«Saramago preguntaba: ¿Dónde están los ciudadanos?»

Pilar del Río

 
Pilar del Río (Sevilla, 2011) | |  © Antonio Acedo/FLS

Pilar del Río (Sevilla, 2011) | | © Antonio Acedo/FLS

Sevilla | Mayo 2011

Cuando está punto de cumplirse un año de la defunción de José Saramago, su viuda, Pilar del Río (Sevilla, 1950), mantiene viva la llama del escritor a través de la Fundación que honra la memoria del Nobel portugués, y sigue difundiendo su mensaje allí donde va.

La última Feria del Libro de Sevilla, precisamente dedicada a Saramago, ha tenido en la periodista y traductora una de sus presencias más activas, coincidiendo con la llamada Spanish revolution, unas elecciones municipales que han dado mucho que hablar y el arranque de la campaña política en Portugal.

La pregunta es inevitable: con todo lo que está pasando en los últimos meses, mucha gente se pregunta, ¿qué habría dicho Saramago?
Yo no sólo me lo he preguntado también, sino que la llamada primavera árabe la he contado en mi página junto con fragmentos de Ensayo sobre la lucidez. Podría parecer un presagio, pero no lo es, porque Saramago no era un oráculo, un profeta ni un visionario. Era simplemente un hombre que pensaba. Y como veía el estado de salud del mundo, sabía que tendrían que pasar cosas así, inevitablemente. Más pronto o más tarde se iba a producir una crisis de estiramiento. ¿Era necesario que se produjera algo que él no llamaba crisis económica, sino moral, para que se produzca este despertar? Pues sí, y Saramago lo veía. Pero no puedo interpretar qué diría en estos momentos, no me lo permitiría a mí misma. Pero sí puedo recordar lo que ha dicho, lo que está en sus Cuadernos,y está Ensayo sobre la lucidez, con la gente saliendo en masa a votar; no como les pedían los sátrapas que gobernaban la ciudad imaginaria, sino como ellos querían.

¿Es azaroso que Portugal se haya empezado a movilizar antes que España, o se debe a que su situación económica está más apurada?
Los portugueses, en líneas generales, están peor que los españoles. No podemos decir que se han rebelado, lo que hubo fue una manifestación impresionante de 300.000 jóvenes en Lisboa y Oporto como respuesta a quienes les habían dicho que sólo se movían por intereses personales. Salieron a la calle a demostrar que les movían los intereses colectivos, y es verdad que lo hicieron con frases de José Saramago, y es verdad que el Fondo Monetario Internacional fue recibido en el aeropuerto de Lisboa con frases de Saramago… Insisto, era un pensador que nos sirve en un momento de crisis como nos sirve cuando tenemos angustias: leerlo consuela.

¿Son las democracias española y portuguesa tan deficientes como muchos piden, o sólo requieren de algunos retoques?
Saramago, dos años antes de la Expo 92, dio una conferencia en Sevilla que sería estupendo que alguien publicara, titulada La ilusión democrática. Ahí hablaba de la ilusión como anhelo, como esperanza, y también como engaño de los sentidos. Ahí decía: a ver si vamos a tener el edificio perfectamente integrado, el poder ejecutivo, el legislativo, el judicial, y nos va a faltar lo fundamental. Saramago no era tan simplificador como para decir “los partidos fallan”. Él decía: ¿dónde están los ciudadanos? Porque a ver si va a ocurrir que son los ciudadanos los que no asumen sus responsabilidades y dejan el ejercicio de la política en manos de los mismos, a los que luego culpan de no dejar paso. ¿Acaso has ido?

Eso, sin eximir a los políticos de su propia responsabilidad…
Saramago criticaba a los partidos aún siendo militante de uno, el Partido Comunista de Portugal. Pero insistía en que, si los partidos están mal, es porque la sociedad está mal. Una sociedad limpia no permite tener corruptos como representantes. La ciudadanía no exige lo que no comparte. Si un ciudadano puede robar unas horas al trabajo, o ir trampeando, lo hace. Y le parece perfectamente normal que vayan imputados, e incluso procesados, en las listas. En Canarias, hubo un caso de un condenado, inhabilitado para ejercicio de cargo público, que llegó a presentarse como “candidato cero”. ¡Y ganó! Hay una cosa que me produce cierta tranquilidad, y es que las listas de izquierda que han llevado imputados, han perdido votos. La valoración de la corrupción es distinta, pero si los partidos de ambos bandos supieran que los ciudadanos no van a votar a esas personas, las retirarían.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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