«Paso de la democracia si ésta permite imponer una dictadura»

Yasmina Khadra

 
Yasmina Khadra (Segovia 2009) | © Ilya U. Topper/M'Sur

Yasmina Khadra (Segovia 2009) | © Ilya U. Topper/M’Sur

Khadra (Kenadsa, Argelia, 1955), exmilitar y autor de una decena larga de novelas, todas en francés, visita España para promocionar su última obra, un fresco de la historia colonial argelina. Reside en París desde 2001 pero no duda en sacar la artillería gruesa para defender Argelia, un país del que se siente profundamente patriota.

Desde que promociona su reciente novela Lo que el día debe a la noche (2008), Yasmina Khadra parece querer dejar atrás su fama de escritor de novela negra, que adquirió con la creación del cáustico y idealista comisario Brahim Llob en la Trilogía de Argel, también protagonista de De la parte del muerto. Sendas novelas sobre Palestina (El atentado), Iraq (Las sirenas de Bagdad) y Afganistán (Las golondrinas de Kabul) separan aquella época de la actual.

“La gente espera de mí libros graciosos y sobre integristas. Éste es una ruptura. El libro me reubica en mi simple humanidad”, asegura el escritor durante una rueda de prensa en el Hay Festival de Segovia.

La obra, recién lanzada en España por la editorial Destino, “nació a raíz del encuentro con un pueblo colonial en 1984, Río Salado, construido por españoles y judíos, uno de los más ricos de Argelia. Veía fantasmas por todas partes, me tiraban de la chaqueta…”

Yasmina Khadra es el seudónimo femenino ―compuesto por los segundos nombres de su mujer― que empezó a utilizar el militar Mohammed Moulessehoul para escribir sin ser sancionado por el ejército. “He vivido con el dilema de ser militar y escritor. Como soldado fui irreprochable, pero tenía un territorio propio, donde era yo mismo”, recuerda hoy.

En 2000 reveló su identidad. Pero nunca ha pensado abandonar el seudónimo. “Es el nombre de la mujer que me hizo. Mi madre me parió y mi mujer me hizo hombre. Antes era una especie de Mowgli, no sabía lo que era la amistad, las relaciones sociales. Ella me ha enseñado”, sentencia. Y remacha: “Soy árabe, musulmán y militar; las tres condiciones del machismo que descalifican a la mujer. Escribir con este nombre es la mayor victoria que he podido obtener sobre mí mismo”.

¿Escribir en francés también era una decisión de identidad?
No. Es una decisión cultural. Yo tengo una formación en árabe, leo y escribo. Pero me siento mucho más cómodo en el idioma francés. Para mí, escribir literatura es amar. Nunca podría escribir en una lengua que odiase. Si escribo en francés es simplemente porque es la lengua que más amo.

Pero el pueblo argelino se educa más en árabe. ¿No le niega un posible enriquecimiento a esta lengua…?
No; mis libros se leen mucho más en francés que en árabe.

«Soy árabe, musulmán y militar; las tres condiciones del machismo que descalifican a la mujer»

Viendo su novela La parte del muerto y ahora Lo que el día debe a la noche, ambos sobre el proceso de la independencia de Argel, uno diría que el país vive aún en una especie de trauma…
No. No tiene absolutamente nada que ver. La parte del muerto se desarrolla en los años ochenta. Aunque mi nuevo libro tenga una dimensión histórica, es una saga que empieza en los años treinta y dura hasta 1962; luego al protagonista lo encontramos en la era actual. Es un fresco de la Argelia colonial. Se muestra la evolución de la Argelia colonial a través de la evolución de un niño en un país que ha sido colonizado, que vive primero en la miseria de los árabes y luego pasa al confort de los occidentales. No son dos libros comparables, ni por el estilo ni por el tema.

Aun en los años ochenta, la trama de la otra novela trata de descubrir quién mató a quién durante la guerra de la independencia, que es algo así como el mito fundacional de Argelia.
Ah, pero en La parte del muerto hablo de las altas esferas, no hablo del pueblo. De intereses, de clanes, de redes… de tráfico de influencias, en fin. El pueblo no lo vive así.

Su correcta actitud de escritor se transforma cuando se le pregunta por el trasfondo política de esa Argelia que refleja con tanta acidez en sus novelas. Reluce la dureza del militar, patriota hasta la médula, defensor acérrimo de una Argelia que él mismo define como “maltratada por la historia y por sus propios hijos”. “Con 9 años me encerraron en un cuartel y todo lo que he escrito es un intento de recuperar esta etapa perdida”, confiesa antes de disparar.

En los años ochenta no se esperaba la gente que hubiera un movimiento islamista como el que irrumpió en escena en 1991 y desembocó en una cruel guerra civil?
No; nadie los esperaba, nadie podía sospecharlo. Los argelinos tienen la particularidad de ser mucho más laxos, más indulgentes. Perdonan rápidamente. Y hasta hoy no entienden que unos argelinos puedan ser capaces de tanta atrocidad. Hasta hoy no se lo creen del todo, dicen que hay cosas raras ahí.

Efectivamente, se murmura que los servicios secretos están implicados en las masacres atribuidas a los islamistas radicales. ¿Cree que hay algo de verdad en eso?
No. No es verdad.

¿Es sólo una excusa para explicarse lo inexplicable?
Lo que sucede en Argelia sobrepasa la imaginación. Es algo que se nos escapa completamente; uno nunca llega del todo a decepcionarse con su realidad. Es de locos. Yo he hecho la guerra durante ocho años y aún me pregunto: ¿cómo puede un pueblo tan valiente, tan generoso como el argelino caer tan bajo?

Dicho así parece que hay un abismo enorme entre el pueblo argelino y los integristas islamistas. Pero ellos son el pueblo también. Recogieron votos, ganaron las elecciones de 1991…
Todo eso de las elecciones a mí no me vale. Creo que se hizo bien en interrumpirlas. Yo paso de una democracia que permite que se imponga una dictadura. Si hay que luchar contra la democracia para impedir la dictadura, yo lucharé contra la democracia. ¿Qué nos quieren enseñar? Los occidentales se creen más inteligentes que nosotros. ¿Pero dónde estáis llegando hoy con toda esa democratización, toda la manipulación política, las mentiras mediáticas…? Nosotros sabemos lo que nos pasa. Sufrimos lo que nos pasa. Los franceses hablan mucho del juego democrático pero ¿porque no dejan que gane Le Pen? Porque no quieren esa dictadura para ellos mismos, pero para nosotros…. No, no: ya es hora de que la gente entienda que nosotros hacemos lo que tenemos que hacer.

Pero no me negará que los resultados fueron atroces. Cree que…
Si los alemanes en 1932 hubiesen decidido abortar las elecciones que entronizaban el nazismo, se habrían ahorrado 60 millones de muertos. Nosotros hemos tenido el coraje que los alemanes no tuvieron.

«Si hubiéramos dejado ganar a los islamistas en 1991, hoy, Europa se cagaría patas abajo»

Es decir, usted cree que si se les hubiera dejado ganar a los islamistas, habría habido aun más muertos.
Si hubiéramos dejado ganar a los islamistas, hoy, Europa se cagaría pata abajo. Porque la amenaza es real. El IRA hizo temblar el mundo, imagínese un segundo IRA en el Mediterráneo. Y un tercero en Asia. Y un cuarto en África…  No sería equivocado alabar nuestro coraje. No es a nosotros a quién deberíais dar lecciones en valor, visión y democracia.

La independencia de Argelia traza por primera vez una división a través de todo el Mediterráneo: hasta 1962, Francia estaba presente en ambas orillas. Hasta el siglo XX, el Imperio Otomano dominaba partes de Europa. Para no hablar de la época romana. Hoy, el Mediterráneo es frontera…
No, no, no. Eso es lo que desean los políticos y las finanzas internacionales: trocear, compartimentar las orillas para gestionarlas mejor, investir mejor. Pero los pueblos no se dejan engañar. Los pueblos se baten también para que no exista esa fractura. No podrá existir nunca. Es un delirio querer dividirnos.

¿Piensa entonces que la división entre occidentales y musulmanes es artificial?
Por supuesto es completamente artificial y no tiene ninguna razón de ser. El mundo pertenece a todos los seres humanos. Estamos todos manipulados. Vosotros, los occidentales, os creéis más inteligentes, pero sois más inteligentemente manipulados.

1 2Página siguiente

 
 

Etiquetas

, , ,

Artículos relacionados

Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

Yasmina Khadra
 
 

0 Comentarios

Sé el primero en dejar un comentario.

 
 

Deja un comentario