Que me registren… el ADN (II)

 

Otras madres piden a la suegra de su hija que cuiden de que su hijo no toque a la novia hasta después de la ceremonia de la boda. “ La madre del novio ha jurado que mi hija seguirá siendo virgen hasta la noche de bodas. Pero las chicas de hoy en día son unas descerebradas; se encuentran de repente con un hijo sin identidad. Respuesta de la suegra: “Yo no podía vigilar todo el tiempo a mi hijo. Cuando un hombre quiere una mujer sabe como ganársela”.

En un artículo de ‘El zoco de las esposas’ publicado en la revista Femmes du Maroc (2001) expuse que muchas mujeres campesinas les ‘llevan’ chicas a sus hijos. Hacen la propuesta de matrimonio según la costumbre y ofrecen a sus hijos chicas adolescentes para retenerlos en el ambito rural y evitar que se vayan con prostitutas. Muchas de esas chicas despues son abandonadas y expulsadas de casa de sus suegros, ya embarazadas o con sus hijos. Sin acta de matrimonio legal entran en un círculo infernal para obtener el reconocimiento del padre de sus hijos.

Gendarmes, policías, militares o marineros deben tener una autorización de matrimonio

Otra situación muy complicada es el de las chicas prometidas con gendarmes, policías, militares o marineros. Estas cuatro categorías deben tener una autorización de matrimonio, emitida después de una investigación de la vida de la futura esposa. Los militares y los gendarmes se comprometen a no casarse hasta pasados cinco años desde su contratación.

Pero ocurre que se formalice el noviazgo en espera de la autorización de la boda. Para los padres, el matrimonio es religiosamente lícito y aceptan que sus hijas vivan con sus ‘maridos’ en espera de esa autorización. El problema llega cuando viene un hijo, porque dificilmente ese padre puede reconocer a su hijo si, frente a sus superiores, tenía prohibido casarse hasta tener en sus manos la autorización de ese matrimonio.

En las regiones donde viven muchos militares, como en el sur, hay situaciones dramáticas. “Celebramos la fiesta de noviazgo, pero como la autorización tardaba en llegar y él vivía solo, mis padres me enviaron a vivir con él. Me quedé embarazada y él desapareció. Tenía miedo, ya que no podía casarse antes de cumplir los cinco años”.

El juez anuló el matrimonio, ya que hubo fornicación antes del acta y un embarazo ilegítimo

Aún más dramático es el caso de Aicha de Agadir, prometida de un militar. La autorización les llega cuando ella ya está embarazada de cinco meses. Después del matrimonio, el hombre se niega a reconocer su paternidad por miedo a perder su trabajo. Aicha le pone una demanda para que reconozca su paternidad. La sentencia del juez es insólita: anulación del matrimonio, ya que hubo fornicación antes del matrimonio y un embarazo ilegítimo ya existente cuando se firma el acta de matrimonio.

Cuando la prometida está embarazada tiene el mismo estatus que las madres solteras, a menos que pueda probar que hubo un noviazgo formal.

¿Cuales son las modalidades para demostrar esta situación frente al juez? Esta es la carrera de obstaculos, sobre todo cuando afecta a una categoría social desvalida y analfabeta. El camino para conseguir el reconocimiento de paternidad es largo, complejo y costoso, y socava la dignidad de las madres y de sus familias. Nada es acogedor: los pasillos del tribunal, frios, no preparados para acoger a personas con dificultades y el comportamiento incorrecto de muchos funcionarios hacen que este proceso se convierta en una pesadilla. A menudo las familias no pueden costearse el precio de un abogado ni las costas del juicio.

El análisis del ADN, una aberración

Según el artículo 158 del Código de la Familia, el vínculo paternal se establece por las relaciones conyugales (al firash), la confesión del padre, el testimonio de dos adules (notarios), evidencia de rumores y por cualquier medio legal proporcionado, incluido el peritaje forense. El análisis del ADN forma parte de esta última modalidad. Pero la madre debe demostrar que hubo realmente un compromiso formal de matrimonio.

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Acerca del autor

Soumaya Naamane Guessous
Socióloga. Vive en Casablanca, donde trabaja en la Universidad Hassan II.
Doctorada en París, Naamane Guessous...

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