ISIL somos nosotros

 

opinion

 

Así que califato. Lo que faltaba. Lo que nos faltaba. Ahora va el ISIL, o ISIS, o EIIL, o Daesh, o a partir de ahora simplemente IS, Estado Islámico, ya no de Iraq ni del Levante, sino así en abstracto, y proclama el califato. Un golpe de marketing que ya se hacía esperar. Imprescindible para darle a este hatillo de mercenarios – eso es lo que son – el aura de divina seriedad para ser la personificación del Maligno.

Ese papel del Maligno que Al Qaeda interpretó con tanta maestría durante exactamente diez años: desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el 20 de agosto de 2011, día de la caída de Trípoli, liderada por Abdelhakim Belhadj, militante de Al Qaeda aliado con la OTAN. Ese día se hizo oficial que Al Qaeda son los buenos.

A partir de ahí ya no era posible mantener la ficción de que estos yihadistas barbudos, con cinturón de explosivos o kalashnikov, odian esa nebulosa que se ha dado en llamar “Occidente”. Y menos cuando esos mismos yihadistas barbudos empezaban a afluir a Siria para combatir contra Asad. Con toda su parafernalia de banderas negras, mujeres embutidas en el niqab y dios en vinagre, y con respaldo diplomático de la muy oficial Coalición Nacional Siria. Asad, enemigo de “Occidente”. Por ser el único dictador del mundo árabe que había mantenido su país completamente fuera de la influencia islamista.

El rol del Maligno se quedó vacante, una vez certificado que Al Qaeda son mercenarios al servicio de EE UU

El rol del Maligno se quedó vacante, una vez certificado, con diez años de retraso, que Al Qaeda se compone de mercenarios al servicio de los intereses de Estados Unidos y sus aliados. Durante un breve tiempo daba hasta la impresión que se tratase de una volte-face completa y a gran escala: quizás se había decidido en las altas esferas que el “islam” ya no era el espantajo mundial y se iba a buscar otro distinto (¿otra vez Rusia? Putin no tenía mal aspecto).

Pero no: le seguirá tocando al “islam” durante varios actos más, me temo (si esta decisión se impuso en alguna reunión del AIPAC porque es la única manera de garantizar la inseguridad de Israel ya es especulación). Con Al Qaeda de vuelta en casa, cerrando filas con la insurgencia siria, esa insurgencia que recibe ayuda oficial de Washington, no parecía tan fácil. Pero parece que dieron con la idea: una escisión “radical” de Al Qaeda. Que es más o menos como decir “Un color mucho más oscuro que el negro”.

El ISIL tenía sólo dos defectos: que no hubo manera de ponerse de acuerdo si hay que escribir ISIL o ISIS (ganaba la segunda opción: qué mejor que tener nombre de una diosa egipcia) y que nunca se pudo sacudir la imagen de ser una guerrilla local, nacida en Iraq, exportada a Siria, pero eminentemente un factor más en una lucha de poderes locales. Nada de lo que asustarse.

A ambas cosas se puso remedio esta semana: a partir de ahora será IS. Y tendrá califa. Es decir, un señor con aspiración hegemónica sobre todo lo que nazca bajo la denominación de musulmán. A la vez, con admirable sincronización, empezó a circular un mapa con el plan para “los próximos cinco años” de la expansión del ISIL. En riguroso negro se tintaba todo lo que hoy se conoce como “mundo árabe”, más la mitad de África y gran parte de Asia Central, así como la parte de los Balcanes que fue parte del Imperio Otomano. Y por supuesto la Península Ibérica (Al Andalus), este gran recurso que ya utilizó con tanto efectismo Al Qaeda para demostrar que estaba rematadamente fuera de la realidad, como corresponde a un buen yihadista, si quiere que se le tome en serio.

1 2 3Página siguiente

 
 

Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
Criado...

Etiquetas

, , , , ,

Artículos relacionados

ISIL somos nosotros
 
 

6 comentarios

 
 

Deja un comentario