Los dineros del imam

 

Pero no está en entredicho solo la ideología, sino también las finanzas de la fundación. En 2017, las autoridades fiscales irrumpieron en la oficina y confiscaron varios archivos, basándose en las sospechas de que esta mezquita recibe dinero de una institución de Oriente Medio aparentemente vinculada a organizaciones armadas en Siria e Iraq. También hay una investigación paralela sobre prácticas de lavado de dinero. Algo que puede motivar amplias acciones judiciales, ya que el Gobierno holandés ha establecido como una de sus prioridades la lucha contra el lavado de dinero, un delito considerado “grave” en todas sus formas.

La fundación Al Fitrah ha recibido 10 millones de euros desde Kuwait entre 2007 y 2015

En un documento confidencial del Ministerio de Exteriores, -filtrado a la prensa holandesa en septiembre pasado – consta que Al Fitrah ha recibido unos 10 millones de euros desde Kuwait entre 2007 y 2015. La fundación negó al principio tener lazos con la Sociedad para el Renacer de la Herencia Islámica, incluida en la lista de grupos kuwaitíes que financian a Al Qaeda, pero el citado documento corrobora que realmente recibió dinero a través de esta agrupación.

No eran los únicos: al menos 18 organizaciones islámicas han recibido en los últimos dos años financiación y donaciones de instituciones de caridad situadas en Kuwait. Los servicios de inteligencia holandeses están investigando el flujo de fondos que procede de los países del Golfo. Fondos que no pasan por el control del Gobierno holandés y cuyo destino final se desconoce. “Las mezquitas que son sospechosas porque constituyen una fuente de radicalización deben proporcionar una visión clara de cómo se financian. Tenemos que preguntarnos: ¿Estamos siendo financiados por los Estados del Golfo?”, advirtió Ockje Telleng, diputado liberal.

Cuando una organización salafista compró un edificio en Rotterdam, con dinero procedente de Qatar, para abrir una escuela islámica (madraza) en la ciudad, el popular alcalde de la ciudad, Ahmed Aboutaleb, un político de origen marroquí, tuvo una idea original: viajó a Qatar para recomprar el edificio. Consiguió impedir así, de una manera legal y sin que ello interfiriese con la libertad religiosa, la apertura de la madraza.

Un alcalde musulmán contra los salafistas

“Rechazamos rotundamente todo tipo de financiación extranjera a organismos que se identifican con el discurso salafista porque su único objetivo es traer una ideología radical a Europa e incitar a nuestros jóvenes a viajar a un terreno como Iraq y Siria para sumarse al terrorismo”, declara Ahmed Marcouch, recién elegido alcalde de la ciudad de Arnhem. Este político de origen marroquí, que se considera musulmán, insiste en que hay que buscar vías legales para frenar el avance de los salafistas porque “son un verdadero peligro” y suponen “un paso atrás” en la lucha por los derechos humanos.

Según el diario holandés NRC, son los mecenas de una mezquita los que determinan qué predicadores pueden ejercer en ella. De esta manera, las corrientes islámicas ultraconservadoras de los Estados del Golfo pueden llevar a la radicalización de los musulmanes en Holanda. “Tenemos que lograr su prohibición. Son un peligro para la sociedad. Es absurdo lo que algunos dicen, que hay salafistas amantes de la paz. Internet está poseído por esa ideología, que se expande por todos lados, y cuando un joven tiene preguntas sobre su fe, y no domina el árabe, recurre a internet y solo se encuentra la propaganda salafista en holandés. Los salafistas secuestran el islam, cuando solo representan a una minoría de los musulmanes”, insiste Marcouch, afiliado al socialdemócrata Partido del Trabajo.

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Acerca del autor

Imane Rachidi
Periodista (Chauen, 1991). Vive en La Haya.
Nacida en Marruecos, Rachidi se traslada en 2002 a España, donde...

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