«Un Estado kurdo nunca será una solución a la cuestión kurda»

Bese Hozat

 

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Bese Hozat (Qandil, Ago 2017) | © Karlos Zurutuza

Bese Hozat (Qandil, Ago 2017) | © Karlos Zurutuza

Montes Qandil  (Kurdistán iraquí) | Agosto 2017

Cien años después de que las fronteras de Oriente Medio fueran trazadas por potencias extranjeras, toda la región parece estar siendo rediseñada en un proceso en el los kurdos juegan un papel clave. “Estamos presenciando una tercera guerra mundial en la región”, asegura Bese Hozat, copresidenta de la Unión de las Comunidades de Kurdistán (KCK), nombre de un movimiento paraguas del que forma parte el PKK, la guerrilla kurda de Turquía.

Hozat, nacida en 1977 en Dersim, hoy provincia de Tunceli en la Anatolia oriental, y preside la KCK junto con Cemil Bayik desde 2013. La organización tiene sus cuarteles centrales en los Montes Qandil, cerca de la frontera con Irán, al este de Erbil, y mantiene una especie de tensa calma respecto al Gobierno de Masud Barzani, presidente del Kurdistán autónomo iraquí.Este verano, la tensión es aún más alta en la región, debido al referéndum de independencia que Barzani ha convocado para el lunes 25 de septiembre, y que ha sido condenado tanto por Bagdad como por Ankara, pese a la habitualmente estrecha relación entre Barzani y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

“El AKP decidió matar el proceso de paz e iniciar una lucha feroz contra el pueblo kurdo en las ciudades”

La entrevista se retrasa y está a punto de suspenderse por el acoso aéreo de la aviación turca sobre la zona, pero Bese Hozat acaba apareciendo. La conversación se desarrolla en turco porque su lengua materna, el zaza, resulta casi incomprensible para el kurdo de Irán que se encarga de traducir preguntas y respuestas. “¿Bienvenido a Mesopotamia!”, bromea la guerrillera, celebrando así la enorme diversidad de la región que le vio nacer, y en la que busca un hueco para su pueblo desde que se uniera al PKK en los años 90.

El último proceso fallido de paz entre Ankara y los kurdos desembocó en una escalada de tensiones, que continúa tras el fracasado golpe de Estado contra el Gobierno hace un año. ¿Cómo evalúa estos acontecimientos?

Nunca hubo un proceso de paz como tal. En 2013, el AKP [Partido Justicia y Desarrollo, en el gobierno desde 2002] necesitaba un alto el fuego debido a una situación compleja que incluía problemas tanto en el ámbito local como en el internacional. Su principal objetivo era controlar el Estado, por lo que el interés del AKP se centró en instrumentalizar el llamado “proceso”. No fue más que un movimiento táctico. El movimiento kurdo dio pasos importantes como la retirada de sus combatientes de Turquía y la liberación de prisioneros. Pero el AKP pronto se dio cuenta de que el movimiento kurdo estaba ganando fuerza gracias a la revolución en Rojava, la liberación del pueblo yezidí y la lucha contra Daesh. Todos estos eventos trajeron el reconocimiento internacional.

Y el partido prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos) ganó fuerza.

«Ankara chantajea a Bruselas jugando la carta de la crisis de refugiados»

El HDP obtuvo el 13 por ciento de los votos en las elecciones de junio de 2105. Así que el AKP decidió matar el proceso e iniciar una lucha feroz contra el pueblo kurdo en las ciudades. Comenzaron a atacar a la guerrilla con las técnicas más sofisticadas, así como con el Daesh. El terrible aislamiento de nuestro líder, Abdullah Öcalan, es otra prueba elocuente de ello. Sus abogados no han podido verle desde julio de 2011, y ni siquiera su familia puede hacerlo. El Comité para la Prevención de la Tortura fue a la prisión para llevar a cabo una investigación en febrero de 2016, pero no hicieron ninguna declaración pública, alegando que Turquía no les permitía hacerlo.

¿Está la UE haciendo la vista gorda sobre la cuestión kurda en Turquía?

Los lazos de los países miembros de la UE con Turquía son profundamente pragmáticos y revelan un enfoque muy hipócrita. Europa sabe que Turquía está llevando a cabo políticas de genocidio contra el pueblo kurdo, pero nunca ha movido un dedo. Ante sus propios ojos, las ciudades kurdas en el sureste del país han sido arrasadas y destruidas. La UE es plenamente consciente de que estamos sufriendo crímenes contra la humanidad, pero Ankara chantajea a Bruselas jugando la carta de la crisis de refugiados.

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Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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