Dimitris Lyacos

 

Distopia lírica

Dimitris Lyacos (Sep 2010) | Katerina Fougiatzi / Creative Commons

Dimitris Lyacos (Sep 2010) | Katerina Fougiatzi / Creative Commons

Dimitris Lyacos (Atenas, Grecia, 1966). Tras haber cursado estudios clásicos, estudió Jurisprudencia en la Universidad de Atenas, licenciándose en Derecho. Luego se trasladó a Londres donde asistió a cursos de posgrado en la University College London, Faculty of Art, Department of Philosophy, especializándose en la filosofía analítica, epistemología y metafísica, filosofía presocrática y Wittgenstein. Hoy en día se desplaza por toda Europa para difundir su obra literaria y muchas son también sus apariciones en festivales poéticos internacionales y representaciones teatrales en distintos países. Es también miembro del Programa Internacional de Escritura, Universidad de Iowa.

Lyacos es el autor de la trilogía Poena Damni, uno de los principales ejemplos de la escritura vanguardista contemporánea europea. El título de la obra podría proceder de algunos pasos de la Summa theologiae del Santo Tomás de Aquino, donde habla de “poena sensus” y “poena damni”, especificando que la primera es la pena física de los condenados, la segunda la a la que está sometida el alma.

El lector, a lo largo de la narración, puede ver el deseo del poeta de descubrir la esperanza en este mundo con el fin de dar un sentido a la vida con vistas a evitar, por un lado, la damnación eterna y, por el otro, la anulación total del cuerpo. El conjunto de esta trilogía es, además de la metáfora de un viaje descrito en términos oscuros y difícil de comprender, la descripción de la existencia humana. Característica peculiar parece ser un hondo pesimismo sobre la triste condición del ser humano, el cual, provisto de racionalidad, piensa que es posible alcanzar la completa sabiduría y encontrar las respuestas a las preguntas existenciales.

El texto se ha desarrollado a lo largo de veinte años con extractos que aparecían como un trabajo en progreso en revistas de todo el mundo, hasta su completa finalización en 2013. La trilogía (Z213: SALIDA, Con la gente desde el puente, La primera muerte) se clasifica como un género posmoderno y transversal; parece formar, sin embargo, una estructura bien definida explorando temas clásicos como el chivo expiatorio, el regreso de los muertos, el sufrimiento físico y la enfermedad mental.

A medida que el lector se mueve a través de los diferentes enfoques narrativos de los tres libros, la historia se desarrolla: la prosa en forma de diario en Z213: SALIDA conduce a los monólogos elípticos y a la distinta drama de Con la gente desde el puente y desde allí a la densa imaginación poética en La primera muerte. Un viaje a un mundo mistificador y desconocido que cruza y se extende por los límites percibidos de la forma literaria.

Además de los contenidos, el texto presenta distintos niveles de lectura: 1) estético, por las imágenes que reflejan el estado físico y mental del protagonista; 2) emocional y sentimental, por la empatía hacia su sufrimiento; 3) de reflexión filosófica sobre un mundo en ruinas y sin certezas; 4) de una religiosidad laica, en la que el ser humano no muere del todo, colocándose en una especie de limbo dantesco. El resultato es un universo alternativo y alegórico, la creación de un nuevo mito que va más allá de la distopía posmoderna.

Traducciones del texto original griego han aparecido en inglés, alemán, italiano, español, francés y portugués. La obra ha sido objeto de conferencias e investigación también en plano teórico en las Universidades de Amsterdam, Trieste y Oxford, entre otras. Para más información visite: www.lyacos.net

[Alessandro Lo Coco]

Z213: SALIDA

Z213: ΕΞΟΔΟΣ

Comienzo

Estos los nombres y así me encontraron.
Y en cuanto me llevaron me quedé un poco de tiempo y luego me
acompañaron había un edificio con cuatro apartamentos
grandes patios y habitaciones los demás estaban allí
cuatro apartamentos separados no muy cerca de la playa.
Y de vez en cuando comíamos juntos y en el centro
un leño con ramos cortados arriba una abertura para
el humo, y ceniza en el suelo negras manchas
y ceniza. Y desde los huecos en las paredes
brotaba un poco de agua y algunas veces podías pedir
que fueras arriba a ver a otro y cuando
algunas veces por la noche había un corte de luz y
permanecíamos callados en la oscuridad otros apartamentos que
no comunicaban tres cuatro cinco entre
nosotros nos amábamos el uno al otro sin embargo la mayoría
de los que estábamos allí moriría alguna vez
todos y yo también y entonces gritaron los que creían
otros no teníamos este derecho y estábamos en
todos estos apartamentos más o menos un millar y
cada día llegaba uno del personal con un
catálogo y se quedaron de pie en la puerta cuando entrabas
en la puerta de afuera para entrar se quedaron de pie y
gritaba para que salieran afuera y los llamaban entonces los
pillaron de allí y quedaban diez en otro sitio quince
según el departamento y los llevaban a un sitio particular
desde la noche hasta el día siguiente y
el día siguiente por la mañana venían y los recogían
de allí y escucha el momento en el que entraban
adentro y gritaban los nombres escucha ahora que
nos dan la despedida éramos dos mil más o menos.

lyacos-exodos
Fragmento Pág. 19

Unas pocas horas todavía, estación, vacía, calle de polvo
hacia el centro de la ciudad, fango, fango, afuera mantas,
ruinosas casas de chapa, un poco más atrás el pilar torcido,
ningún coche, basura, dos chicos que incendian un montón,
otras dos tres luces al horizonte, casas, más agrio el olor,
el asfalto a pedazos, casas a bloques de cemento, poca gente,
puertas entreabiertas, penumbra, el colchón como si fuera mojado,
aquella leche, el vuelco en el estómago y mareo, cuando me desperté,
me levanté para conseguir antes que anocheciera, un poco al azar y
de lo que me acordaba, pregunté, desde el otro lado, detrás del puente,
el fragor del agua, los árboles que ennegrecían pero aún veía,
estaba en frente de mí casi en cuanto entré.
Qué haces por aquí, me siento a tu lado un poco,
si también entonces hubieras podido, si alguien se hubiera acurrucado,
si te hubiera escuchado como aún eras escuchado, tus ojos que brillaban
los ojos que se ofuscaban, el dolor que obcecaba,
con quién más te llevaron aquí, la campana,
silencio mientras te llevaban abajo, canción ahogada y pausa, el fragor del agua.
Tengo frio, me voy entre los otros nombres, fotografías que te miran sin poder,
el sol que ahora se desvanece otra vez. En la calle hacia atrás, en la llanura
un débil, como último suspiro, y un brillo, el río que se aleja,
la ciudad muda como antes, con un poco de vino en una mesa en el rincón,
la biblia que se apaga, en ella las palabras de un extranjero,
en todo esto escribo donde encuentro una zona muerta.

lyacos-exodos19
Fragmento Pág. 69

Al principio no ves solo imaginas, luego
piensas ver, despliegas con tu mente un
territorio en el que no se ve nada. A medida que
el paisaje se va aclarando en el campo visual,
los límites van hacia atrás. Luego miras algunos metros
delante, ves que viajan, no tú, sino los objetos,
si puedes llamarlos objetos. Si no veías, viajarían
dentro de lo que tocas, contactos en sucesión
uno tras otros, en una serie. Tú así la llamarías,
serie, y si hicieras el mismo movimiento
al revés, podrías prever la misma serie
desde el final hasta el comienzo. La mano desde
los pantalones, en el asiento, y en su brazo,
en el cristal de la ventana, y otra vez atrás, la misma serie,
con las distancias que habías observado en el lugar. No
como cuando miras, durante una hora, y cambia su color
porque cambia la luz, se hacen grandes cuando los
acercas a ti, desaparecen, entran y salen
de la luz en la oscuridad. Depende de la luz.
Y cualquier otra cosa podría salir de la oscuridad,
delante, mientras caminamos. Porque también sabes
que el cielo está allí, aunque haya oscuridad,
aunque esté vacío. Como sabes la tierra desde abajo
te empuja hacia adelante. El engranaje la empuja y ella
lo empuja adelante. Si se ablandara un poco
nos hundiríamos en ella. A lo mejor vamos a hundirnos en algún lugar.
Tal vez allí en el horizonte el movimiento no sea tan
fuerte. De ciertas alteraciones entiendes como
la luz juega con la inestabilidad.

lyacos-exodos69

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