«No soy, en la vida real, especialmente viajero»

Jean Echenoz

 

Participó en el proyecto de reescritura de la Biblia de Bayard. ¿Tuvo la sensación de profanar un templo sagrado, o algo parecido?

Jamás he tenido la sensación de profanar nada. Intenté ser útil, como buenamente pude, a un proyecto extremadamente apasionante. Se trataba de ponerse al servicio de un texto, de tratar de traducirlo fielmente con nuestros medios – y no de reescribirlo – , y si este texto era sagrado o no, no cambiaba nada.

Florence Delay me contó que la experiencia de trabajar con un traductor de hebreo le resultó enormemente enriquecedora. ¿En qué sentido pudo serlo para usted?

El trabajo que brindé en esta empresa obviamente no habría sido posible sin esta colaboración, este intercambio permanente con un exégeta. Los intercambios que tuve con Pierre Debergé durante cuatro o cinco años fueron invaluables en todos los aspectos.

Emmanuel Carrère, que también formó parte del proyecto, se convirtió al cristianismo. ¿Ha tenido usted alguna tentación similar, o el famoso laicismo francés le protege?

Este trabajo de traducción, tan emocionante y estimulante como es, no ha cambiado nada a mis convicciones. Por cierto, no estoy seguro de tener verdaderas convicciones en este campo, salvo un agnosticismo bastante vago.

Si busca su nombre en internet, encontramos comentarios sobre la “dimensión geográfica” de varias de sus novelas. ¿Está el lector acostumbrado a novelas que no salen de un distrito de París?

Mi interés en esta dimensión más o menos viajera procede de una relación, que me parece valiosa, entre geografía y ficción. No creo ser el único en este aspecto. Por otro lado, a menudo es una geografía imaginaria, incluso si estoy trabajando siempre con una importante labor de documentación… y eso significa que no soy, en la vida real, especialmente viajero.

Estos días corren ríos de tinta recordando Mayo del 68. ¿Recuerda dónde se encontraba usted esos días, cómo los vivió?

Es difícil no recordarlos. Tenía veinte años, era estudiante de sociología y mis simpatías me llevaron a la extrema izquierda. Este período obviamente fue muy efervescente, muy emocionante, pero me temo que nunca he sido un activista muy diligente. Sin embargo, en aquella época me convertí en todo un experto en pegar carteles.

Se dice que los escritores que ganan el Nobel lo hacen por toda su generación. ¿Se siente la suya representada por Modiano?

Patrick Modiano es un escritor importante y singular. Admiro enormemente algunos de sus libros y creo que fuimos muchos, en el momento de la concesión de su Premio Nobel, quienes nos sentimos muy felizmente representados.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Jean Echenoz
 
 

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