El músem del libertinaje

 

Sorry, this entry is only available in European Spanish. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

Marabut con árbol sagrado en la región de Marrakech (Marruecos) | © I.U.T. / M'Sur

Marabut con árbol sagrado en la región de Marrakech (Marruecos) | © I.U.T. / M’Sur

A través de un laberinto de callejuelas y de casas enrevesadas llegamos a Sidi Ali Ben Hamdush [o Hamdouche, en transcripción francesa], un santuario de muros blanqueados por el calor y una cúpula de tejas verdes situado al pie de una montaña.

A treinta kilómetro de Meknés, en el camino a Moulay Driss Zerhoun, una bifurcación a la derecha indica el mausoleo del santo patrón en el municipio de Mrhassiyyne. Pocos mapas mencionan el lugar; su renombre, sin embargo, traspasa las fronteras de Marruecos.

Una vez al año, durante las fiestas del ‘mulud’ (cumpleaños del profeta Mahoma), el pueblo acoge a la A’amra, la feria de Sidi Ali Ben Hamdush, fundador de la ‘tariqa’ (corriente mística) hamdushía en el siglo XVII y cuyos discípulos se encuentran hoy hasta en Túnez o Egipto.

La prensa ha calificado la feria del morábito de “músem de los homosexuales”

Pocos turistas occidentales se aventuran hasta este Marruecos profundo donde reina un ambiente cautivador y por donde deambulan siluetas que tienen en común la búsqueda del trance o acuden para curar una enfermead o simplemente por una cuestión espiritual. Quien llega aquí es peregrino. Algunos llevan a cabo una verdadera ruta turística de los músems: Tamesloht, Shemharouch, Chaga, Moulay Driss Zerhoun, El Hadi ben Aïssa, Bouabid Charki u otros santos varones venerados.

Los visitantes de este curioso festival se conocen, se saludan y comparten techo y mantel durante algunos días; después se separan para volver a encontrarse un año más tarde. Sin embargo, muy a pesar de los fieles seguidores del músem, el pensamiento inquisitorio no respeta esta expresión de la fe. Una fuente de la gendarmería local indica que las visitas han disminuido en la cita de 2008: “El número de visitantes debe de situarse este año entre los 100.000 y 150.000, pese a que en años anteriores pudo alcanzar números mucho mayores”.

El año pasado, un conocido medio de comunicación se infiltró en varias ceremonias que se celebraban en privado y denunció la homosexualidad de algunos adeptos, llegó incluso a calificar la feria del morábito de “músem de homosexuales”.

“Este año, la presencia del majzén es mucho mas fuerte que el año pasado; la gente tiene mas cuidado”

Leila, una habitual en estos lugares, relata que “este año, la presencia del majzén es mucho mas fuerte que el año pasado, por eso la gente tiene mas cuidado”. Numerosos peregrinos opinan que el buen ambiente que caracterizaba la fiesta se ha estropeado sobremanera debido a la incursión de la prensa. La hospitalidad de las personas ha sido reemplazada por la desconfianza e incluso la agresividad. Un equipo de rodaje de la segunda cadena de televisión marroquí casi fue linchado por los transeúntes; hizo falta la intervención de la policía para proteger a los periodistas de la venganza popular.

La polémica reputación del músem esconde en realidad un verdadero espacio de libertad, donde todo tipo de personas marginales practican una fe que les ofrece mucho más tolerancia que el islam ortodoxo. Hsina, miembro de un grupo de ‘hmadsha’ [discípulos del santo] y defensor del carácter tolerante de Sidi Ali Ben Hamdush, se alza: “Nosotros no pedimos nada a nadie y no hacemos ningún mal a la sociedad, no entiendo por qué los medios se ensañan tanto con el músem”. Y continúa: “Los periódicos harían mejor en contar que no hay ni instituto ni farmacia en el pueblo aunque el músem es una fuente de ingresos considerable para el municipio de Mrhassiyyine”.

Del mito a la realidad

Sidi Ali Ben Hamdush era un congénere del sultán Mulai Ismail (siglo XVII). Habría venido de “Bilad Cham” (actual Siria) y se habría instalado en el Monte Zerhun para dedicarse a la adoración de Dios. Asceta donde lo haya, consagró su vida a la oración y legó a sus discípulos una selección de salmodias que darían lugar, más tarde, al nacimiento de la ‘tariqa’ [escuela mística] hamduchía.

Cuenta la leyenda que su más fiel discípulo y servidor, Sidi Ahmed Dghughi, estuvo insistiéndole durante mucho tiempo para que se casase. Sidi Ali aceptó a condición de que la elegida fuese Aicha, la hija del rey de “Bilad Sudan”, unas comarcas mágicas e inexploradas en la otra punta del Sahara. Sidi Ali le confió siete dátiles y Sidi Ahmed partió en busca de la dulcinea de su maestro. Después de mil peregrinaciones volvió al pueblo con la prometida, pero le informaron de que Sidi Ali había muerto. Lala Aicha se volatilizó sin dejar rastro, dejando el mundo de los vivos.

1 2 3 4 5Página siguiente

 
 

Tags

, , ,

Related Posts

About the author

Zineb El Rhazoui
Periodista marroquí. Durante varios años trabajaba para Le Journal, una de las revistas más...

El músem del libertinaje
 
 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

 
 

Leave a Comment