Tiene narices

 
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Roberto Saviano
CeroCeroCero

Género: Ensayo.
Editorial: Anagrama
Páginas: 496.
ISBN: 978-84-3397-883-7.
Precio: 22,90 €.
Año: 2014.
Idioma original: Italiano.
Título original: ZeroZeroZero.
Traducción: Mario Costa García.

Nada más pasar la última página del último libro de Roberto Saviano, CeroCeroCero, leí en internet la noticia de la detención de El Chapo Guzmán, el capo mexicano más buscado del mundo. Me pareció que la vida quisiera apostillar el ensayo del italiano, concederle un final feliz, aunque sabemos que el cuento está muy lejos de acabar. De hecho, el espacio marginal concedido a dicha operación en las portadas, acaparadas por Ucrania, ponen de relieve que el escurridizo narco ya era una pieza secundaria en el complejo entramado de la mafia mexicana, y hasta se dice que su detención puede reforzar a otros grupos criminales, como los feroces Zetas. Hace mucho que la hidra aprendió a recomponerse.

De todo ello habla Saviano en su bien escrito y mejor documentado libro alrededor de la sustancia que mueve el mundo, la cocaína. Esa que está por todas partes aunque no la veamos, aunque no queramos verla. El periodista italiano, que vive desde 2006 rodeado de escoltas policiales –a los que dedica la obra– debido a las amenazas recibidas tras publicar su superventas mundial Gomorra, ha buceado durante mucho tiempo entre informes y noticias, ha acompañado a las fuerzas policiales de varios países en distintas operaciones, y se ha propuesto trazar el mapamundi de la farlopa con el estilo y la amenidad que cabe esperar de él.

África, el continente negro, ya es blanco gracias a las montañas de coca que se mueven allí

Casi 500 páginas de historias personales –capos, mulas, sicarios, periodistas, políticos, policías…– que proyectan la lucha contra el narcotráfico de los últimos años sirven para asomarnos de un modo muy didáctico a los grandes focos de producción, distribución y consumo: de Medellín a Moscú, de Sinaloa a Beijing, de Los Angeles a Sicilia, sin olvidar África, el último territorio colonizado por la droga, el continente negro que en palabras de Saviano ya es blanco gracias a las montañas de coca que se mueven en la actualidad.

¿Por qué la coca? ¿Por qué ahora? ¿Qué tiene que no tengan las otras sustancias proscritas? Muy sencillo: el cannabis y sus derivados han pasado a ser tan habituales que puede decirse que se han despojado de su condición de coco social; la heroína, que llenó de zombies las calles de medio mundo entre los 70 y los 90, se volvió por el contrario tan impopular que ha quedado muy relegada en las preferencias de los usuarios; las drogas de diseño han quedado encasilladas en un ámbito lúdico muy concreto.

Solo la cocaína ha sabido conservar su vitola de panacea universal –parece tener propiedades para todos, solo comparables en polivalencia al tabaco–, a la vez que ha seguido siendo signo de distinción, una droga limpia y elegante, ¡invisible!, cuyos efectos secundarios más graves aparecen a muy largo plazo. Y sobre todo, y en esto incide mucho Saviano, destaca por su capacidad para multiplicar su valor.

Esto último la convierte, en fin, en la droga más acorde con el mundo actual, con un sistema regido por la plusvalía y la especulación. Así, entre cadáveres que no son sino paradigmas de otros miles de cadáveres y mareantes cifras, Roberto Saviano apunta la clave definitiva del abrumador éxito de la cocaína: su condición de inacabable generadora de beneficios, beneficios que a su vez compran voluntades y corrompen cualquier institución, allí donde la droga planta sus blancos pies: vigilantes de frontera, policía de muelles, grandes corporaciones, judicatura, medios de comunicación, despachos ministeriales y presidenciales, todo el mundo tiene un precio, y la cocaína halla siempre el modo de calcularlo.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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