«Ahora soy capaz de amar una Grecia mucho más real»

María Belmonte

 

Sin embargo, el retrato suyo que más me ha gustado siempre es un rostro de niña, vestida, con una mirada impresionante…

Pues te voy a decir una cosa: es un niño.

¡No!

«Los que echaban pestes eran los nietos que veían a sus abuelos en pelotas con flores en el pelo»

Vuelve a mirar esa foto, y verás que lleva peluca. Porque lo fascinante en Von Gloeden es el atrezzo, siempre era el mismo, ¡debía de estar todo tan apolillado! Las mismas túnicas transparentes… Recuerdo que Vallcorba, que era un hombre de convicciones religiosas, me dijo: “Lo que menos me gusta son las dos locas prusianas”, refiriéndose a él y a Winckelmann, que era de urinarios… Pero me parecen maravillosos, qué quieres que te diga. Lo que se sabe de Von Gloeden es que echaban pestes los nietos que veían a sus abuelos en pelotas con flores en el pelo. Por eso ya no los venden, han retirado las postales y los catálogos de las tiendas de Taormina. La familia Malambri, que tenía una tienda especializada en corso Umberto, ahora vende souvenirs.

También están los que, como Norman Lewis o Patrick Leigh Fermor, descubrieron el Mediterráneo gracias a la guerra. Algo bueno tenía que tener, ¿no?

Son otros personajes increíbles. Tuvieron la suerte de salir con vida, y vivieron experiencias tan emocionantes y variadas, que su vida después ya no les deparó nada mejor. Les comprendo y les creo. Te imaginas a Norman Lewis en el Nápoles aquel… Y Leigh Fermor en Creta, para mí es de las vidas más logradas que han existido, es tan envidiable.

Es el ejemplo del antiturista, ¿verdad? No solo se queda a vivir, sino que termina sabiendo más que nadie del lugar donde se afinca.

«Leigh Fermor se sentía feliz en un campamento de gitanos y en un palacio centroeuropeo»

Y le adoran, vayas donde vayas la gente te habla de él de una manera… Sobre todo en Creta. De hecho, le preguntaba, ¿y usted, con lo que le aman en Creta, por qué no está allí? Y contestaba: precisamente, allí tendría tantas visitas, tantos compromisos, que no habría podido escribir nada. Por eso se retiró a aquel pueblecito maravilloso, …, que te recomiendo si no has estado nunca. Yo llegué a tener una cita para visitarlo, pero ese día se lo llevaron a urgencias. Yo me lo había encontrado por la calle, aunque nunca me atreví a abordarle. Ya tenía sus libros.

¿Considera a esos personajes irrepetibles, o es posible que haya hoy algún Leigh Fermor viviendo en algún rincón del Mediterráneo, y aún no lo sepamos?

Estoy segura de que sí, que existe, aunque no sé si saldrán a la luz, ellos y ellas. Espero, además, que escriban y nos deleiten, aunque Leigh Fermor en concreto parece irrepetible. Lo tuvo todo, y con esa alegría de vivir. Se sentía feliz en un campamento de gitanos y en un palacio centroeuropeo. Tenía ese don. Amaba a la gente, lo transmitía, y la gente lo quería mucho. Pero no sé quiénes serán hoy esos. Descúbremelos tú, porque tengo unas ganas… ¿quiénes son? Estarán gestándose ahora, tal vez.

¿Tal vez la atención se ha desplazado a otros sitios? Y es verdad que el sur se ha puesto un poco feo…

Sí, puede que sea el momento histórico que nos ha tocado vivir, pero esperemos que haya alguien. Ahora igual se busca más el espectáculo en todo, libros de gente que hace cosas muy difíciles, como dar la vuelta al mundo sin piernas, en un carricoche… O quizá ese Mediterráneo ha desaparecido, y ellos tuvieron el privilegio de ser los últimos cronistas de un mundo que ya no existe. Alquilaban casas por una miseria, ellos eran pobres, todos los del libro; y vivían en unos lugares privilegiados que ahora han sido tomados por el turismo y la especulación. Tal vez ya no exista ese Mediterráneo.

Usted, como filohelénica, ¿vivió la crisis griega como si saquearan algo suyo, algo que la conecta con la Grecia clásica?

«Grecia fue durante mucho tiempo el Imperio Romano con capital en Constantinopla»

La Grecia clásica es otra cosa distinta a la de hoy, incluso para ellos creo que es una herencia pesada. Grecia fue durante mucho tiempo el Imperio Romano con capital en Constantinopla, y hasta Melina Mercouri, la que fue ministra de Cultura con el gobierno socialista, tituló sus memorias Soy romana. Se reivindicaba de la Grecia bizantina. La Grecia actual es un mundo, como el nuestro, sometido a todos los problemas de hoy. Yo lo viví con un sufrimiento personal enorme, tengo amigos que no podían ganarse la vida y han emigrado, y políticamente el neoliberalismo es un horror. Pero en España nos están haciendo lo mismo: salvan a los bancos y nos ahogan a los pobres desgraciados.

Pedro Olalla acaba de hacer una película en la que hace un paralelismo entre la agresión a la Grecia de hoy y los ataques a la democracia.

Sí, me la ha mandado. Eso exige una discusión profunda, hay que analizar ¿qué era la democracia cuando se inventó? Todos los ciudadanos con derecho a voto se reunían para discutir los problemas de la ciudad. Eso es impensable en sociedades de millones y millones de habitantes. La democracia ahora es tan distinta… Y este régimen de votar cada cuatro años a unos señores que a su vez son siervos de los verdaderos amos, ¿es democracia, o somos todos una pandilla de peleles consumistas? Lo que veo en Pedro es que idealiza demasiado aquel mundo, también tendría sus sombras aquello. Son cosas muy profundas, no sé si entraría en esos berenjenales.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

María Belmonte
 
 

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