«Franco nunca habría permitido el destape de los hombres»

Clara Usón

 

¿Por ejemplo?

Se dijo que si era amante del Rey, que si estaba embarazada, que si había sido sustituida por el Rey por Nadiuska o Barbara Rey y se suicidó, que si hubo intervención de los servicios secretos… Para una novela da juego, y enlaza con mi obsesión por el suicido: en todas mis novelas, y esto es algo de lo que me he dado cuenta después, aparece algún personaje que se suicida, a veces más de uno. Y dediqué una novela muy larga, La hija del este, al suicido de la hija de Mladic a los 24 años… Pavese decía que todo suicida es “un homicida tímido”, y yo, como tengo formación jurídica, le enmiendo la plana y le dio que es un “asesino tímido”. Actúa con deliberación, premeditación y alevosía. Siempre me he sentido tentada por el suicidio, y al mismo tiempo me subleva en las personas jóvenes.

Camus, Wittgenstein… ¿sigue siendo el suicidio un gran problema filosófico?

«El destape era femenino: ellos eran siempre bajitos, feos y mayores, y no se desnudaban nunca»

Cuando piensas en el suicido, si es lícito o no, no tienes más remedio que preguntarte ¿qué es la vida, qué sentido tiene, para qué sirve? Es más interesante. Y claro, quizá porque tengo más pasado que futuro, miro hacia atrás y me lo pregunto. Que Camus diga que la vida es absurda me tranquiliza, me preocuparía más que fuera como una eterna carrera académica, o una carrera de obstáculos. Eso te da una cierta irresponsabilidad.

¿Se suicidan de una forma distinta los hombres y las mujeres?

Supuestamente las mujeres usan formas más incruentas, como el veneno, pero la hija de Mladic se pegó un tiro, y Sandra supuestamente se tiró por un balcón, que suele ser muy masculino, así que son dos casos que desmontan los tópicos. En cambio, Pavese se suicidó envenenándose…

Volviendo al destape, ¿su novela cuestiona hasta qué punto fue la llave o la palanca de la libertad?

«En mi generación nos lanzamos a las drogas con un entusiasmo digno de mejor causa»

No deja de ser una metáfora, todo el destape es apariencia, destapar el cuerpo femenino, porque ellos eran siempre bajitos, feos y mayores, y no se desnudaban nunca. Vino a prefigurar lo que vendría después, una democracia en apariencia. Esta novela tiene algo de generación, y la mía es la de la Transición. Empiezo diciendo que fuimos jóvenes en una época en que el futuro parecía también joven y nuevo. Creíamos que los milagros existían, y esperábamos que bastara que el señor Fraga se quitara el uniforme de guardia civil y dejara de ser el ministro de pro que disparaba a los estudiantes, para que la democracia existiera por arte de birlibirloque. Hay un poco de cuestionamiento de ese sueño colectivo, esa creencia en que éramos un país europeo y moderno. Ahora tenemos la sensación de fin de ese ciclo, y es curioso, eso coincide con mi vida, con la de mi generación. Una Transición que se nos antoja una componenda, cambiarlo todo para que no cambie nada.

¿Qué caracterizó a aquella juventud a la que pertenecieron usted y Sandra?

Fuimos la generación de la movida, las drogas, la diversión. Intentamos alargar la juventud cuanto pudimos. Hubo un choque brutal con la generación de nuestros padres, que hizo toda su vida primero con la guerra y luego bajo la dictadura, no conocieron otra cosa. Lo asociábamos a ese franquismo que nos repugnaba, con ese atraso. Y era verdad que todo llegaba diez años más tarde. La generación anterior había hecho todo el trabajo de manifestarse y luchar, y ahora teníamos otro deber imperativo: ser modernos, ser europeos. Nos vestíamos como los anglosajones, imitábamos sus costumbres, escuchábamos su música, nos lanzamos a las drogas con un entusiasmo digno de mejor causa. Éramos nuevos ricos en materia en libertad, no sabíamos nada. Fuimos también la generación que alternó los entierros de nuestros abuelos con los de nuestros amigos. Nunca probé la heroína, pero fue la generación de los yonquis, de la que hemos hablado pocos porque muchos no vivieron para contarlo.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Clara Usón
 
 

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