«Cualquier maricón de pueblo se hartaba de follar en el Rocío»

Nazario

 

Estar confinados a los meaderos, ¿no era una humillación añadida?

Un váter es el mejor sitio para ver la mercancía. Si te gusta la polla de él y a él la tuya, lo normal es que se la cojas. Es una forma de tomar contacto. En el libro cuento que había muchos que no querían ir a estos sitios, como mi amigo pintor, ya que les parecía algo denigrante. Pero yo nunca lo consideré así, y es curioso, porque por otro lado nunca he estado en un cuarto oscuro, y en una sauna solo un par de veces. En aquella época me atraían los meaderos lo mismo que me encantan los mercados, allá donde iba tenía que visitarlos, echar un vistazo. Me gustaba el morbo, ver si se empalmaba alguno, o no…. A mi edad, añoro esos tiempos, más aún los jardines. Cuando alguno de mis amigos paquistaníes me cuenta que ha follado con alguien en los jardines, me da mucha envidia.

¿No era, pues, algo triste e insalubre tener que ligar allí?

«Nunca consideré una división homosexuales/heterosexuales, sino gente sexuada y asexuada»

No lo creo, no era nada sórdido. Se hacen muchas cosas que no se comprenden, como quien deja trozos de pan flotando en un meadero y luego van a recogerlo y se lo comen. Es una forma de satisfacción sexual que puede parecer aberrante, pero hay muchas formas de disfrutar. Si te limitas a lo que es moral, solo cabe liarse un hombre con una mujer, y para procrear. El sexo es algo de una amplitud inmensa. Nunca consideré una división homosexuales/heterosexuales, sino gente sexuada y asexuada, como Diego. Yo me considero sexuado e incluso adicto, y no por eso voy al psiquiatra. Estoy contentísimo con mi vida, lo he pasado muy bien, sigo pasándolo muy bien y espero seguir haciéndolo.

¿Cuánto alucinarán los chavales que hoy solo saben ligar por móvil u ordenador?

«Aunque salga un tío con una polla fenomenal, por ordenador no me hace gracia»

Me parece increíble que estén todo el día histéricos con el Wapo o el Grindr, que si Fulanito está a diez metros, que si el del piso de abajo pide guerra… Yo no tengo ni i-phone, me gusta el contacto físico descarado y eso es todo lo contrario. Aunque salga un tío con una polla fenomenal, por ordenador no me hace gracia. Tengo mis amistades, mis novios, no necesito salir a la calle a buscar nada.

Usted usa la palabra “maricón” con preferencia a “gay”. ¿No le suena ofensiva?

Si me lo llaman por la calle a gritos en plan agresivo no me gusta, claro, pero en sentido coloquial me resulta más entrañable que gay. Maricona sí es ofensivo, pero me parece un insulto sin connotación sexual, no quiere decir que el insultado sea homosexual, sino una persona no legal o algo así. No tiene nada que ver.

La última vez que hablamos usted confiaba en poder estar al margen de las polémicas nacionalistas en Barcelona. ¿Le ha sido posible mantenerse ahí?

En Barcelona últimamente casi por cojones te empujan a mantener una postura determinada. Me he intentado zafar porque soy totalmente antinacionalista. Mi vecino ve una estelada y saca la bandera española, pero nosotros la única bandera que hemos tenido en casa es la de Palestina, aunque no me considero nacionalista. Pero sí, la situación es tensa. Tengo amigos indepes y procuro no sacar el tema, porque normalmente el debate es agrio, tanto si hablas con un españolista como con un catalanista. Y siempre se acaba de mal humor, porque nadie se baja del carro.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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