Los gemelos que querían ir a Siria

 

Ocho meses después de su ingreso en la madraza en Marruecos, los gemelos volvieron a su casa en Badalona. En aquel momento, ya tenían claro que querían viajar a Siria, aunque su madre les tenía requisados los pasaportes, temiendo el posible viaje. Nunca tomaron el avión, pero la pesadilla los alcanzó igualmente.

A las 6 de la madrugada del 31 de marzo de 2015, la puerta de la vivienda en Badalona se viene abajo. La Guardia Civil abarrota el piso. Chakib “Pensaba que había fuego en casa. Yo estaba durmiendo y tiraron la puerta”, dice Chakib. “A mí me pegaron una patada en la espalda”, narra su hermano. Los gemelos, la madre y el padre quedan detenidos. Raouia, la hermana de los gemelos que acababa de cumplir 18 años, se encuentra en un abrir y cerrar de ojos sola en casa.

Los gemelos, de todas formas, ya temían una posible detención. “Desde 2014 iban siguiéndonos. Teníamos los móviles pinchados, todo pinchado, desde que murió mi hermano aquel año. Anteriormente en Algeciras nos retuvieron media hora”, recuerdan.

“Si no fuera porque mi madre nos quitó los pasaportes, ya estábamos en Siria, estaba todo preparado”

Pero no fue la detención lo que los salvó. “La gente dice que si no fuera por la policía estaríamos ya en Siria. Mentira. Si no fuera porque mi madre nos quitó los pasaportes, no nos encuentran. Porque ya estaba todo decidido; un chico que estaba en Siria y su hermano, que tenía una tienda en Marruecos, nos iban a prestar todo el dinero que necesitábamos. Solo nos hacía falta el pasaporte y ya está, en menos de 24 horas ya estábamos fuera”, explica Chakir. Un compañero de Mohamed Mouadin había preparado la ruta. “Nos dijo que de aquí íbamos a ir a Turquía. El que estaba en Siria nos dio tres teléfonos de tres yihadistas que estaban en la frontera y que eran los encargados de meter a la gente. Nos íbamos a ir a Estambul para quedarnos en un hotel durante tres días. Después nos recogerían para ir hasta Antakya y desde allí nos vendrían a buscar [para entrar a Siria]”.

Raouia, atenta, complementa la defensa de los chicos: “Estos dos no podían ir a Siria porque mi madre tenía el pasaporte y el NIE (tarjeta de residencia legal en España) de los dos bajo llave y guardado. Cuando vino la policía tardó muchísimo en encontrar los NIE y pasaportes. Mi madre tenía la llave de la caja y todo”.

A los hermanos los hicieron pasar un interrogatorio para identificar posibles contactos. “Nos enseñaron media población de Badalona con las fotos. La mayoría eran marroquíes, el 95%. Me enseñó una foto de mi hermano y me preguntó quién era. Le respondí que era mi hermano. Había muchas fotos, creo que más de 150”, recuerda Chakir. Mientras duraba el juicio, pasaron ocho meses internados en el centro reformatorio para menores Teresa de Calcuta.

La investigación, iniciada por la Audiencia Nacional, consideraba probado que en 2014, los menores, que tenían solo 15 años, pasaron ocho meses en una madraza en Marruecos, donde fueron adoctrinados. También quedaba patente que tenían intención de unirse a la célula que los había captado. Reconocieron los hechos. En diciembre de 2016 la Audiencia Nacional los condenó por un delito de integración en organización terrorista a 18 meses en régimen cerrado, período que ya habían cumplido como medida cautelar, y los puso en libertad vigilada para dos años.

La madre está acusada de haber intentado ayudar a sus hijos a desplazarse a Siria

La madre, Rhimou Ben Youssef, también fue detenida y acusada de colaboración con organización terrorista. Según la investigación tenía contacto telefónico con el captador de los gemelos. Además había viajado a Marruecos en alguna ocasión para encontrarse con sus hijos. Está acusada de haber intentado ayudar a sus hijos a desplazarse a Siria. La defensa, en cambio, sostiene que la madre en realidad fue a Marruecos para traer a sus hijos a Badalona y así tratar de apartarles de la red de captación.

Ahora, Rhimou se encuentra en libertad provisional, a la espera de juicio. En su mirada apagada se percibe el dolor y los nueve meses que ha pasado encerrada en aislamiento. Lleva un hiyab con motivos en blanco y negro, como es frecuente entre las mujeres mayores del colectivo musulmán en España, y es difícil averiguar si es cierto, como cree la Audiencia, que comparte el ideario fundamentalista de los imames que captaron a sus hijos.

El padre, Mustapha, también fue detenido pero poco después puesto en libertad sin cargos. La joven Raouia, que en la entrevista lleva un hiyab como su madre, pero de alegres colores, no tuvo que pasar por los calabozos.

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Núria Vilà

@nurivila1

Periodista (Pla de l'Estany, Girona, 1992). Actualmente trabaja como freelance en Ammán, después...

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