Vuelta a la misma casilla

 

“Hay muchas mujeres que se quieren presentar pero tienen enormes dificultades. No te puedes creer que en Líbano estemos en estas circunstancias”, lamenta Lasagabaster. En colaboración con la ONG “Women in Front” promociona programas donde las mujeres hablan de política para educar a la opinión pública. Reconoce que “hay cierta apatía de las mujeres que no quieren cambio. El patriarcado se refuerza con ello: Ojo con lo que deseas que luego se cumple”.

Pero las barreras no solo están para las mujeres: ““El clientelismo, la compra de votos, la estructura de clan y la pertenencia a una familias es una herencia difícil de olvidar”, resume Lasagabaster.

“El poder es un negocio, y los negocios son para los hombres”

Lo tuvo que experimentar la conocida periodista Paula Yacubian, que en estas elecciones se ha presentado con la lista civil Kuluna Watani (Todos somos mi patria), junto a la también periodista y escritora Joumana Haddad. Todo fueron espinas: “Me han insultado, amenazado por ser mujer. Mis oponentes me tienen miedo porque me atrevo a denunciar las cosas tal y como son”, manifestó antes de los comicios. En la noche electoral, la lista ganó dos escaños. Al día siguiente, el Ministerio de Interior aseguró que se había perdido una urna, y que solo una de las dos candidatas podía obtener un escaño.

Uno de los problemas es la financiación. De las 113 mujeres que se presentaron a candidatas, sólo 66 han entrado en las listas electorales, lo que significa que han perdido los 6000 dólares que pagaron para registrarse. Si hay campaña, hay qaue añadir hasta 500.000 dólares en publicidad, mítines, carteles y el espacio reservado en la televisión que asciende a unos 150.000 dólares más. Si el dinero viene de donaciones privadas o del mismo partido no van a arriesgarse a promocionar a un candidato poco conocido y menos si es una mujer.

Yacubian puede con los gastos: es dueña de su propia compañía de telecomunicaciones. “Tengo el dinero para pagarme la campaña y cuento con el apoyo de mi familia, incluso de mi exmarido. Pero para el resto de mujeres es muy difícil”, concluye.

Mártires de la lista

Kholoud Mouwafak Kassem, fundadora de la organización Madres del Líbano, también critica que la vida política es “un área reservada a los hombres, a aquellos que han participado en la guerra”. Efectivamente, prácticamente todos los jefes de partido –Aoun, Geagea, Jumblatt, Nasrallah, el tío del joven Gemayel, todos salvo el clan Hariri, dedicado a los negocios- se ciñeron cartuchera y metralleta en la guerra civil de los años ochenta. Aún son los mismos. “El poder es un negocio, y los negocios son para los hombres”, concluye Kassem.

“La opinión pública libanesa quiere que haya mujeres en los asuntos de Gobierno, pero los políticos no hacen el esfuerzo de darnos una oportunidad. Algunos partidos han puesto en sus listas electorales a mujeres pero es sólo por aparentar. Nos llaman las mártires de la lista”, se queja la candidata.

“Hay que boicotear”

Paula Yacubian (Beirut, Mayo 2018) | © Ethel Bonet

Paula Yacubian no necesita presentación en Líbano: La conocida periodista ganó aún más popularidad cuando le tocó el papelón de entrevistar al primer ministro, Saad Hariri, el día que anunció, en vivo y en directo, su dimisión desde un hotel en Riad, en noviembre de 2017. Aún así, ha empapelado el barrio cristiano de Ashrafiyeh con la imagen de su atractivo y retocado rostro.

“Todas las mujeres que entran en el Parlamento lo hacen de negro”, dice un macabro dicho libanés, en referencia a que la mayoría de las siete mujeres parlamentarias de la historia de Líbano eran viudas o hijas de políticos asesinados. Yacubian, que lleva 25 años como presentadora en programas y tertulias políticas, quiere cambiar la tendencia, aunque sabe que es difícil: “Vivimos en un país sectario. La segregación es el sistema político que nos rige, y así se mantiene al pueblo libanés dividido. Es momento de cambio. No quiero que mi hijo crezca en un país gobernado por ladrones y mafiosos”, asegura.

Aunque ella misma trabaja para la cadena Futuro, propiedad de Hariri, no duda en denunciar: “Los partidos en el Gobierno son muy fuertes, tienen el dinero, son dueños de los medios de comunicación, de los servicios de seguridad… todo les pertenece”.

También está muy enfadada con el Movimiento Patriótico Libre de Michel Aoun, cristiano. “Pese a las promesas de abrir una cuota de mujeres no tiene a ninguna mujer en sus listas en el distrito de Ashrafiyeh. Es una vergüenza. Son peores que Hizbulá”, cuyo marcador también está en cero. “Creo que hay que boicotear las listas que no tienen a mujeres candidatas”.

·

 

¿Te ha interesado este reportaje?

Puedes ayudarnos a seguir trabajando

Donación única Quiero ser socia



manos

Página anterior 1 2 3

 
 

Etiquetas

,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Ethel Bonet

@Qarnabit

Periodista (Alicante, 1975). Vive en Beirut.
Ha estudiado Filología Árabe en Alicante...

Vuelta a la misma casilla
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario