La nueva ficha de la OTAN

 

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Bahía de Kotor, Montenegro (2015) | © Ilya U. Topper / M'Sur

Bahía de Kotor, Montenegro (2015) | © Ilya U. Topper / M’Sur

Madrid | Junio 2017

El 5 de junio, Montenegro se convirtió oficialmente en el 29º miembro de la OTAN. La primera reacción de Rusia era una enérgica protesta. Horas antes de la ceremonia de entrada, el Ministerio de Exteriores ruso aseguró en un comunicado: “La histeria antirrusa que sigue en Montenegro solo ha causado dificultades. Ante la línea hostil de las autoridades montenegrinas, la parte rusa se reserva el derecho de tomar medidas de represalia sobre una base de reciprocidad. En política, como en física, toda acción genera una reacción”. La primera medida: sanciones al vino montenegrino.

Pero las autoridades del diminuto estado balcánico tampoco se estuvieron quietos: han imputado a 14 personas -entre ellas varios ciudadanos rusos ‘in absentia’- por un presunto intento de golpe de estado en octubre de 2016. La narrativa que maneja el Gobierno de Podgorica es que mercenarios y agentes vinculados al Kremlin pretendían asesinar al entonces primer ministro Milo Djukanovic para impedir, mediante un cambio de liderazgo, la entrada de Montenegro en la Alianza Atlántica.

“La base en Kotor era una de las principales entre las antiguas fuerzas armadas yugoslavas”

¿Por qué un país de apenas 13.800 kilómetros cuadrados -poco más que la provincia de Córdoba- y con un ejército de solo 2.000 soldados está provocando semejante tormenta? A priori, es poco lo que Montenegro puede aportar a la OTAN en términos militares. Algunos observadores, sin embargo, han señalado que con el acceso a las bases navales de Bar y Herceg Novi, y tal vez al puerto de Kotor, la Alianza controla ahora toda la costa a ambos lados del mar Adriático -Croacia y Albania se convirtieron en países miembros en 2009-, con la excepción de una pequeña franja de apenas 20 kilómetros en Bosnia.

“Es difícil decir por ahora si se desplegarán instalaciones de combate de la OTAN en Montenegro. Pero la base en Kotor era una de las principales entre las antiguas fuerzas armadas yugoslavas. Estaba bien equipada y había barcos que controlaban la mayor parte del Adriático”, ha explicado el coronel Boris Podoprigora, presidente del Club de Resolución de Conflictos de San Petersburgo, a Radio Free Europe/Radio Liberty. “Hasta donde sé, no hay bases importantes en el lado contrario, en Italia. Están todas en la otra costa de Italia, principalmente cerca de Nápoles. Sin embargo, Montenegro es un punto estratégico de la región. Es una unidad geográfica importante en el conglomerado de la OTAN”, señala.

Huir del abrazo ruso

“Montenegro tiene una ubicación de una importancia geopolítica enorme para la OTAN”, opina Mira Milosevich, investigadora principal para Rusia, Eurasia y Balcanes del Real Instituto Elcano. “Junto con Albania -que es ya miembro de la Alianza-, Croacia y Eslovenia, e Italia en el otro lado, le permite un control absoluto del mar Adriático. Y teniendo en cuenta el empeoramiento de las relaciones con Turquía, para la OTAN tener un amplio abanico estratégico cubierto, tan cerca del Mediterráneo, es de una importancia capital”, opina.

“Formar parte de la OTAN supone un reconocimiento y es el primer paso para la entrada en la UE”

Este paso, además, sirve para impedir que Rusia logre acceso a esos mismos puertos. Varios observadores estadounidenses han asegurado en los últimos años que Moscú habría ofrecido miles de millones de dólares a Montenegro a cambio de permitir la construcción de bases militares en su costa, en los antiguos recintos de la armada yugoslava en Bar y Kotor, lo que habría permitido a Rusia establecer una presencia en el Adriático. Además, Rusia solicitó a Montenegro poder usar las instalaciones de Bar como punto logístico para sus barcos en ruta hacia Siria, a lo que el Gobierno montenegrino, bajo presión de la Alianza, se negó.

“Creo que este paso, ante todo, es importante para Montenegro”, indica Borja Lasheras, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations. “Desde el punto de vista político es una apuesta del Gobierno actual, que la ha llevado adelante con resistencia de grupos de oposición, algunos de ellos -solo algunos- vinculados con Rusia, y a pesar de las amenazas rusas. Es una especie de victoria política para un país pequeño”, comenta.

En el mismo sentido se expresa Milosevich. “Para Montenegro, el interés es sobre todo huir de Rusia”, opina la investigadora. “Sin duda alguna es un paso importante para su seguridad nacional, formar parte de la OTAN supone un reconocimiento digno como país, y además, como se ha demostrado en las ampliaciones anteriores, es el primer paso para la entrada en la UE”, comenta.

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Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la...

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