El daño está hecho

 
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Hans Magnus Enzensberger
Europa en ruinas

Género: Ensayo
Editorial: Capitán Swing
Páginas: 400
ISBN: 978-84-941690-6-9
Precio: 22 €
Año: 2013

Arte nuevo de hacer ruinas es el título de un relato del cubano Antonio José Ponte, que Florian Borchmeyer y Matthias Hentschler usaron a su vez como título para un documental sobre la degradación arquitectónica y urbanística de La Habana. En el filme, el propio Ponte, acreditado “ruinólogo”, comenta las ideas del alemán Georg Simmel acerca de las ruinas como resultado de la lucha entre la mano constructora del hombre, a partir de los materiales que toma de la naturaleza, y la mano devastadora de la Naturaleza misma.

La ruina simbolizaría, así, una suerte de equilibrio, salvo cuando los hombres la habitan.  “Él considera que en ese punto, los hombres se han pasado a las fuerzas contrarias”, afirma el escritor. “Trabajan para destruir, para socavar, para ponerse de parte de la Naturaleza. Esa sensación de desasosiego marca el final de la contemplación clásica de las ruinas. No es el Partenón a lo que te estás enfrentando, no es Pompeya (…). Es un sitio donde la vida continúa, donde los cambios continúan, y eso es algo que a no le gusta a ningún contemplador de ruinas clásico”.

Este malestar simmeliano acompaña de manera inevitable la lectura de Europa en ruinas, la recopilación que el viejo sabio Hans Magnus Enzensberger hizo en 1990 sobre textos de testigos oculares de los desastres de la guerra entre los años 1944 y 1948. Una invitación a pasear por capitales que poco tiempo atrás eran símbolo de desarrollo y civilización, ahora reducidas a cenizas, con sus catedrales demolidas, sus plazas arrasadas y su población condenada a sobrevivir en condiciones miserables.

La Europa que muestra Enzensberger es el espejo de una población que ha perdido toda dignidad, mucho más difícil de restituir

La selección que lleva a cabo el antólogo es impecable. Nombres como Alfred Döblin, Max Frisch, Martha Gellhorn o Edmund Wilson son garantía no solo de veracidad, sino también de prosa intachable. A otros, como Norman Lewis, prefiero ponerlos en agua tibia: todavía no le he perdonado que quisiera colarnos que en una visita a Sevilla vio a cierta guardia urbana de raza gitana, ex bailaora de un tablao del Arenal, dirigiendo el tráfico con la gesticulación propia del baile por seguiriyas. De todos modos, los escritos incluidos en este volumen, procedentes de su libro Nápoles 1944, remiten al mejor Lewis, al que no puede exagerar mucho porque todo a su alrededor ya es pura hipérbole.

Prepárense pues, para asomarse a un París en el que ya solo funciona el metro, a una Colonia calcinada después de tres años de bombardeo, una Roma corrupta hasta las heces, una Atenas en la que no queda piedra sobre piedra, o una Varsovia inhabitable en un 84 %, que a falta de nivel de vida presume de tener “el más alto nivel de muerte” del mundo. Pero, ¿podemos aprender algo de las ruinas de Europa?

Sí. Aprendemos, por ejemplo, que la ruina física de las ciudades suele ir acompañada de la ruina moral de sus habitantes. La Europa que muestra Enzensberger es el espejo de una población que, con sus casas y muchos de sus parientes y vecinos, ha perdido todo rastro de dignidad. Y ésta resulta, a la larga, mucho más difícil de restituir. Además de la gente dispuesta a vender su cuerpo y hasta su familia en aras de la supervivencia, el renegar de la propia bandera y del propio país –los mismos en cuyo nombre se cometieron crímenes espantosos– se convierte en deporte habitual: no era posible, por ejemplo, encontrar a un solo nazi confeso en toda la Renania.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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