Las dos Turquías ante las urnas

 

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Caseta electoral del partido izquierdista HDP en Büyükada, Estambul (Jun 2018) | © Ilya U. Topper / MSur


Estambul
 | Junio 2018 |

Delante del histórico bazar de las especias de Estambul hay una plazoleta llena de vendedores ambulantes. Estos días, además de panecillos, maíz y banderas turcas, también se venden promesas de cambio. “Creceremos juntos” grita un altavoz. “Caminemos hacia el sol”, responde otro. De repente una canción empieza a hacer sombra el resto de consignas y aparece el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Aunque el líder se ha personado a través de una pantalla, la gente reacciona como si estuviera allí y empieza a actuar de forma distinta. Ondean banderas con su cara, gritan su nombre emocionados y lanzan señales a la pantalla. Fatma, de 54 años y oriunda de un pueblo del Mar Negro, está convencida que Erdogan ganará las elecciones de este domingo. “Un país tan grande necesita a un líder fuerte. Erdogan ha hecho cosas muy buenas por Turquía. ¿Por qué deberíamos cambiar?”, comenta. Esta seguidora del presidente en cambio, admite que no conoce los cambios constitucionales que se aplicarán tras las elecciones, solo que traerán “estabilidad”.

“Un país tan grande necesita a un líder fuerte. Erdogan ha hecho cosas muy buenas por Turquía”

Tras las elecciones presidenciales y parlamentarias de este domingo, Turquía aplicará los cambios aprobado el año pasado en un referéndum constitucional. El país pasará a ser un sistema presidencialista, donde el jefe de Estado ostentará todo el poder ejecutivo. El nuevo presidente podrá nombrar a los ministros sin necesidad de aprobación del Parlamento y tendrá el poder de promulgar decretos vinculantes.

Erdogan fue el principal propulsor de esta iniciativa, con la promesa de una “nueva Turquía”. En el poder desde el año 2002, como primer ministro y luego como presidente, el líder turco se ganó el apoyo de las clases modestas con cambios económicos, una mejora de las condiciones sociales del país y una ideología conservadora y musulmana que conecta con gran parte de la sociedad. Ahora quiere dar un paso más y romper totalmente con los ideales laicos del fundador de la república, Mustafa Kemal Atatürk.

Según la mayoría de las encuestas, Erdogan renovará su presidencia. No obstante, algunos sondeos apuntan que el líder islamista pierde popularidad y podría necesitar una segunda vuelta, cuyo resultado no es del todo previsible.

Para fortalecer su mandato, su partido, el islamista AKP, concurre en las parlamentarias junto al nacionalista partido MHP. El AKP ya obtuvo el apoyo de este partido durante la campaña del referéndum constitucional, pero esta vez han formado toda una alianza electoral llamada Cumhur (Público). La legislación turca no contemplaba coaliciones, pero ambos partidos, que juntos tienen mayoría amplia en el Parlamento, elaboraron el año pasado un nuevo paquete legislativo para instaurarlas. Según la oposición, con el único motivo de salvar al MHP: después de la escisión sufrida el año pasado parece tener pocas posibilidades de superar la barrera electoral del 10% y mantenerse en el Parlamento.

La carrera por la presidencia empezó con una candidata a desafiar Erdogan: Meral Aksener

Esta escisión, formalizada en otoño pasado, es una de las claves para entender por qué Erdogan decidió adelantar un año y medio estos comicios. La carrera por la presidencia empezó con una clara candidata a desafiar Erdogan: Meral Aksener. Esta política, brevemente ministra de Interior en 1996-1997 y alto cargo del MHP durante años, se hizo en 2016 portavoz de quienes rechazaron el cambio de rumbo del partido y criticaron que de una fuerza de oposición había pasado a ser un resoaldo incondicional de Erdogan. Tras fracasar el intento de derribar al anciano jefe, Devlet Bahçeli, Aksener fundó un nuevo partido, bautizado IYI (Bueno), llevandose consigo a pocos diputados pero una muy importante parte de los votantes y las simpatías populares.

La líder promete una apertura democrática del país y apela a un electorado muy nacionalista y conservador. A finales de abril aún no estaba claro que Aksener se pudiera presentar a las elecciones porque según la Junta Electoral turca (YSK), no cumplía con los requisitos para registrar su partido. Sin embargo, en una acción inesperada, quince diputados del principal partido opositor, el laico CHP, renunciaron a su partido y se unieron al de Aksener para que pudiera llegar a 20 diputados en el Parlamento, cumpliendo así las condiciones para poder presentarse a las elecciones.

Aunque Aksener y el candidato del CHP, Muharrem Ince, se presentan por separado en las presidenciales, en los comicios parlamentarios han formado una coalición junto al pequeño partido islamista Saadet, la alianza Millet (Nación). Además se han comprometido a apoyarse mutuamente en el caso de que uno de los candidatos llegue a una segunda vuelta en las presidenciales frente a Erdogan. Los oponentes al AKP, aunque tienen ideologías muy dispares, han sabido dejar a un lado las diferencias para alcanzar un objetivo común, frenar a Erdogan.

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Lara Villalón

@vm_lara

Periodista (Barcelona, 1992). Vive en Estambul.
Tras graduarse en la Universidad Ramon Llull y...

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