La guerrilla de los desertores

 
Rebeldes sirios en la zona de Idlib (Dic 2011) |  © Daniel Iriarte

Rebeldes sirios en la zona de Idlib (Dic 2011) | © Daniel Iriarte

En Wadi Jaled, encontrar a desertores del ejército sirio no es difícil: los hay por centenares. Se les reconoce por su mezcla de uniformes militares y ropa civil, sentados en las puertas de las casas, o yendo de aquí para allá en las baratas motocicletas chinas que se venden en la vecina Siria.

Pero solo unos pocos forman parte del Ejército Sirio Libre, la milicia de soldados renegados que, desde finales de verano, ha desatado una campaña guerrillera contra las tropas de Bashar Asad cada vez más audaz. Algunos de ellos hablan con M’Sur. Sus nombres han sido cambiados para evitar represalias contra sus familias.

Yassir es pelirrojo, pero su piel es muy oscura, tostada por innumerables jornadas de actividad al sol. “Yo estaba muy enfadado, porque estaban matando a mis parientes”, explica. “Hace unos siete meses enviaron a mi unidad a disparar contra los manifestantes en una mezquita de Deraa, pero otros veinte compañeros y yo decidimos desertar”, relata.

Desde entonces, se jacta de haber participado en numerosas acciones de combate, aunque siempre en la zona adyacente a la frontera y regresando después a la seguridad del santuario libanés. “Pero hay pelotones que permanecen en Siria todo el tiempo”, afirma.

«En el ejército, si tenías un Corán, te arrestaban», dice un desertor. «O cualquier libro», matiza otro

“En mi grupo había un coronel que desertó con nosotros. Es él quien me da las órdenes ahora”, dice. Su compañero, Omar, en cambio, da una respuesta diferente: “Mi jefe es Riad Asaad”, el coronel que lidera el Ejército Sirio Libre desde el sur de Turquía. Le preguntamos cuántos combatientes tienen aquí en Líbano. “Muchos”, asegura. Unos mil, estima otro compañero.

Omar explica que estaba muy a disgusto en el ejército: “No podías ayunar por ramadán. Y si tenías un Corán, te arrestaban”, dice, molesto. “En realidad, si tenías cualquier libro”, puntualiza el compañero. Durante un permiso, se unió a una manifestación con un amigo. Cuando las fuerzas de seguridad arrestaron al otro joven, él huyó.

Los alauíes, ‘herejes’

Omar y Yassir, como la abrumadora mayoría de los combatientes del Ejército Libre, son musulmanes suníes, y tienen muy claro quiénes son los enemigos: “El ejército de herejes”, dicen, refiriéndose a los alawíes, la rama religiosa a la que pertenece la familia del presidente Asad, que copan los puestos clave en el Ejército.

El goteo de deserciones parece ser constante. “Ayer llegaron otros veinte. Yo estoy convenciendo a muchos compañeros por teléfono para que deserten también”, afirma Tarik Abdellatif, que participó en la represión de las protestas en Deraa y Homs. Aunque cordiales, los hombres se muestran cautelosos. “Claro que hay espías del régimen. Pueden estar en esta misma habitación”, dice uno.

«Los espías del régimen pueden estar en esta misma habitación», asegura el soldado

El grupo de refugiados sirios no disimula su suspicacia, pero les puede más la rabia contra el gobierno de Bashar Asad. “Ayer liberaron a mil presos, les hicieron la foto y los volvieron a arrestar el mismo día”, asegura otro. Lo sabe porque uno de los falsamente amnistiados era un pariente suyo.

Cuando, en julio pasado, empezaron a difundirse los primeros rumores y vídeos en internet que daban fe de la creación del Ejército Sirio Libre, la noticia fue recibida con cierto escepticismo sobre las capacidades reales de este grupo para infligir daños al régimen sirio. Pero lo que en principio parecía poco más que un puñado de oficiales renegados se ha convertido en una verdadera fuerza guerrillera que está poniendo en aprietos a las tropas gubernamentales en las regiones fronterizas con Turquía.

El Ejército Sirio Libre asegura tener 22 batallones operando en territorio sirio, en dieciséis provincias diferentes, especialmente en Hama, Homs y regiones fronterizas con Turquía y Jordania. “Contamos con una fuerza de entre 10.000 y 15.000 hombres”, afirma el coronel Asaad a la prensa. Estas cifras, sin embargo, parecen exageradas.

La fuerza del Ejército Sirio Libre no reside tanto en su fuerza militar como en el precedente que asienta, al invitar a otros militares descontentos a desertar. En internet hay ya colgados decenas de vídeos de soldados y oficiales que han abandonado sus cuarteles. Assad sabe que el riesgo de división en el ejército es grande. Como explica un reciente análisis del International Crisis Group, “el régimen no ha sido capaz de retomar Homs, algo que es casi seguro que podría haber hecho si pudiese reunir suficientes tropas de confianza para hacerlo”.

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Daniel Iriarte

@Danieliriarteo

Periodista y cineasta documental (Zaragoza, 1980). Vive en Madrid, donde trabaja en la...

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