El imperio económico de los militares

 

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Tanque en El Cairo (2011) | © Eva Chaves / M’Sur


El Cairo | Marzo 2018

“Gobierne quien gobierne en Egipto, siempre estará el Ejército” es una frase recurrente en el país del Nilo. El poder de las fuerzas armadas en el país árabe siempre ha sido grande, pero tras la llegada del exmariscal Abdelfatah Sisi al poder, las empresas militares han extendido sus tentáculos a prácticamente todas las industrias y sectores económicos del país, fuera del escrutinio parlamentario y envueltos en el secretismo más absoluto.

“Sisi es aún más dependiente de las fuerzas armadas de que lo era Mubarak”

“El papel del Ejército en Egipto hoy día es más completo de lo que ha sido en toda su historia. Participan profundamente en la economía, en el Gobierno, en los medios, en la educación, en el Sistema de Salud… El Ejército está básicamente dirigiendo el país”, apunta el profesor Robert Springbob, uno de los mayores expertos internacionales en las fuerzas armadas egipcias. Si ya bajo el anterior presidente, Hosni Mubarak, su poder era enorme, la revolución de Tahrir en 2011 no lo redujo, y tras el paréntesis del gobierno del islamista Mohamed Morsi (2012-2013), la llegada de Sisi solo lo ha impulsado.

“El Ejército ha sido siempre una institución muy poderosa; con Mubarak estaban apartados de ciertos sectores, se pusieron nerviosos sobre su futuro y lo que pasó en 2011 y 2013 les ofreció la oportunidad de reasegurarse”, explica Springbob.

“Sisi es aún más dependiente de las fuerzas armadas de que lo era Mubarak”, apunta por su parte Fawaz Gerges, analista y profesor de la London School of Economics. Pese a su pasado militar, durante sus 30 años de mandato Mubarak cultivó también su “persona política” y otros grupos de poder. “Sisi, que desdeña la política civil, se ha negado a crear partido, y al aumentar el papel de los militares en la economía, ha eliminado oportunidades para importantes actores del sector privado”, continúa.

Desde 2013, el Ejército ha aumentado dramáticamente su participación en la economía

El vasto imperio de empresas militares mueve miles de millones de dólares al año en industrias y negocios tan variados como la propiedad de terrenos, colegios y hospitales privados, empresas farmacéuticas, alimentación, distribución de combustibles, transporte y carreteras, embotellamiento de agua mineral, edificios residenciales o eléctricas. El Gobierno de Sisi cifra el porcentaje de los negocios de las Fuerzas Armadas entorno al 2% del PIB, pero investigadores independientes lo alzan hasta el 35, 40 o incluso 60% de la economía egipcia.

Según un informe de Transparency Internacional publicado en marzo, el presupuesto anual de las Fuerzas Armadas es de unos 4400 millones de dólares. La propia Constitución mantiene protege el secreto del presupuesto estatal del Ejército, que no solo incluye a empresas directamente propiedad de la institución, sino también contratos privados de militares o exmilitares. Consecuentemente, también los beneficios quedan en secreto.

Cuatro organismos

Cuatro organismos militares, afiliados al Ministerio de Defensa y Producción Militar, se reparten el pastel de la economía egipcia: la Organización de Proyectos de Servicios Nacionales, que manufactura y vende desde cemento a gasolina, pasando por pasta y agua embotellada, la Organización Árabe para la Industrialización, que produce no sólo equipamiento y vehículos militares, sino también automóviles de lujo civiles, teléfonos inteligentes y paneles solares, la Organización Nacional de Producción Militar y la Autoridad de Ingeniería de las Fuerzas Armadas.

A golpe de decreto, el Gobierno de Sisi ha abierto el abanico de posibilidades para el Ejército, eximiendo de impuestos a decenas de instalaciones militares o permitiendo al Ejército formar empresas para la propiedad de terrenos con inversores locales o extranjeros, otorgando al estamento militar una parte de los ingresos y permitiéndoles conservar la propiedad de la tierra, o la construcción y mantenimiento de carreteras, a las que las empresas militares acceden normalmente sin concurso público. “Desde 2013, el Ejército ha aumentado dramáticamente su participación en la economía”, asegura Springbob.

La competencia desleal del Ejército frena el desarrollo de una economía sólida en Egipto

La omnipresencia del Ejército en todos los ámbitos de la economía egipcia ahoga al empresario privado, pues el Ejército es mucho más competitivo: además de controlar gran parte de los terrenos del país, carecer de impuestos en muchas de sus actividades y tener mano en contratos públicos preferenciales, cuenta con una inacablable mano de obra en los miles de jóvenes obligados a cumplir con el servicio militar obligatorio.

Esa competencia desleal es uno de los factores que frena el desarrollo de una economía sólida en Egipto, un país en crisis desde hace años, pero especialmente desde el golpe de Estado de Sisi en 2013, tras el que se intensificaron los atentados terroristas. Decenas de grupúsculos contrarios al régimen de Sisi encontraron refugio en el Sinaí, siendo el más destacado la rama local del Daesh, Wilayat Sina (Provincia del Sinaí).

Este grupo ha sido responsible de los mayores atentados de los últimos años en el país: contra una mezquita sufí en el Sinaí en noviembre de 2017 (más de 300 muertos), sendos ataques en Domingo de Ramos de 2017 contra iglesias en Tanta y Alejandría (53 muertos), atentado contra una iglesia en el corazón del patriarcado copto en El Cairo en diciembre de 2016 (28 víctimas) o el atentado bomba contra un avión ruso en noviembre de 2015 (224 muertos).

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Alicia Alamillos

@Ali_Arena

Periodista (Córdoba, 1992). Tras pasar por la mesa Internacional de ABC y...

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