toda su generación en Irán

De esta frase no deduzcan que la autora se siente asiática frente a esa entelequia que hoy día se ha dado en llamar Occidente. No, no: Parvin se ha criado con el Conde de Montecristo y Sherlock Holmes, y Farideh se educa con Brecht. Como toda su generación. Bertolt Brecht tiene el doble de páginas en este libro que Firdusi y Hafez juntos. Y eso que Rostam, el héroe del Shahnameh, cabalga mucho por este libro. Irán, deducimos, es ambas cosas.

No hay manera de enterarse de nada. Porque esto no es una saga familiar dedicada a mujeres de tres generaciones. Es una caleidoscopio de recuerdos, de imaginaciones recordadas, de recordamientos imaginarios. Un bandolero en los montes de Gilán, esa provincia caspia. Una princesa, terratenientes, derviches, gobernadores, yo qué sé. La pequeña Farideh de nuevo. La pequeña Parvin. La pequeña Farideh, cantando versos a Mosaddegh, el primer ministro al que acaban de derrocar en un golpe de Estado. Eso al menos lo ubicamos: es 1953.

Es un libro sobre el hermano ausente y sobre una niña que no sabe qué hacer con la revolución

Porque esto es un libro sobre Irán, sobre las convulsiones políticas de esta tierra entre Caspio e Índico, tan castigada con sahs y mulás. También el bandolero gilaní era político: un revolucionario. Esto es un libro sobre la izquierda iraní, que arrostró el sah y su temible Savak, la policía secreta, sinónimo de tortura y muerte. Sobre su arrojo y sus renuncias, sus divisiones internas, su certezas, su dogmatismo, su capacidad de afrontar la cárcel sin pestañear, y su incapacidad de entender que alguien pensara distinto.

Es un libro sobre el hermano ausente – revolucionario él también – y sobre una niña que no sabe qué hacer con la revolución, que llega finalmente. Llega, sí, al ritmo de las marchas de estudiantes y artistas como Farideh, solo para que, antes aún de haber culminado, ya hay quien se encare con las propias manifestantes y les grite: Muerte a las mujeres sin velo.

No sabemos si Farideh Lashai huye de los bombardeos sobre Teherán o de quienes le arrebataron la revolución.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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