«Las italianas han visto en Petra Delicado un estandarte»

Alicia Giménez-Bartlett

Publicado por

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.

Publicado el 1 Mar 2011

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Alicia Giménez-Bartlett (Sevilla, 2011) | © F. J. Jiménez
Alicia Giménez-Bartlett (Sevilla, 2011) | © F. J. Jiménez

La escritora que inició con Ritos de muerte (1996) la saga de la inspectora Petra Delicado, que le ha valido entre otros el premio Raymond Chandler —que también poseen celebridades como John le Carré o John Grisham—, lleva ya ocho entregas y una adaptación televisiva de la serie. Y no deja ninguna duda sobre su próximo retorno a la novela negra.

“¿Que si volveré? ¡Encantada de la vida! Los lectores del género son fidelísimos, hay un diálogo con ellos constante y muy grato. Además, tengo colegas geniales que nos vemos en los festivales y nos matamos a risas y cervezas. Lo reivindico a tope, sobre todo lo de las cervezas”, concluye con desenfado.

El premio Nadal dio este año la sorpresa recayendo sobre Alicia Giménez-Bartlett, una escritora considerada por el gran público dentro del género negrocriminal pero que en Donde nadie te encuentre se lanza a contar la historia de Teresa Pla Meseguer, hermafrodita que vivió realmente en la zona del Maestrazgo, se enroló en el maquis y, ya como bandolero, tuvo en jaque a la Guardia Civil durante años.

«La Pastora aprendió la violencia para sobrevivir al escarnio de la gente e ingresó en el maquis»

“La Pastora es una persona que nace con una malformación genital, la familia la inscribe en el registro como mujer, y como tal vivió la mayor parte de su vida”, explica Giménez-Bartlett. No olvidemos que aquella era una España muy atrasada, donde las diferencias se hacían pagar. Ella aprendió la violencia para sobrevivir al escarnio de la gente, ingresó en el maquis y sintió por primera vez en su vida que pertenecía a una comunidad. Allí cambió de sexo, se cortó el pelo, se vistió de hombre y cumplió su deseo de siempre. Cuando siguió en el monte como bandolero, se forjó su mito”.

¿Le ha costado cambiar de registro, o no difiere tanto su trabajo de una novela a otra?
Bueno, ya había escrito otras cosas que no eran novela negra, si bien es cierto que con escaso éxito. Las novelas policíacas sí me han dado cierta notoriedad, pero Donde nadie te encuentre se parece más a Una habitación ajena, el libro que escribí sobre la cocinera de Virginia Woolf. De todos modos, es verdad que el trabajo literario consiste casi siempre en lo mismo, meterte en un tema y ponerte a contar lo mejor que sepas.

En los últimos años las novelas ambientadas en la Guerra Civil habían desaparecido de los premios, y en sólo unos meses usted gana el Nadal con una y Raúl del Pozo el Primavera con otra. ¿Vuelve la época?
En realidad yo no estaba interesada en una novela sobre la Guerra Civil, una época de la que ya hay novelas buenísimas, estudios muy serios…Pero mientras sigan saliendo a la luz historias insólitas, como la de La Pastora, seguirá habiendo novelistas dispuestos a contarlas. Almudena Grandes acaba de sacar al personaje de Inés [en su novela Inés y la alegría], yo he tirado por Teresa Pla… Bienvenidos sean todos. Lo malo sería que se convirtiera en una moda, y que los escritores anduviéramos marcando tendencias, como los grandes modistos.

¿Con qué documentación ha podido trabajar?
Verás, hace 12 años intenté escribir por primera vez esta novela. Mi editorial de entonces, Plaza & Janés, dio el visto bueno, pero no había documentación ninguna. “Enviamos a un documentalista a la zona y él te lo busca todo”, me dijeron. Buscaron a un periodista y licenciado en Historia, fue al Maestrazgo… Y volvió diciendo que no había nada que hacer. Había un pacto de silencio clarísimo, ¿por qué? La gente que vive en pueblos pequeños se conoce, y no quiere recordar enfrentamientos entre vecinos. Esto acaba cuando José Calvo publica en una editorial pequeña el resultado de cinco años de investigaciones [el libro La Pastora, del mote al mito]. A él si le abrieron su corazón porque es de allí, y salieron como mil páginas de testimonios. Creí que había venido Dios a verme. Ahora José está un poco arrepentido, porque le dan mucha tabarra. Pero es impresionante que la única entrevista que concedió La Pastora, se la diera a él.

«Hablo catalán perfectamente, pero escribo en castellano, de una forma esquizofrénica, como toda mi generación»

Siendo La Pastora un personaje tan extraordinario, ¿hasta qué punto hay en Donde nadie te encuentre una reflexión sobre la violencia, sobre la naturaleza humana?
Eso depende del alcance de la inteligencia del lector. Este personaje es un símbolo de la soledad. Es un ser que nace solo, que da tumbos, que es rechazado por la sociedad y muere solo. Nadie de la familia reclama sus cenizas. Por otro lado, es un ejemplo de supervivencia, tiene ese instinto que compartimos con los animales, y que nos induce a saber que es mejor estar vivo que muerto, y que hay que intentar que nadie te quite la identidad. Y, por último, para que la sociedad lo respete tiene que echar mano de la violencia. Hay muchos paralelismos con la vida en general.

Usted es escritora catalana. ¿De qué modo vive las tan cacareadas tensiones lingüísticas?
De una forma esquizofrénica, como toda la gente de mi generación. Hablo catalán perfectamente, pero escribo en castellano. Cuando era joven estaba prohibido, de manera que no había elección; y luego es tan difícil gramaticalmente, y estaba tan metida en el estudio del francés y el inglés, que me dio una pereza horrible estudiarlo. Ahora convivo con ambos con mucha facilidad. Cuando se tradujo El silencio de los claustros, pensé que era la típica operación de márketing: si puedes leer en la lengua natural del autor, es absurdo no hacerlo. Pero mira, con este libro por primera vez me hubiera gustado dominar el catalán escrito. Porque La Pastora habla con el catalán del Maestrazgo, que es muy divertido y muy diferente, y se podría trabajar la mezcla… Tengo ganas de ver cómo queda cuando lo traduzcan.

¿Cómo explica que en Italia haya tenido hasta ahora un éxito muy superior al que cosecha en España? ¿Es por el empuje de la editorial Sellerio, o ven los italianos algo especial en sus libros?
Si te digo la verdad, esa adoración de los italianos ni la entiendo. La última entrega de Petra Delicado estuvo ocho semanas en el número uno de ventas: el editor alucinaba, y yo también. ¿Qué hay entre ese personaje y los italianos? Creo que las mujeres, que son tema de moda con la cuestión Berlusconi, han tenido una influencia decisiva en ese éxito. Han visto en Petra un estandarte que levantar: una mujer renegona, con capacidad de protagonismo, para la que el matrimonio no es una meta. Estas mujeres han llevado a sus amigos, maridos e hijos la afición por estas novelas. El elemento femenino se ha reflejado como una reivindicación personal.

O sea, que el estereotipo berlusconiano, de mujer que sólo sueña con ponerse pechos y salir en la televisión, usted no lo encuentra entre su público.
Naturalmente que hay muchísimas más mujeres que están en otra cosa. El otro día me llamaron del Corriere della Sera para preguntarme qué me parecían esas mujeres.Y respondí que una parte de la sociedad es ahora así. ¿Cuántos chicos se pasan el día en el gimnasio y acuden cada día a los castings para salir por televisión? Eso es un fenómeno de estos tiempos, pero las chicas Berlusconi no son representativas de la población italiana. La historia de la velina es anecdótica. Hace poco estuve en Bolonia, y me presentó una comisaria. Me contó que a menudo le decían: “Pero señorita…”. Y ella respondía: “Yo no soy señorita, soy la comisaria”.

«Los personajes nórdicos se matan a cafés; nosotros nos damos a bebidas más espirituosas»

Su condición de barcelonesa, ¿le acerca a otros escritores mediterráneos?
La cuestión mediterránea es evidente. Las implicaciones políticas, no tanto sociales —los del Sur somos más políticos—–, el gusto por la narración sensual, son cosas que tenemos en común. Petra no es muy comilona, pero le encanta tomar el sol en una terraza con su compañero, se siente parte de la realidad que le rodea, y tiene un humor que escasea en el Norte. Los personajes nórdicos se matan a cafés, mientras que nosotros nos damos a bebidas más espirituosas. Tienen más esa seriedad del clima. Márkaris podría pasar perfectamente por un escritor español, Camillieri igual…

Es llamativo que el género negrocriminal tenga a varias mujeres entre sus representantes más destacados:  Agatha Christie, Patricia Highsmith, Donna Leon… y usted. ¿Qué punto de vista diferente cree que aportan?
Eso me cuesta más descifrarlo. Dicen que en las novelas escritas por mujeres hay menos elemento negro directo, la criminalidad viene siempre dada por sistemas más alambicados… También es posible que la eclosión de la sangre sea menor. Pero creo que la crueldad está igual de presente.

¿Para cuándo la próxima Petra?
Mi próxima Petra Delicado estará ambientada en Italia. Ya tengo mi contacto en la poli de allí, y al personaje no le irá mal una vueltecita por Europa. El problema es que en toda Italia conozco a gente que quiere que su ciudad salga retratada. Me temo que al final me quedaré con Roma.

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