Nadie protege a los coptos

 

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Protesta de coptos en El Cairo (2011) | © Eva Chaves / M'Sur

Protesta de coptos en El Cairo (2011) | © Eva Chaves / M’Sur

El Cairo | Abril 2017

El olor a incienso embriaga los sentidos en Mar Girgis, el viejo barrio copto de El Cairo. La zona monumental alberga la cueva (ahora bajo la iglesia de San Sergio) donde los cristianos afirman que la  Sagrada Familia se escondió cuando huyó a Egipto. Muy cerca siguiendo la misma callejuela se llega a la Sinagoga de Ben Ezra, el lugar donde creen que recaló la cesta que llevaba a Moisés siendo un bebé, de acuerdo a la historia bíblica. Ahora es una explanada con palmeras, un pozo y un banano que da sombra  a los policías apostados todo el día en la puerta, junto a un arco de seguridad que no funciona.

En Semana Santa, el barrio es un lugar bullicioso y lleno de familias que rezan en iglesias cubiertas de antiquísimos iconos laminados en oro y tatúan a sus hijos la cruz que les identifica como coptos. Una tradición que los cristianos egipcios llevan de por vida en sus muñecas, y que ahora ha cobrado un significado especial, como si fuera un estigma. Desde hace algunos años ese símbolo les franquea la entrada a los lugares de culto. Si no puedes demostrar que eres cristiano no puedes acceder a los recintos donde se reúnen. Por seguridad.

El llanto, el martirio, parece unida al hecho de ser copto en Egipto

Una seguridad que cada vez parece más necesaria, pero que queda más en evidencia ante los ojos de los egipcios y del mundo. La última fue el domingo de Ramos. Ese día tan especial sobre todo para los niños, que alzan sus hojas trenzadas de palmera, que recorren con la mirada los adornos confeccionados con espigas; que lloran al sentir la aguja depositando la tinta bajo su piel. Esa acción, la de llorar, la del martirio, parece unida irremediablemente al hecho de ser copto en Egipto.

A primera hora de este Domingo de Ramos un suicida se hizo explotar en la iglesia de San Jorge, en Tanta, durante la homilía. Los cadáveres, los restos recuperados hasta el momento, hablan de 28 muertos. Aún no es posible dar una cifra exacta dada la dificultad para identificar algo en mitad de la carnicería.

Egipto aún estaba conmocionado cuando otro suicida se hizo volar en San Marcos, la catedral de Alejandría donde, a orillas del Mediterráneo, se asienta el trono de la Iglesia Copta Ortodoxa. El Papa Tawadros II acababa de terminar la homilía y se encontraba en un edificio anejo cuando el suicida se inmoló en el arco de seguridad matando al menos a 17 personas. La insistencia de uno de los vigilantes en no franquearle el paso por un portón y forzarle a pasar el detector de metales probablemente salvó muchas más vidas.

“A veces se nos olvida el discurso de odio contra los cristianos que tanti se oye en las mezquitas”

Desde ese Domingo de Ramos sangriento que supone el mayor atentado yihadista contra cristianos en el país, se han abierto heridas profundas en Egipto. Unas heridas apenas suturadas y siempre supurando, pero que últimamente están en carne viva, como si alguien se empeñara en echarles sal.

Los cristianos suponen entre el 8 y el 15 % de los más de 100 millones de almas que alberga Egipto. El resto, la mayoría, son musulmanes suníes, aunque convivan también otras minorías religiosas. Las diferencias con la mayoría suní son notables en todos los aspectos sociales y legales. Los impedimentos para construir templos o incluso restaurar los existentes, por ejemplo, son sólo algunos aspectos oficiales que se unen a la discriminación no escrita: el limitado acceso a puestos oficiales de importancia es parte de la discriminación sectaria a pie de calle.

“A veces se nos olvida el discurso de odio contra los cristianos que tantas y tantas veces se oye en las mezquitas”, apunta Tamer Aziz, cineasta y miembro de un partido político. La violencia sectaria no es nueva. Los atentados no son algo reciente. No es que la historia se repita. No es que los ataques a cristianos vuelvan a ocurrir. Es que nunca han cesado.

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Nuria Tesón
Periodista y escritora (Zamora, 1980). Vive en El Cairo.
Tesón ha trabajado para varios medios españoles en...

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