marabutismo

 
Marabut con árbol sagrado en la región de Marrakech (Marruecos) | © I.U.T. / M'Sur

Marabut con árbol sagrado en la región de Marrakech (Marruecos) | © I.U.T. / M’Sur

Como marabutismo se puede definir un conjunto de prácticas religiosas que se extienden por todo el Mediterráneo, aunque se pueden observar especialmente en el Magreb. Se trata de la veneración de lugares determinados, bien tumbas, bien cuevas, árboles u otros lugares marcadas como espacio ritual.

Lo más frecuente es que el lugar se marque como tumba de una persona -hombre o mujer – considerada “santa”. En Marruecos existen muchos millares de estos mausoleos, casi siempre en forma de pequeño edificio rectangular, coronado por una cúpula redonda u octogonal. En el centro suele haber un catafalco sencillo, pero no siempre es el caso. También existen espacios similares sin tumba, dedicados a la memoria de un ‘santo’ que supuestamente vivió en el lugar.

Cuando el personaje venerado es un hombre, al propio lugar se le llama “Sidi…” (señor); si es una mujer, el término equivalente es “Lal·la” (señora). En numerosos casos existen leyendas de los milagros obrados por el santo; en otros, la población no recuerda más que su nombre.

Una vez al año, el santuario es destino de una romería, llamada musem en árabe,o bien hilula entre los colectivos judíos del Magreb, que observan este rito, aunque no forme parte del judaísmo oficial (no existe entre los asquenazíes, pero sí entre los falasha de Etiopía). Esta congregación anual coincide en casi todos los puntos con la romería cristiana, aunque en el ámbito de dominio musulmán también tiene cierta importancia el sacrificio ritual de animales – ovejas o cabras – para preparar un ágape o comida festiva para todos los asistentes.

Durante el resto del año, los vecinos suelen acudir al santuario en caso de enfermedad u otras aflicciones. No existe una forma de rezo homologada; la persona que busca consuelo puede pasar alguna hora en el espacio o dormir allí para interpretar, a la mañana siguiente, el sueño que haya tenido. En algunos santuarios existen incluso profesionales intérpretes de sueños, una práctica conocida en Marruecos como istijara. Otros se asocian a ritos concretos de fertilidad, como el baño en el mar que deben realizar las chicas que desean tener un hijo.

Es muy frecuente que cerca del mausoleo se halle un árbol al que se le considera sagrado; no puede ser aprovechado para leña o pasto.  Una costumbre muy frecuente, que se puede observar desde Marruecos hasta Anatolia y Crimea, consiste en atar un trocito de tela a una rama mientras se pida un deseo. En Marruecos no faltan casos de santuarios especializados en enfermedades ginecológicas, donde en lugar de telas se encuentran braguitas, sujetadores o piezas similares atadas a las ramas.

En otros casos se guardan piedras entre las raíces del árbol a disposición de los enfermos, y es preciso frotar la parte afectada del cuerpo con el guijarro para sanar. Finalmente hay santuarios en los que simplemente basta con tocar el catafalco a través de una reja o raspar un poco de tierra para recibir la fuerza sanadora. Un caso similar es la costumbre de colocar la mano en una oquedad de una de las columnas en la catedral de Santiago de Compostela y darse un cabezazo contra la piedra, rito fundamental para los visitantes pero prohibido desde 2010.

En el ámbito cristiano, desde Portugal a España e Italia, existen también iglesias a las que los enfermos en busca de cura aportan exvotos, es decir figuritas de cera que reproducen el miembro afectado. Se fusiona así el rito pagano con el templo cristiano. Las romerías, aunque a veces tienen como destino una simple ermita -dedicado casi siempre a la Virgen María bajo una de sus múltiples apariciones-  también suelen incluir una misa, integrando así la veneración local en el marco cristiano.

En el Magreb, sin embargo, la religión del marabutismo y el islam se mantienen hasta hoy prácticamente por separado, sin solaparse. Millones de personas que nunca han visto el interior de una mezquita, ni conocen las fórmulas del rezo musulmán, viven su fe acudiendo regularmente al santuario local y participando en el músem. En las zonas rurales de Marruecos, los ritos del músem y el sacrificio de animales en honor del santo se realizan sin seguir modelos formales musulmanes, si bien es frecuente que al entrar en el santuario se recite una sura del Corán, caso de conocer alguna.

Los seguidores del marabutismo habitualmente no conciencia de practicar una religión no estandarizada; en el ámbito musulmán están convencidos de que todos los ritos forman parte del “islam”, tal y como lo entienden, al igual que los peregrinos en una romería católica se tienen por buenos cristianos. La construcción de mezquitas por parte de las autoridades estatales y la difusión del islam mediante prédicas y programas de televisión hacen desaparecer progresivamente esta religión en el Magreb.

En Turquía existen incluso casos de fusión como el de la iglesia ortodoxa de San Jorge en la isla de Büyükada, cerca de Estambul, a la que acuden cada 23 de abril miles de musulmanes para encender una vela y  – sobre todo – atar cintas o hilos de coser a los árboles cercanos o colocar terrones de azúcar en los muros para pedir un deseo. Las autoridades advierten que se prohíben tales costumbres, sin que hasta el momento se hayan erradicado.

 
 
 

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