Que me registren… el ADN (II)

 

Aquí también hay una incoherencia: “Despues de nuestro compromiso tuve una hija y luego gemelos. Mi marido me abandonó sin reconocer a nuestros hijos. P resente una solicitud para un examen pericial médico. Me pidieron 3000 dirham por hijo. No tenía los medios para pagar esa suma. Le pedí al juez pagar solo por mi hija y uno de los gemelos, ya que es el mismo embarazo y solo podrían ser del mismo padre. El juez rechazó mi petición. Tuve que pedir prestados 9000 dirham, ¡y no creo que el padre de mis hijos se presente voluntariamente a hacerse el analisis de ADN!

Si él se niega, la madre puede pasarse la vida corriendo detrás de el. Las negativas son muy numerosas. La madre habrá perdido su tiempo, su dinero y toda esperanza en el Código de Familia que se supone está para defender los derechos de las madres y sus hijos.

“Mi marido me desvirgó la noche de bodas, y una semana después me dijo que se divorciaba”

La negativa de los hombres está motivada por la falta de responsabilidad. Muchas veces esos hombres lo que no quieren es a la madre de sus hijos y rechazan reconocer al hijo para evitar cualquier lazo de unión con la madre

Hace mucha falta mucha fuerza y tenacidad por parte de las chicas para no desanimarse. Escuchemos a Bouchra: “Yo estaba casada con acta y todo. Mi marido me desvirgó la noche de bodas, y una semana despues me dejó en casa de mis padres. Lo esperamos todo el día. ¡Al día siguiente me llamó para decirme que se divorciaba! Mientras tanto descubrí que estaba embarazada. Él no quiso reconocer a su hijo. Le puse una demanda en el juzgado, que no prosperó”. Sin embargo, según el Código de Familia (art. 154), la filiación paternal se establece si el hijo nace dentro de los seis meses que siguen a la firma del acta de matrimonio o durante el año que sigue a la separación de los padres.

“Convocados en el juzgado, mi marido pidió que se le aplicara el procedimiento de ‘liaane’”. Según el Código de la Familia (art. 153), el marido puede desafiar la filiación paterna prestando juramento de anatema (liaane). Él jura delante de un juez que el hijo no es suyo, siempre que tenga pruebas. El marido de Laila no tenía ninguna prueba. El mismo artículo precisa que en ausencia de pruebas se requiere un peritaje médico. Laila no llegó a conseguir ese peritaje. Hizo falta la intervención de una persona influyente para que el juicio se declarara a favor de su hijo. Entre tanto el marido ha recurrido la sentencia, recurso aceptado. El proceso continúa aún.

“La mayoría de madres abandonan el procedimiento judicial en cuanto se enteran del coste”

Todos estos líos se les podrían haber evitado a Laila y a todas las madres si los jueces ordenasen desde el principio un análisis de ADN y si los hombres estuviesen obligados bajo pena de sanción a presentarse en los laboratorios para dicho análisis.

Aunque el peritaje médico forma parte del Código de Familia, en la práctica es inaccesible. El abogado Zhya, del centro de ayuda Fama: “La mayoría de madres abandonan el procedimiento judicial en cuanto se enteran de cuál es el coste económico. La población afectada es en su mayoría pobre, y es inconcebible exigirle esos gastos”.

Se debería establecer la gratuidad de estos servicios para una mayor protección de los niños, especialmente cuando los análisis se realizan en laboratorios pertenecientes al Estado. O bien, al menos, se debería permitir que el Estado se haga cargo de los casos en los que las chicas no puedan pagarlo. Mientras, muchos niños continúan privados de la identidad de sus padres, que huyen de su responsabilidad con total impunidad.

El Código de Familia no ha logrado los objetivos anunciados en el discurso del rey, respecto al derecho de los niños a llevar el apellido de su padre.

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© Soumaya Naamane Guessous | Primero publicado en Femmes du Maroc  ·  Junio 2006 | Traducción del francés: Mimunt Hamido

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Acerca del autor

Soumaya Naamane Guessous
Socióloga. Vive en Casablanca, donde trabaja en la Universidad Hassan II.
Doctorada en París, Naamane Guessous...

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