Las dos Turquías ante las urnas

 

Estos ciudadanos fueron despedidos por su presunta relación con la cofradía del clérigo islamista Fethullah Gülen, a quién Ankara responsabiliza de la asonada. Otros fueron privados de su trabajo por supuestos vínculos con organizaciones que el gobierno considera terroristas, como la guerrilla kurda PKK o el grupo de ultraizquierda DHKP-C. El gobierno ofreció a estas personas en julio de 2017 la posibilidad de enviar unos documentos para solicitar la recuperación de su trabajo, aunque solo 100 de los 107.000 suspendidos han conseguido reincorporarse a su puesto, según el último informe de Amnistía Internacional.

“No quiero juzgar si estas personas tienen o no vínculos con estas organizaciones que el gobierno considera terroristas; lo que está claro es que muchas de estas personas votaron al AKP en las últimas elecciones”, comenta Hediye, una funcionaria despedida por decreto, que también cree que las purgas del gobierno pueden afectar al voto. Hediye aludía a la simpatía entre el gobernante AKP y la cofradía gülenista, que se mostraron apoyo mutuo hasta que ambos se enfrentaron en una lucha por el poder en 2013.

Una crisis económica en la sombra

Otro de los posibles motivos por los que Erdogan decidió adelantar un año y medio los comicios es el temor a una crisis económica. “El desempleo (10,6%) va en aumento y la inflación (12,2%) también. El sector de la construcción, que ha sido la principal fuente de crecimiento, se ha detenido. Las ventas de viviendas continúan disminuyendo a pesar de las tasas bajísimas que ofrecen algunos bancos turcos”, comenta Ahmet Öncü, profesor de economía de la universidad de Sabanci en Estambul.

“La devaluación de la lira afecta a la pequeña empresa y puede alejar a ciertos votantes del AKP”

El AKP impulsó la economía gracias a políticas de crédito fácil que estimularon el consumo a corto plazo y crearon muchos puestos de trabajo. Esta política ha dado como resultado un gran crecimiento (del 7,4% el año pasado); sin embargo, el país depende demasiado del consumo interno y de las importaciones, por lo que empieza a reflejar un grave problema de déficit. Además, la pérdida de valor de la lira turca, un 20% frente al euro en medio año, ha causado gran preocupación en la ciudadanía.

“No solo los trabajadores afrontan un futuro incierto debido al desempleo; además, la devaluación de la lira afecta a la pequeña y mediana empresa que está excesivamente endeudada. Esto puede alejar a ciertos votantes del AKP. Podemos esperar una sorpresa en las urnas”, comenta Öncü.

El voto kurdo

Durante la noche electoral todos los ojos estarán puestos en el sureste turco. De mayoría kurda, la región impulsó en 2015 la entrada en el Parlamento del partido prokurdo HDP, tras sobrepasar el umbral del 10% de los votos. El segundo partido más votado fue el AKP, aunque varios analistas creen que este apoyo podría cambiar. La detención de los líderes del HDP, además de centenares de afiliados del partido por “vínculos terroristas”, ha afectado a la percepción del gobierno en esta zona del país. Asimismo, los enfrentamientos entre la guerrilla PKK y las fuerzas de seguridad turcas, que rompieron el alto al fuego en julio de 2015, han afectado a miles de personas en la zona.

El candidato socialdemócrata ha animado a votar al izquierdista HDP para que supere el umbral electoral

Si el HDP se quedara por debajo del 10%, desaparecía del hemiciclo, lo que resultaría en una enorme mayoría de escaños para el AKP. Por ello, Muharrem Ince ha animado a parte de su electorado a votar al HDP. Este partido, por su parte, ha anunciado que anima a sus electores a votar a Ince si pasa a la segunda vuelta de las elecciones.

“El CHP es partícipe del problema kurdo, su nacionalismo excluyente también nos afecta. No me creo del todo las palabras de Ince, pero lo voy a votar porque quiero un cambio en este país”, comenta Yasemin, una afiliada a un partido de Diyarbakir cercano al HDP. “La gente del sureste no espera grandes cambios con estas elecciones, estamos ya muy cansados. Eso sí, nos estamos preparando para las locales del año que viene, para nosotros son más importantes”, añade. Yasemin aludía así a las 90 alcaldías del sureste del país gobernadas actualmente por fidecomisarios cercanos al AKP, después de despedir a los alcaldes de HDP por decreto ministerial.

Otro factor decisivo en estas elecciones es la participación de los jóvenes. Bekir Agirdir, director de la agencia de datos Konda, comentó recientemente en un programa de televisión que de los 57 millones de turcos llamados a las urnas, unos 19 millones son menores de 30 años. De éstos, la mitad no tiene una afiliación política clara. ¿Podrían haber perdido el interés en la política? se preguntaba Agirdir. ¿O será que esta campaña electoral supone un cambio?

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Lara Villalón

@vm_lara

Periodista (Barcelona, 1992). Vive en Estambul.
Tras graduarse en la Universidad Ramon Llull y...

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