«Lo peor es el patriarcado interior, invisible»

Najat El Hachmi

 

¿Y qué dicen las propias mujeres inmigrantes?

Ha habido una reformulación de los discursos, en los que las mujeres de estos colectivos llegan a reivindicar elementos claramente machistas. Chicas jóvenes que defienden la religión, el pañuelo, lo indefendible… No basándose en la tradición, como podían hacer nuestros padres, sino como resistencia al racismo. Es un gran error, ir por ahí es meternos en una trampa, construirnos una nueva tribu. Y está teniendo, me temo, mucha repercusión.

Desde 2004, en Marruecos ya no es necesario, como antes, el permiso del padre o hermano para que una mujer adulta se case. Este cambio legal ¿se ha asumido en la sociedad? ¿Y en el colectivo inmigrante?

Hay un cambio, en el sentido de que cada vez son menos las familias que se meten en estos matrimonios. Pero sigue teniendo mucho peso la familia. Te puedes enfrentar, pero puedes pagar un precio muy alto.

La suegra que le hace la vida imposible a su nuera es un tema recurrente en la imaginación, también la literaria, de todo el Mediterráneo. Si la guerra se desarrolla entre dos mujeres ¿qué pinta el hombre?

«La suegra transmite los valores: eso el patriarcado, no hace falta un hombre»

No hay choque entre mujeres, sino entre una persona con poder dentro de una estructura patriarcal y otra que se tiene que someter. Es algo más grave. La suegra se encarga de mantener esa estructura de la que hablábamos antes, y de transmitir los valores y dar continuidad. No solo defiende al hijo, sino a toda la comunidad. No se trata de que haya un hombre para imponer unas determinadas normas, se trata de una estructura más compleja, articulada con cosas de la vida cotidiana, pequeñas normas sobre cómo moverte, vestir, comportar. Eso es el patriarcado, no hace falta un hombre. La protagonista de mi novela está sola, pero no puede saltarse esas normas. Lo peor es el patriarcado interior, invisible.

Usted empezó en El último patriarca mostrando el machismo más evidente y ha acabado dibujando al patriarcado sin rostro, que está en todas partes, ¿no?

Así es, lo llevas dentro y es una vocecita que te va diciendo lo que debes hacer como mujer en todo momento.

Un lector me dijo que el protagonista de aquel libro, por el hecho de estar fuera de la sociedad marroquí tradicional, desarrolla un machismo, incluso un islamismo, más violento del que su propia sociedad en el Rif le habría permitido.

«Las corrientes islamistas nos dicen que la religión de nuestras abuelas estaba mal»

Creo que hay una colonización por parte de las corrientes fundamentalistas. Tenemos una población en un territorio no musulmán, que muchas veces tiene poco conocimiento de sus raíces, y por tanto no se siente de ningún lugar, en tierra de nadie. Y quienes tienen un discurso bien preparado y pueden ofrecerles ese lugar, están siempre listos para intervenir. Yo creía que era un fenómeno muy reciente, pero haciendo memoria me di cuenta de que ya a principio de los 90, cuando acabábamos de llegar, empezamos a pensar qué éramos y qué no, y el fundamentalismo estaba ya disponible.

¿Y qué efecto tenía entonces?

Son corrientes que desarraigan todavía más, te proponen una pertenencia que va más allá de lo que tus padres practican. Marruecos es menos ortodoxo de lo que esas corrientes nos dicen, y ahora esas corrientes nos dicen que la religión de nuestras abuelas estaba mal. Te cortan los lazos con tu propia familia.

¿Recuerda por qué vía se transmitían esos mensajes? ¿Por la tele, por los predicadores…?

En un pequeño oratorio, no sé cómo, nos empezaron a llegar materiales en español sobre el islam. Libritos para niños que me encantaban, con las historias de los profetas. Luego también había unas ideas muy nuevas para nosotros, una forma de practicar esa religión que entraba en conflicto con lo que yo había vivido: por ejemplo, prohibir la música, poner mucho énfasis en el cuerpo de la mujer, incluso en niñas. Te hacía ir asumiendo tu lugar desde pequeñita, sabían que si lo hacían más tarde les iba a costar más. Después de los atentados de agosto, se me cayeron las vendas de los ojos y me di cuenta de que, más allá de la corriente violenta, teníamos ahí a su hermana pequeña. Te hacen más difícil que te hagas partícipe de esa sociedad. Tú perteneces a esa gran umma que de algún modo es virtual, global…

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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