«La provocación, la polémica, es mi oficio»

Arcadi Espada

 

Aunque reconoce que ningún medio puede ser puesto como ejemplo, El País es el gran señalado de su libro. Que el periódico convoque un gran foro para impulsar observatorios por la calidad de la información y contra las noticias falsas, ¿indica que han aprendido la lección?

Creo que eso se acerca más al sarcasmo. Yo escribí una carta al director, en la cual casi le pedía ayuda, una ayuda retórica pero bastante sincera y cordial, porque pensaba realmente, ¿cómo es posible que esto lo hiciera El País? El planteamiento no me hacía ir redactor por redactor, pero se podía dar una respuesta general. Nunca contestó. Javier Moreno es además director hoy de la Escuela de Periodismo de El País, y es sorprendente que sea el único grupo de comunicación que no ha publicado una sola línea en España sobre este libro. No deja de ser descorazonador, por mucha campaña contra las fake news que publiquen. Las tienen en casa.

La irrupción de los medios digitales, ¿ha mejorado la calidad de las noticias?

«A mí el periodismo me da igual que sea en papel, o en i-pad»

Sí, ha mejorado en muchos sentidos. Desde el más pequeño, el nombre del presidente de Kazajistán se escribe bien y muchas otras cosas. Los backgrounds son mucho más intensos. Sin duda, la digitalización ha traído grandes beneficios. Eso sí, menores si el periodismo hubiera podido mantener su modelo de negocio.

Günter Wallraff sostenía que si no existieran los periódicos en papel, este sería el momento de inventarlos. ¿Lo cree así?

Oh, sí, Wallraff, aquel personaje siniesto, pero sigamos… A mí el periodismo me da igual que sea en papel, o en i-pad. Lo que creo que tiene mucho futuro, pero el futuro que corresponde a las élites de la sociedad, es el periódico sí, el artefacto, una ordenación del día clara, jerarquizada, concreta y profunda. ¿Por qué dice Wallraff eso? Porque efectivamente el enorme alud de información que tenemos cada día, agradece poder tener un guion sosegado, concentrado, es muy necesario. Ahora, para eso, los periódicos tienen que encontrar un modelo de negocio concreto, que debe partir de una constatación: a la gente que antes compraba los periódicos le bastaban los titulares, la cartelera, el chiste y los crucigramas, que ahora tienen gratis. Hay que esforzarse por dar una audiencia cualitativa motivos para que se sienta compensada y crezca.

Los políticos viven pendientes de su reputación, pero los periodistas también están en el ojo del huracán. Usted mismo se ha visto bajo lo que se llama shitstorm, ¿le afecta?

De ninguna manera. Por suerte soy un pionero digital, y de toda la jauría de los analfabetos puestos uno tras otro, tuve noticia muy pronto. Llevo un blog desde hace quince años, y supe desde el principio lo que era un troll, los mensajes dirigidos, etc. Para mí no es novedad. Esas campañas no buscan tanto descreditarme a mí, como mis vínculos, sobre todo cuando arrecian las elecciones de algún género. Son personas que quiere resaltar mi vinculación con Ciudadanos, por el hecho de que estuve orgullosamente en su fundación, sí. Aprovechan la circunstancia para desacreditar a otros. Por lo que a mí respecta, me trae sin cuidado. Son opiniones de una masa ignorante y analfabeta, de la que forman parte los políticos, que son en general de formación e intelectual escasa. No tiene criterio de autoridad lo que digan, no puede englobarse en el sentido de la crítica, a la que he prestado atención siempre… Toda esa espuma del trending topic y el matonismo digital, me traen al pairo.

Su entrada en Wikipedia destaca su polémica en torno al caso de La Manada, acusándole de defender a los condenados frente a la víctima…

«El periodista iba antes río arriba: es siempre un testigo incómodo de los excesos»

Alguien entra ahí, y pone lo que se le ocurre, yo ni siquiera lo he visto. Tiene relevancia que nos sorprendamos. Una de las preguntas más estúpidas que me hacen es, ¿es usted un hombre polémico? Esto antes no se preguntaba. El periodista iba antes río arriba, porque la verdad suele estar muy arriba. Es siempre un testigo incómodo de los excesos, de lo que se llama pueblo, a veces mucho más siniestro y criminal que el poder institucional, y se manifiesta en esas redes, esos vertederos donde hozan tranquilamente… La provocación, la polémica, la llevo perfectamente, es mi oficio, discutir sobre las cosas. Expreso mis opiniones de la manera más rigurosa y atractiva que puedo, y cuando hago periodismo de hechos, trato de ser fiel, riguroso. Que vaya a favor de La Manada, como dicen estúpidamente que voy, o de los niños del Raval apartados de sus padres, o de Camps, o de héroes despreciados de la historia que salvaron a judíos, aunque eran franquistas… me trae sin cuidado. Entre el corte de cara de Camps y el mío hay mucha diferencia.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Arcadi Espada
 
 

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