Artes

La Canalla

Tes quiero may lof

M'Sur
M'Sur
· 2 minutos

LaCanalla

¡Qué buenos son estos malos!

El Diccionario define canalla, en su primera acepción, como “gente baja, ruin”. También la vieja copla original, la que surge en la España del XVIII, está bajo sospecha de ser patrimonio de los estratos más miserables de la sociedad, la voz del populacho. Con estas pistas, a nadie extrañará que se haya bautizado como La Canalla un grupo que pone al día la copla no en el sentido momificado con que la pasean hoy algunos oportunistas, sino como algo vivo, en constante transformación y sobre todo capaz de cantar las cosas del aquí y del hoy, aunque algunas resonancias vengan de muy atrás.

No es extraño tampoco que el germen de esta música surgiera entre el Estrecho de Gibraltar que alumbró a Paco de Lucía y al bohemio An-Tonio, la Bahía de Cádiz que vio nacer a La Perla como a Chano Domínguez o Javier Ruibal, y la Barcelona de la rumba, de Muchachito y de Albert Pla. Después de deslumbrar con un debut tan sobresaliente como Flores y malas hierbas (2010), el combo capitaneado por el algecireño Antonio Romera, Chipirón, y el pianista gaditano Javier Galiana vuelven a conjurar poesía y malevaje en El bar nuestro de cada día, un álbum donde persisten los aromas portuarios, el aire viciado de las viejas tabernas, ese mundo que a veces sólo parece existir ya en los relatos de Fernando Quiñones. Y todo ello sazonado con mucha ironía y sin complejos, como demuestra el primer sencillo Tes quiero may lof, que M’Sur presenta en exclusiva.

El cancionero urbano, como ellos mismos gustan de llamarlo, está de vuelta. El acorde de jazz se entrevera con el pellizco de una invitada especial como Mariana Cornejo, la pintura cálida de Santos de Veracruz con melodías balcánicas o ritmos carnavaleros. Son malos. Son buenos. Y, de seguir por este camino, el día menos pensado serán imprescindibles.

[Alejandro Luque]

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Tes quiero may lof