Un país cansado del sectarismo

 

Estas elecciones están llamadas a intentar curar las profundas divisiones del país. Las de los tres principales grupos étnicos y religiosos de Iraq, la mayoría de musulmanes chiíes y las minoría suní y kurda, divisiones sectarias arraigadas 15 años después de la caída de Saddam Hussein. Muchos, como este jubilado de 67 años, consideran que Abadi es el hombre adecuado para cumplir ese deseo de la mayoría de pasar la página de la violencia y esa sectarización.

“Matrimonios mixtos, barrios mixtos”: el odio sectario no está en la naturaleza de los iraquíes

La utilización del concepto sectarización frente al de sectarismo en el caso de Iraq se ajusta a la definición de Nader Hashemi y Danny Postel en su obra Sectarianization; Mapping the New Politics of the Middle East. Para los autores, sectarismo hace referencia a nociones tradicionales de ‘secta’, la palabra utilizada en el inglés de Oriente Próximo para designar las diferentes confesiones y ramas religiosas, a la que todo el mundo pertenece por nacimiento, al margen de la voluntad individual y al margen de sus convicciones espirituales o sus prácticas religiosas. Un término convertido en un comodín válido para explicar todo. El concepto de sectarización, en cambio, describe un proceso creado por actores políticos que persiguen su objetivo a través de una movilización popular en torno a elementos marcadores de identidad, basados precisamente en la pertenencia a una ‘secta’ determinada.

Pero Yussuf Ahmad reitera que ese odio sectario no está en la naturaleza de los iraquíes. “Matrimonios mixtos, barrios mixtos”, dice a modo de ejemplo.

“Las políticas que siguió Maliki tras la invasión, abandonando algunas partes de Iraq, son la razón por la que Daesh entró en el país. Todo el mundo está de acuerdo en que el terreno estaba abonado para que algo así sucediera”, explica Badrani. “Los suníes fueron marginados por el Gobierno y alejados por el Gobierno. Para Daesh era muy fácil reclutarlos y aprovecharse de ellos. “Cuando Abadi llegó al poder hace cuatro años, el Gobierno empezó a impartir cierta justicia, cierta racionalidad que ha podido reequilibrar el país y recuperar lo perdido en la época anterior”, puntualiza.

Superar el sectarismo

Después de cuatro años de guerra con los islamistas el vencedor de los comicios deberá impulsar una economía decadente, equilibrar los intereses con fuerzas extranjeras y mantener la frágil unidad del país frente a las tensiones sectarias y separatistas. Abadi aún suena como favorito a convertirse en primer ministro. Los iraquíes le ven como el hombre que puede acabar con la sectarización.

“No defiendo a Abadi, ni soy de su partido ni soy político, pero en la Universidad veo a diario a mis alumnos que representan a todas las partes del pueblo iraquí y tengo que mirar por el interés de mi país”, explica Badrani. “Abadi sigue estando atado por muchos desafíos por parte de los partidos locales, por las presiones exteriores…”.

“Ahora hemos dejado atrás el sectarismo, que huele siempre a sangre”

Conseguir una sociedad civil es para el analista el objetivo, pero el reto es ¿cómo implementarla? Badrani considera que igual que los medios de comunicación tuvieron su papel con un discurso de odio, deberán tenerlo en el acercamiento. “La sectarización y el tribalismo son enfermedades muy antiguas, pero la experiencia del sufrimiento del pasado hacen que las mentes de las nuevas generaciones estén más predispuestas, sean más activas y se enfoquen en actividades civiles, trabajo civil. Eso es elegir un estado civil”.

La familia de Bassem, chií, tuvo que huir del barrio suní de Al Amiriya a Kirkuk. Mahmud, suní, recuerda que llevaba siempre escondido el carnet en su calcetín. “Si te paraban en un control y tu nombre no era el de la parte adecuada, te llevaban y…” Recuerda la noche en la que le ocurrió, cómo se llevaron a otros dos chavales. Él se libró.

“El deseo y la realidad son cosas diferentes. Pero ya hemos empezado a caminar en la dirección adecuada para lograr el ‘dawla el madania’. Sectarización significaba matar al otro y acabar con él”, recuerda Badrani. “Ahora hemos dejado atrás el sectarismo, que huele siempre a sangre”. Así lo desean y creen muchos iraquíes como Mahmud: “No puedes imaginar lo que es cuando tu vecino quiere matarte. Antes estaba enfadado. Ahora he perdonado. He perdonado a todo el mundo”.

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Nuria Tesón
Periodista y escritora (Zamora, 1980). Vive en El Cairo.
Tesón ha trabajado para varios medios españoles en...

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