Las dos Turquías ante las urnas

 

También Ince, con unas ideas muy distintas a las de Erdogan pero con las mismas habilidades oratorias, ha hecho tambalear las encuesta electorales. Este antiguo profesor de física, desde hace tiempo un alto y ambicioso cargo del partido, designadopor el CHP en mayo como candidatado en lugar del jefe del partido, el respetado pero poco carismático Kemal Kiliçdaroglu, ha conseguido postularse como principal rival de Erdogan con una incansable campaña. A sus mítines acuden muchedumbres comparables a las del AKP cuando sale el presidente, lo cual espolea la esperanza de la oposición. Promete levantar el estado de emergencia, restablecer la neutralidad de las instituciones del Estado y la separación de poderes que, a su juicio, ha quedado abolida bajo el gobierno del AKP.

El candidato ha podido moldear un poco la imagen que tenía el partido CHP, de una formación elitista, laica y nacionalista, presentándose como un líder a quién también le preocupan las necesidades del electorado más devoto, así como el electorado kurdo. Ha visitado incluso al candidato de la izquierda, Selahattin Demirtas, que está encarcelado desde noviembre de 2016, junto a otros diez diputados de su partido, el HDP. Ha pedido su liberación para una campaña “justa” y ha prometido resolver la “cuestión kurda”.

Demirtas hace campaña desde la cárcel, en la que lleva año y medio esperando juicio

El HDP, tercer partido en escaños, es heredero de los movimientos kurdos del sureste de Anatolia, pero se ha convertido en los últimos años en una sólida opción para la izquierda de toda Turquía, en gran parte gracias al liderazgo de Selahattin Demirtas. Sus esfuerzos para mediar en el proceso de paz fallido entre el gobierno turco y la guerrilla PKK en 2014 lo han llevado a prisión bajo la acusación de “vínculos terroristas”. Desde allí ha hecho una inusual campaña electoral con publicaciones en redes sociales y entrevistas a través de sus abogados. La cobertura televisiva de su campaña ha sido nula, porque el partido de Erdogan no solo domina la televisión pública, sino que ejerce una fuerte influencia en el 90% de medios de comunicación del país.

Así, durante el mes de mayo, los dos principales canales de noticias, NTV y CNNTürk, dedicaron unas 70 horas de cobertura a la campaña de Erdogan, seguidas de unas 22 para Ince, 17 minutos para Aksener y ni siquiera unos segundos para Demirtas. Fue su partido quién tuvo que presionar a la Junta Electoral turca para obtener los 20 minutos de campaña reglamentarios que cada candidato tiene en la televisión pública TRT.

“Miles de personas han perdido su trabajo… Pueden dar una sorpresa en las urnas”

O.B. – prefiere no dar su nombre – cree que a pesar de que Erdogan tiene más cobertura de medios en la campaña y las encuestas lo apoyan, la intención real de voto podría ser distinta. El creciente autoritarismo del líder turco le podría pasar factura en las encuestas, opina este miembro de Tümbelsen, sindicato de empleados municipales y parte de KESK, una de las mayores centrales obreras del país, de orientación izquierdista. “Miles de personas han perdido su trabajo y aún no han encontrado otra forma de ingresos. Sus familiares se han visto afectados, otros han sido detenidos… Pueden dar una sorpresa en las urnas”, comenta.

El gobierno turco impuso el estado de emergencia tras el fallido golpe de julio de 2016; desde entonces, unas 107.000 personas han sido despedidas por decreto ministerial, 50.000 personas permanecen en prisión preventiva, se han cerrado más de 1.300 asociaciones y 180 medios de comunicación.

O.B. comenta que el sindicato está reorganizándose para poder atender a todos los afiliados despedidos, ofreciéndoles pequeños trabajos o una manutención simbólica. En algunas provincias del país, un tercio de los afiliados han sido despedidos, sin poder volver a acceder a un puesto público y sin derecho a seguridad social.

“Estas cifras no tienen en cuenta a las empresas privadas subcontratadas por el gobierno que también sufrieron muchos despidos, ni a toda la gente que ha perdido el trabajo por el cierre de asociaciones. Ni a las personas que tienen un sueldo menos en casa porque tienen un familiar detenido”, añade.

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Acerca del autor

Lara Villalón

@vm_lara

Periodista (Barcelona, 1992). Vive en Estambul.
Tras graduarse en la Universidad Ramon Llull y...

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