«Las fronteras son un invento para generar conflictos»

Nissrine Seffar

 

Ci spiace, ma questo articolo è disponibile soltanto in Spagnolo Europeo. Per ragioni di convenienza del visitatore, il contenuto è mostrato sotto nella lingua alternativa. Puoi cliccare sul link per cambiare la lingua attiva.

Nissrine Seffar | Foto promocional cedida por la artista


Sevilla | Diciembre 2017

Acaba de inaugurar en la Fundación Tres Culturas de Sevilla la exposición Guernica Huella, una evocación del bombardeo de dicha población y de la obra más conocida de Picasso, y aun con las secuelas de una gripe reciente, acepta responder a las preguntas de MSur en un hotel céntrico de la capital hispalense. Nacida en Casablanca en 1983, criada en Fez, Nissrine Seffar se instaló en la localidad francesa de Montpellier, donde se ha revelado como una de las promesas del arte contemporáneo marroquí.

¿Cómo comenzó su vocación artística en Marruecos? ¿Tenía algún modelo a seguir cerca de usted?

Yo siempre fui una enamorada de Gerhard Richter, y en Marruecos, cuando era joven, me gustaba mucho el trabajo de André Elbaz y Farid Belkahia. Mi carrera empezó muy pronto, con cuatro o cinco años ya dibujaba muchísimo, a los 13 empecé a recibir clases, aprendí a soplar vidrio, hice Bellas Artes y acabé mis estudios ya en Francia. En mi familia no había nadie que se dedicara a esto, pero me apoyaron y me animaron siempre. Mi madre, por ejemplo, adora el arte.

¿Cuál es el principal obstáculo para una chica joven que quiera dedicarse al arte en su país?

«En Marruecos no hay subvenciones, no hay apoyo para la creación, es muy difícil existir como artista»

Lo más difícil es vivir del arte, quizás en Marruecos más que en otros sitios. Aquello no es como Europa, no hay subvenciones, no hay apoyo para la creación, es muy difícil existir como artista, y lo era particularmente en la época anterior a mi marcha a Europa.

¿Se puede hablar de un mercado del arte allí, hay circuitos de galerías, coleccionismo…?

Ahora sí, desde hace cinco o seis años las cosas han empezado a cambiar, a pesar de todo. El año pasado gané el premio de un premio importante en Casablanca, el galardón a la Joven artista contemporánea Mastermind, y allí expongo hasta enero en la Fundación Dar-El-Kitab. Ahora quieren mandarme a Japón para hacer una cosa sobre Hiroshima.

Guernica, Hiroshima… ¿Qué le atrae de los desastres bélicos?

Sobre Guernica, pensé que no habría llegado a ser un episodio famoso si Picasso no hubiera pintado su cuadro, porque hay otras aldeas que sufrieron bombardeos también y nadie habla de ellas. Es normal y lógico seguir con Hiroshima, donde se da el drama fenomenal de ser el lugar donde cayó la primera bomba atómica. Eso me permite desarrollar un trabajo a la vez poético y político.

Usted ha trabajado también sobre las Primaveras Árabes. ¿Cómo la influyeron?

«El petróleo de Marruecos es el turismo, y una revuelta hubiera generado una crisis muy grande»

Me sentí atraída por ese fenómeno cuando todavía vivía en Marruecos. Vi que había mucho miedo a que se produjera una revolución como las que había habido en Túnez, Egipto o Siria, en cada una de las cuales hubo muchos muertos. Me pregunté si en mi país podía ocurrir algo así, pensé en mis amigos, en mi familia, y empecé a pensar qué se libraba en estos conflictos, si había una lucha de poder. Viajé por Europa y por el Mediterráneo, y empecé trabajando con huellas en el suelo, en lugares donde ha habido guerra civil o revoluciones. Llegué a la conclusión de que para mí todo el mundo es un solo territorio, las fronteras son un invento de los humanos para marcar territorios y generar conflictos, más que otra cosa. También quise lanzar un mensaje artístico por la paz. Georges Didi-Huberman ha escrito un libro que me interesa mucho sobre las semejanzas por contacto, eso es justamente lo que busco: el contacto de las huellas del suelo con el lienzo.

¿Llegó a haber Primavera árabe en Marruecos?

«No gozamos de la libertad que hay en Europa, porque hay gente muy radical que puede reaccionar mal»

En Marruecos no llegó a haber una revolución. Hubo muchas manifestaciones, sí, tal vez podría haberse ido de las manos, pero el Gobierno fue más inteligente que el de otros países a la hora de proteger el país. En el Estado también se dan cuenta, después de ver lo de Libia o lo de Siria, que menos mal que no hubo revolución, pues habría podido generar violencia y propiciar la entrada del terrorismo en el país. Por suerte disponemos de una policía muy bien preparada, muy profesional. Por otro lado, el petróleo de Marruecos es el turismo, y una revuelta hubiera generado una crisis muy grande. De todos modos, espero que sigan cambiando cosas en mi país, especialmente en materia de Derechos Humanos, salud y educación. El 20 de febrero de 2011, sin ir más lejos, hubo una manifestación muy grande.

Como artista, ¿de qué modo valora las libertades actuales de Marruecos? ¿Ha tenido alguna vez algún problema?

Marruecos es un país liberal a pesar de todo, pero es verdad que hay que ser prudente por respeto a algunos temas, por ejemplo la religión. No gozamos de la libertad que hay en Europa, he crecido allí y sé que no se puede hablar tan libremente de asuntos religiosos, o de política, porque hay gente muy radical que puede reaccionar bastante mal. Esto no quita que no haya también intelectuales, hay una cierta libertad en comparación con otros países árabes, pero hay ciertos límites. Tampoco como mujer puedo vestir como yo quiera, hay bastante machismo y estás obligada siempre a mantener una cierta prudencia. Cuando estoy en Marruecos no me siento tan libre como en Europa.

1 2Página siguiente

 
 

Tags

,

Related Posts

About the author

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

Nissrine Seffar
 
 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

 
 

Leave a Comment