Vivir mil veces en Iraq

 

Un miembro de la comunidad kakai en su bastión de Ali Saray | © Karlos Zurutuza

Ali Saray (Irak) | 2013

“El alma necesita reencarnarse mil veces antes de pasar a ser uno con Dios”, explica Rajab Assy Karim desde Ali Saray, a 190 kilómetros al norte de Bagdad. Si Iraq está lleno de “atajos” hacia el final de la existencia, seguro que uno de ellos pasa por esta pequeña aldea de adobe en mitad del desierto.

Los pocos cientos de aldeanos que habitan en las casas de adobe de Ali Saray son kakai, seguidores de un antiguo credo preislámico cuya mera supervivencia hasta el siglo XXI y en esta región parece un milagro. Karim es consciente de ello y dedica todo su tiempo libre a recopilar libros sobre su pueblo. La suya es la única biblioteca de entre las doce aldeas kakai de la región.

“Vivimos a medio camino entre Tikrit –ciudad natal de Saddam Hussein y bastión de sus seguidores- y Erbil –capital del Kurdistán autónomo”, explica Karim. “La zona está llena de terroristas y nosotros somos uno de sus objetivos más fáciles.”

Los kakai son seguidores de un antiguo credo preislámico cuya supervivencia en esta región parece un milagro

En Ali Saray dan fe de ello los escombros de las 13 casas destruidas por la violencia extremista durante 2013. Están aún sin recoger. Ese parece el precio a pagar por ser kurdo y “pagano” en una de las zonas más volátiles de Iraq.

Se dice de los kakai que han conservado la religión original de los kurdos, un prestigio que comparten con los yezidíes, otro culto preislámico. De hecho, se cree que la palabra “kakai” deriva del kurdo “kaka” –hermano mayor-, y que “kakai” significa, literalmente “hermandad”. No obstante, la controversia en torno a su credo es grande ya que sus miembros tienen fama de no desvelar sus creencias. Jassim Rashim Shawzan, hasta el momento el primer y único juez kakai de Iraq, aporta una explicación mucho más plausible:

“Nos acusan de no revelar detalles sobre nuestra fe pero no es más que una forma de protegernos en un entorno hostil. Aquí no hay democracia, ni libertad de expresión, ni derechos… vivimos en Oriente Medio, ¿sabe usted?”.

El “Pueblo de la Verdad”

Shawzan explica que su pueblo es originario de las montañas kurdas de Irán, y que su centro espiritual se encuentra en Kermanshah, capital de la provincia homónima en el oeste de Irán, fronteriza con Iraq. Entre otros tesoros, allí se conserva la única copia del zanur, uno de los libros sagrados de los kakai, asegura. La zona, que coincide con el extremo sur del Kurdistán iraní, está salpicada de templos kakai.

En Irán, los kakai se conocen como “ahl-e haq” (Pueblo de la Verdad) o también como yarsan. Eso, al menos, es la interpretación común, algo dificultada por los escasos conocimientos que se tienen de su fe.

Si bien los siglos de convivencia con los musulmanes les han hecho adoptar tabúes como el de no comer cerdo, la mayoría de los kakai son fácilmente identificables por sus poblados bigotes, que dejan crecer hasta que adquieren llamativas dimensiones. La costumbre, hoy menos habitual entre los musulmanes, los identifica a primera vista, algo que puede ser un peligro, hoy en Iraq.

Los kakai son fácilmente identificables por sus poblados bigotes, que dejan crecer hasta llamativas dimensiones

Shawzan también menciona un periodo de ayuno pero, a diferencia del mes santo musulmán, éste dura sólo tres días y se celebra entre diciembre y enero. Por lo demás, su fe en la reencarnación es de los pocos dogmas conocidos.

Al igual que yezidies y mandeos, los kakai no aceptan conversiones; uno nace kakai. Es algo que convierte en una incógnita el futuro de esta minoría en el Iraq después de la caída de Saddam Husein, lamenta el juez.

“Saddam nos quitó muchas de nuestras tierras y aldeas para dárselas a árabes llegados de otras partes de Iraq pero desde 2003 centenares de los nuestros han sido victimas de extremistas islámicos”, recuerda Shawzan.

Su denuncia es corroborada por multitud de organismos independientes como Minorities Rights Group International (MRG), una ONG con sede en el Reino Unido. En su último informe, de 2011, sobre la situación de la minorías en Iraq, MRG denuncia “amenazas, secuestros y asesinatos” entre los kakai de esta zona y constata que algunos líderes religiosos musulmanes incluso llamaban a boicotear “todos los establecimientos regentados por infieles.”

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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