El Golfo abraza a Egipto

 

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La mala gestión de Egipto los Hermanos Musulmanes, ahora depuestos, se extendía a varios sectores, desde lo social a lo político, pero quizás el punto que más les importa a los egipcios es la chapuza que han montado en la economía del país. Antes de ganar las elecciones, los Hermanos pregonaban reiteradamente su así llamado Proyecto Renacimiento para el desarrollo de Egipto. Este plan resultado de años de estudios – o eso les dijeron a los votantes – se iba a implementar en los primeros 100 días del presidente Mohamed Morsi.

Pero el plan resulto ser nada más que retórica electoral: Morsi no cumpliá más de cuatro de las 64 promesas electorales, según un centro de análisis. El gobierno de los Hermanos siguió demostrando su incompetencia hasta el último día, por ejemplo nombrando a un miembro de la Gamaa Islamía en el cargo del gobernador de Luxor, un importante lugar turístico, que fue escenario de una masacre sangrienta perpetrado por ese mismo grupo radical 16 años antes.

Días después del derrocamiento de Morsi, Arabia Saudí y Emiratos ofrecieron 8.000 millones a Egipto

Ya hemos explicado antes por qué Egipto es un aliado tan importante de los estados del Golfo. Es difícil oponerse a su importante ejército, a su ubicación estratégica y su poder real y psicólógico en África, la Cuenca Mediterránea y Oriente Próximo. Pero nada ilustró este hecho mejor que la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes. Uno de los escasos éxitos de la organización era la rápidez con la que se enemistaron con los estados árabes del Golfo.

La apertura de los los Hermanos respecto a Irán, que culminó con la visita del presidente Mahmud Ahmadineyad en febrero, poco antes de terminar su legislatura, hizo sonar la alarma no sólo entre los salafistas, hasta entonces aliados de los Hermanos, sino también en las capitales del Golfo. Un alto cargo de la Hermandad, Essam El Erian, que fue presidente del Comité de Relaciones Extranjeras del ahora disuelto Parlamento, advirtió a los ciudadanos de los Emiratos Árabes Unidos que se convertirían en “esclavos de los persas”, como ya relaté.

Menos de una semana después del derrocamiento de Morsi, Arabia Saudí y los Emiratos ofrecieron a Egipto, el mismo día, ayudas por valor de 8.000 millones de dólares. Cada uno de los dos países iba a donar a Egipto 1.000 millones y prestar otros 2.000; sin intereses en el caso de los Emiratos. En añadidura, los saudíes ofrecieron petróleo y gas por valor de 2.000 millones. El diario Al-Monitor recibió información de primera mano de que esta ayuda emiratí a Egipto, anunciada el 9 de julio, iba a ser sólo “el primer paso”.

En dos años, las reservas de divisas de Egipto bajaron de 36.000 a 14.900 millones

La ayuda que Arabia Saudí brindará a Egipto probablemente también superará este paquete individual. El reino es miembro del club G-20, que reúne a las 20 economías más fuertes del mundo, y puede influir en el Fondo Monetario Internacional tanto directamente como a través de sus contactos en Washington, para que el organismo financiero le extienda a Egipto un muy deseable préstamo de 4.800 millones. Algo que vendría como agua de mayo.

Hasta el derrocamiento del anterior presidente, Hosni Mubarak, Egipto tenía 36.000 millones de dólares en reservas de divisas. Dos años y medio más tarde, en el momento de caer Morsi, el país dispone de 14.900 millones. La situación es aún más seria si uno tiene en cuenta que la suma anterior sólo equivale al valor de las importaciones de tres meses: la factura total de importaciones de Egipto para 2012 alcanza los 58.600 millones, según los responsables del Banco Central del país.

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Acerca del autor

Sultan Sooud Al-Qassemi
Columnista (Emiratos Árabes Unidos, 1978). Colabora con numerosos medios anglófonos de países árabes, tanto emiratíes como...

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