Una celda para 35 personas, ratas y cucarachas

 
Puerto Tánger, Marruecos (1999)  © Ilya U. Topper/MSur

Puerto de Tánger, Marruecos (1999) © Ilya U. Topper/MSur

“Cada celda, de unos 12 metros cuadrados, alberga a unas 30 personas. Dormimos hacinados, sin camas ni mantas, está todo lleno de ratas y cucarachas”. Quien habla es un preso español anónimo de la cárcel de Tánger, agarrado a un teléfono móvil introducido en la prisión de contrabando. Por su voz se deduce que tiene una edad bastante avanzada. No quiere decir su nombre por miedo a las represalias, pero desea contar su historia “a toda España”. Asegura que cada uno de sus compañeros de fatigas cuenta con un espacio de menos de un metro: “Allí debemos ducharnos, hacer nuestras necesidades, comer y todo lo que se pueda imaginar”, especifica.

Casi la mitad de los presos que hay a día de hoy en Marruecos están aún sin juzgar. Un abuso de la prisión preventiva que también sufren los españoles encarcelados, sobre todo, en el norte de ese país y que en su mayoría están acusados de delitos de narcotráfico. Algunos fueron detenidos cuando se localizó droga en sus coches o camiones, aunque muchos aseguran que no tenían ninguna sustancia prohibida.

“Yo no sabía que pudiera haber algo raro en la mercancía, además sólo era el acompañante”

Hay quien llegó sin saber dónde se estaba metiendo. “Estoy jubilado. Se acababa de morir mi mujer y decidí acompañar a mi hijo a Marruecos porque, como es camionero y hace el trayecto Oujda-Barcelona, pensé que me haría sentirme mejor. Yo no sabía que pudiera haber algo raro en la mercancía, además sólo era el acompañante. Estoy enfermo del corazón y estoy aquí dentro sin mis medicinas y durmiendo en el suelo”, nos cuenta Antonio, de 67 años, desde la cárcel de Tánger donde lleva retenido un año.

Aunque la mayoría de los presos están acusados -injustamente o no- de tráfico de drogas, hay otros casos. Un pescador reclama el teléfono para contar a esta periodista la desesperada historia que está sufriendo junto a su sobrino. “Nosotros somos de Barbate, Cádiz. Salimos por la mañana a pescar como todos los días y sólo llevábamos un bidón de combustible, así que se nos acabó la gasolina en medio del mar”, relata entre lágrimas Diego, de muy avanzada edad, que asegura no haber cometido jamás un delito. “No sabíamos qué hacer, estábamos solos en el mar hasta que de repente vimos a los guardias marroquíes y empezamos a llamarles para que nos ayudaran. Se acercaron hasta nuestro barco, lo engancharon y nos arrastraron hacia Tánger”, cuenta este anciano que ahora está preso en una cárcel marroquí.

“Pensábamos que nos llevarían a Algeciras… pero ya llevamos dos meses aquí dentro. Y tampoco sabemos de qué se nos acusa porque no entendemos nada en los juicios, son en árabe y no nos ofrecen traductor”, denuncia Diego.

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Acerca del autor

Imane Rachidi
Periodista (Chauen, 1991). Vive en La Haya.
Nacida en Marruecos, Rachidi se traslada en 2002 a España, donde...

Una celda para 35 personas, ratas y cucarachas
 
 

4 comentarios

  1. Mosca Cojonera dice:

    A ver como se creen que están ( o estaban)los marroquíes en los calabozos españoles.
    Y no, no me lo han contado.

  2. Franc Tangerino dice:

    Mosca cojonera.
    Aquí no solo están los Españoles, hay de muchas más nacionalidades y si tu has vivido una situación similar en España deberías ser el primero en exigir que tu país no haga lo mismo.

  3. Ilya U. Topper dice:

    No se trata de cómo están los españoles en las cárceles marroquíes. Se trata de cómo están las cárceles marroquíes (también para los propios marroquíes), aunque se haya contado a través de la voz de españoles. Respecto a los extranjeros en España, me consta que al menos tienen derecho a traductor gratuito.

  4. […] para Mediterráneo sur la atroz experiencia carcelaria de los españoles presos en Marruecos, hacinados en celdas para 35 personas, con ratas y cucarachas. Muchos de ellos están confinados en esos agujeros a la espera de juicio: […]

 
 

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