De cuando Hitler era cabo

 

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Hugo Bettauer
La ciudad sin judíosbettauer-judios

Género: Novela
Editorial: Periférica
Páginas: 176 pág.
ISBN: 978-84-1629-123-6
Precio: 16,50
Año: 1922 (2015 en España)
Idioma original: alemán
Título original: Die Stadt ohne Juden
Traducción: Richard Gross

Empecé a leer esta novelita – por el volumen y el tono igualmente livianos merece el diminutivo, que no indica merma de calidad – sin fijarme en la fecha exacta de publicación (el hábito español de omitir la fecha de primera publicación de la obra en la mancheta ayuda a la ignorancia). Estaba prácticamente seguro que se trataba de una obra escrita a principios de los años treinta, cuando Hitler ya había puesto en marcha el destierro – entonces aún destierro: el encierro y exterminio vino después – de los judíos, y tal vez poco antes del ‘Anschluss’, la anexión de Austria al Imperio alemán en 1938, durante el lustro dominado por el austrofascismo.

Porque imaginen: un Gobierno – el austríaco – decide plantear la expulsión de todos los judíos. Porque destruyen el espíritu nacional, argumenta el canciller. No porque sean una raza inferior, en realidad, sino porque son superiores: inteligentes, inquietos, con un enorme sentido de negocios, se han hecho dueños de la vida económica, dominan bancos, prensa, arte, cultura, todo. Los alemanes de verdad – es decir, los de fe cristiana – no pueden con ellos. Una vez expulsados los judíos y confiscados, a cambio de una modesta indemnización, sus propiedades, la nación florecerá a su manera.

Hitler era aún un pintor metido a charlatán de cervecerías; Mein Kampf estaba sin escribir

Propuesto en el Parlamento, votado, aprobado. El partido socialista se opone, pero no puede contra el socialcristiano y el nacionalgermánico. Se disponen los trenes. Escenas desgarradoras de despedida. Porque como judío cuentan todos nacidos en esta fe o que tengan un padre o una madre judíos, aunque sean buenos cristianos: importa la descendencia. Y en Viena hay mucho matrimonio mixto. Hasta en las mejores familias.

No tiene precio cómo Bettauer caricaturiza, con trazos rápidos y certeros, pero a modo de acuarela, la sociedad vienesa con sus literatos y artistas festejados como encarnación del ideal nacional germánico pero ¡ay! con padre judío. Y con sus editores judíos de topicazo pero ¡uy! bautizados desde hace tres generaciones. Lo malo es que también son judíos los novios guapos, los empresarios que pagan el piso a las muchachas de la vida alegre y los clientes de las elegantes tiendas de moda. ¡Al exilio todos! al grito de ¡Heil! y ¡Fuera judíos!

Una sátira mordaz… y profética. Porque cuando Hugo Bettauer, él mismo judío bautizado (una salida común en esta época para agnósticos que querían hacer carrera sin el lastre de la palabra ‘israelita’ en la casilla del DNI) escribió la novela, nada de esto aún había tenido lugar. Adolf Hitler era aún poco más que un pintor de postales y cabo del Ejército, metido a charlatán de cervecerías en Munich. Ni siquiera había hecho su primer intento de golpe de Estado que lo llevaría a la cárcel. Mein Kampf aún estaba sin escribir.

Bettauer imaginó las consecuencias: una Viena sin arte, sin moda, pueblerizada

Bettauer ni siquiera vivió para verlo: un fascista austríaco le pegó un tiro en marzo de 1925, meses antes de que saliera de la imprenta el libro del futuro Führer. Por haber publicado – era un periodista y escritor prolífico y conocido – obras críticas como Die Stadt ohne Juden. (Se agradece el breve pero enriquececor posfacio de Murray G. Hall incluido en el libro para entender la época).

No, Bettauer no parodiaba las ideas de Hitler. Fue Hitler quien se tomó en serio la novela: Die Stadt ohne Juden fue un best-seller cuando salió al mercado en 1922. El arte siempre supera la realidad, como es su obligación. Y Bettauer fue más lejos que los políticos: imaginó las consecuencias. Una Viena sin arte, sin moda, sin elegancia, sin lujo, aldeanizada, pueblerizada, una aglomeración de imitadores del campesino tirolés. Un desastre. Sobre todo para una ciudad con un ciclo económico edificado sobre el sector servicios, sobre su cultura, sus teatros, óperas, bailes, cafeterías.

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Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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