«En Grecia vivíamos en una riqueza virtual»

Petros Markaris

 
Petros Markaris (Sevilla, 2011) | © F. J. Jimenez /Atese

Petros Markaris (Sevilla, 2011) | © F. J. Jimenez /Atese

Conocido entre los cinéfilos como guionista de uno de los grandes cineastas griegos, Theo Angelopoulos, Petros Markaris (Estambul, 1937) ha logrado la popularidad entre los lectores gracias a una saga que ya cuenta en España con cinco títulos y varios miles de seguidores incondicionales.

En la más reciente de las traducidas al español, Con el agua al cuello (Tusquets), el escritor parte de una fantasía muy extendida en los últimos tiempos entre la ciudadanía, el asesinato de un banquero, para ofrecer la radiografía de una Grecia hundida en su peor depresión económica, expoliada y acosada por la deuda.

En sus páginas veremos cómo se desarrolla la vida cotidiana en estos tiempos difíciles. Sabremos que el comisario Jaritos ha cambiado su fiel Mirafiori por un Seat con GPS, pero también que hay cosas que no cambian: el gusto del comisario por la lectura de diccionarios, el arte de Adriani para hacer deliciosos platos o los roces generacionales de estos padres con su hija, Katerina.

Vargas Llosa se preguntaba al principio de una de sus novelas en qué momento se jodió Perú. ¿En qué momento se jodió Grecia?
Hay una diferencia entre el momento en que Grecia empezó a joderse, y cuando empezó a darse cuenta de que las cosas se estaban poniendo realmente feas. Hasta el momento, lo dividiamos en tres secciones: de 1974 a 1981, fase inmediatamente posterior a la dictadura, el momento de los sueños y las grandes ilusiones, el sueño de la democracia, de vivir en un mundo libre, la toma del poder por el pueblo; de 1981 en adelante, con la entrada de la Unión Europea, comienza el periodo de las falsas ilusiones. Grecia empieza a pensar que somos ricos, vivimos en la opulencia, el tiempo de tener tres coches y casa en la playa. Eran falsas ilusiones porque vivíamos en una riqueza virtual, es decir, una realidad virtual. Hasta 2007, que llega la desilusión real.

«La gente que ha prosperado haciendo trampa, defraudando al Estado, sólo me inspira furia»

¿Qué cambió entonces?
Lentamente nos hemos dado cuenta de lo que tenemos que pagar por esas falsas ilusiones. La gran diferencia es gestionar las finanzas basadas en unas ilusiones falsas. No es necesario que os explique las consecuencias: lo leéis todos los días en los periódicos. Para los escritores, al menos para mí, surgió la necesidad de hacer crónica, contar lo que sucede…

Hace poco, pudimos ver en la prensa española una imagen de Olga Onassis rebuscando en la basura, metáfora perfecta de que incluso los ricos padecen la situación.¿Es una imagen real, o algunos han logrado escapar, o incluso enriquecerse con la crisis?
Vivo en un barrio que hasta finales de los años 70 era de clase media. Ahora se ha convertido en barrio de inmigrantes, quedamos muy poquitos de los moradores originales. Delante de mi ventana, cada mañana, veo a gente hurgando en los contenedores de basura. A los ricos, en cambio, no les entiendo. No tengo nada contra la riqueza, es parte de nuestra vida normal. Pero esa clase de gente que ha prosperado jugando, haciendo trampa, defraudando al Estado, sólo me inspira furia. Desde el 2010 hasta ahora, esa gente ha sacado seis billones de euros que habían amasado con el deporte nacional griego: la evasión fiscal. La segunda parte de mi trilogía, que ya ha salido en Grecia, girará en torno a la evasión fiscal.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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