Entrevista

Estanis Figueroa

«Ibiza fue y es la capital del mundo en cultura y música de baile»

Alejandro Luque
Alejandro Luque
· 12 minutos
Figueroa Estanis
Estanis Figueroa | © ITM Osaka

Sevilla | Octubre 2023 | *Mánager y consultor musical

Ha vivido en tres continentes, ha compartido su intimidad con algunas de las mayores celebridades de la industria musical, y lleva ya más de media vida en ese negocio sin mostrar signos de cansancio. De orígenes argentinos, Estanis Figueroa (Barcelona, 1973) se fogueó con una banda juvenil de rock duro en la Ciudad Condal antes de irse a vivir a Los Angeles, donde se graduó como ingeniero y productor musical. México, Ibiza y de nuevo Madrid y Bilbao fueron las siguientes escalas de una brillante carrera en la que acabaría trabajando como promotor de giras mundiales de Live Nation para artistas como Lady Gaga, U2 o Coldplay, entre otros. Una mirada diferente y lúcida que ha querido compartir con los lectores de MSur.

¿Cómo cree que ha condicionado su mirada musical el hecho de haber nacido en el Mediterráneo?

Mi nacimiento en Barcelona, una de las ciudades más mediterráneas por antonomasia, sin duda ha influido significativamente en mi mirada musical. Ya lo dice la ciencia, nacer y vivir cerca del mar es beneficioso para la salud mental y física. Y estos beneficios indudablemente han de afectar nuestra percepción de todo, pero sobre todo de algo sensible y creativo como lo es la música. El mar, con su constante movimiento y diversidad, ha despertado en mí una sensibilidad especial hacia la fluidez y la exploración en la música. Además, la cultura mediterránea, tan rica en tradiciones musicales y fusiones, ha nutrido mi creatividad y ha contribuido a forjar mi identidad como músico y como analista de esta industria.

¿Y hasta qué punto eso le ha dispuesto con los años a abordar nuevos horizontes?

Tuve la fortuna de mamar de un biberón musical y multicultural apasionante en Los Ángeles

El hecho de haber crecido cerca del mar me ha enseñado a no temer a los nuevos horizontes y a abordarlos con entusiasmo. Crecer frente a la inmensidad del mar te da una amplitud y apertura mental que ha permitido explorar diferentes estilos y géneros musicales a lo largo de mi carrera. Por eso debe ser que he terminado siendo (con humildad y orgullo) un gran conocedor de tantos géneros musicales. Estar en contacto con el mar durante todos estos años, viviendo en Barcelona e Ibiza, me ha brindado una perspectiva única y una actitud aventurera hacia la música, lo que me ha llevado a asumir nuevos retos y explorar constantemente nuevas fronteras musicales.

El Mediterráneo tiene mucho prestigio literario, de Algeciras a Estambul, pero, ¿lo tiene también musical? ¿O lo anglosajón, que usted conoce muy bien, le ha comido demasiado terreno?

Por supuesto que el Mediterráneo también cuenta con un prestigio musical más que notable. Si bien el ámbito anglosajón ha desempeñado un papel dominante en la industria musical a nivel global, eso no significa que haya eclipsado completamente la riqueza musical del Mediterráneo. Esta región ha sido cuna de numerosos instrumentos, estilos y bailes propios, como el buzuki en el folklore griego, el flamenco en España, o la danza turca de los derviches. Y por dar un par de nombres más que relevantes, se puede mencionar a Paco De Lucía (España), Vángelis (Grecia), o Ana María Mazzini, Mina (Italia).

Pero ¿ha tenido una proyección internacional comparable?

La música mediterránea ha influido en artistas y géneros internacionales, fusionándose en propuestas más contemporáneas y globales. Muchos músicos y artistas anglosajones han reconocido e incorporado elementos mediterráneos en su trabajo, como fusiones de estilos, ritmos y melodías. Cabe destacar también que sea han adjetivizado algunos géneros musicales como el “Balearic sound” o la “Rumba catalana”. Si bien es cierto que el mercado musical anglosajón ha tenido un impacto significativo en la industria global, no se puede ignorar el rico legado musical del Mediterráneo ni su influencia continua en la música actual. Ambos tienen su propio valor y atractivo, y en lugar de competir, se complementan y enriquecen mutuamente en el panorama musical internacional.

Usted se cuela jovencito en Los Angeles, cuando la industria del rock estaba en plena ebullición, y donde supongo que era considerado un latino. ¿Fue esa su primera gran escuela en el negocio?

Contestar esto es algo complejo … primero porque siendo hijo de padres latinoamericanos, evidentemente me identifico con esa cultura, pero habiendo nacido en España y habiendo crecido (en mi últimos e importantísimos años de adolescencia) en Estados Unidos, siempre me he considerado un poco de todos lados. Y desde que forjé mis primeros pasos en la industria musical en Los Angeles, te doy un rotundo sí, esa fue mi primera y gran escuela en el negocio. Tuve la fortuna de mamar de un biberón musical y multicultural apasionante en esa ciudad.

¿Puede resumir cómo era ese Los Ángeles, ese L.A., en el que el mundo entero llegó a poner los ojos y los oídos?

A Ibiza llegué por casualidad y me metí de lleno en la cultura de club y la música dance

Desde que llegué en 1991, lo primero que me impresionó fue la agónica muerte del Hard Rock (del que yo era muy fan) y el nacimiento del Grunge como respuesta musical sobre todo reflejada en la radio y como no, en MTV. Además pude ser testigo también del crecimiento de otros géneros musicales de la época como la música electrónica (raves), y el rap noventero de California (la época dorada en mi opinión para este último género). Asimismo, pude empaparme de la cultura musical mexicana tan presente en Los Angeles y alrededores. Hubo otros géneros musicales como el ska/punk, el indie/alternative o el rock en español, que también tenían gran protagonismo en esa ciudad durante esa década gloriosa. Realmente Los Angeles era un hervidero de géneros y estilos y me siento realmente afortunado de poder haberlo vivido en primera persona.

¿Y era fácil acceder a esa riqueza?

Mis inicios fueron dos caminos paralelos, por un lado yendo a escuelas de Music Business y por otro salir todas las noches a eventos. Los anécdotas de con quién me crucé son innumerables … Por supuesto cabe mencionar beber cervezas en el Troubadour con Blackie Lawless, encontrate a Paul Stanley en el supermercado o trabajar en la casa de Giorgio Moroder. ¡Cosas que sólo pasan en Los Angeles! Algún día escribiré un libro sólo sobre eso…

¿Cómo fue su tránsito de L.A. a México, y de ahí a Ibiza? ¿Fueron los exitosos Titán, a los que ayudó a triunfar, su siguiente trampolín?

Mi tránsito de L.A. a México fue en efecto el grupo Titán y el contrato discográfico al que los firmé con Emi Music. Estuve trabajando con varios artistas latinos pero sin duda ellos fueron un trampolín en mi carrera. A Ibiza llegué por casualidad, en realidad gracias a algunas carambolas de la vida, sin premeditación alguna. Y ahí me metí de lleno en la cultura de club y la música dance. Disfruté siendo mánager de artistas, y como A&R (buscatalentos) del sello Pacha Recordings entre otras cosas.

Para mucha gente, Ibiza no es más que playa y frivolidad. ¿Cómo explicarles que también ha sido un potente foco musical?

El rol de Ibiza fue quizás el endiosamiento a los dj’s que empujó a la juventud a querer formar parte de esta ola

Ibiza fue y es la capital del mundo en cuanto a cultura y música de baile se refiere. El que solamente quiera ver el lado frívolo de la isla (que existe) simplemente no entiende el trasfondo y se queda en la superficie. Poco se puede explicar al que no quiere entender.

Nuestra generación vio como los pinchadiscos de los primeros 80 se convertían en djs con un gran prestigio como creadores. Y creo que Ibiza tuvo que ver algo en eso. ¿Fue así?

Algo de cierto hay en esta afirmación, pero creo que la gran catapulta para los dj’s como los consideramos ahora fue el hecho que la tecnología fuera asequible para prácticamente todo el mundo. El rol de Ibiza fue más la visibilidad y quizás el endiosamiento a los dj’s que empujó a la juventud a querer formar parte de esta nueva ola artística.

¿En L.A., México o Ibiza, vio alguna cara de la música que le desagradara? ¿La típica gran decepción?

Lo digo siempre y lo repito aquí, el mayor enemigo del músico/ artista, es uno mismo. Independientemente de que haya prácticas del negocio muy mejorables o del rincón del mundo en que te encuentres.

¿Puede explicarse mejor?

La cara más desagradable del negocio para mí ha sido siempre ver como el talento se desperdicia. Eso, en mi experiencia suele pasar por el autosabotaje de cada artista, más que por algo que la industria en sí haga. Las mayores decepciones en mi carrera han sido ser testigo de músicos que se han puesto el palo en su propia rueda. Evidentemente en tantos años de experiencia me he topado con gente muy desagradable y he visto prácticas de negocio cuestionables … pero dime en qué industria no pasa eso…

¿También eran años en los que la droga era indisociable del negocio?

Saber hacer un concierto en un club para 200 personas y saber hacerlo en un estadio para 20.000 son virtudes igual de válidas

Creo que para bien o para mal la droga y la industria del entretenimiento siempre han ido de la mano de una manera mucho más visible que en otras industrias … pero eso no quiere decir que en las otras no exista. Es simplemente un negocio en el que se le da menos importancia a su relevancia. Sin criticarla ni aplaudirla.

¿Y cuánto ha tenido que ver en los talentos malogrados que mencionaba? Lo digo porque durante mucho tiempo se consideraba todo lo contrario, fuente de inspiración y genialidad…

Ya tengo una edad en la que he aprendido a juzgar lo menos posible o de una manera menos arbitraria. A algunos les habrá traído la inspiración que a su vez les ha brindado mucho éxito, a otros les habrá traído las pesadillas más grandes de su vida, o posiblemente ambas cosas juntas también.

Llega a Live Nation, la posibilidad de trabajar en grandes giras. ¿Fue realmente otra dimensión? ¿El tamaño importa?

Esos 4-5 años jugando en la champions de los promotores de conciertos y sus respectivas grandes giras, sin lugar a dudas fue otra dimensión. Un aprendizaje realmente valioso junto a grandes personalidades y executivos de la industria que sigo admirando muchísimo. Dicho esto, no siempre el mejor plato se come en el restaurante más caro. Creo que saber hacer un concierto en un club para 200 personas y saber hacerlo en un estadio para 20.000 personas, son virtudes igual de válidas mientras lo hagas bien y a conciencia. Hay sitio para todos y cada uno ha de entender cuál es su lugar.

Ha tocado muchos palos. ¿Por qué nunca el flamenco? ¿Es un ámbito aparte de todo?

La verdad que la respuesta corta sería un honesto «No he tenido la oportunidad». Hay géneros como el Jazz o el Flamenco que puedo seguir disfrutándolos escuchándolos en casa sin que me suponga una asociación directa a algo de trabajo. Quiero pensar que es una fortuna que sea así, porque desvincular algunas cosas del negocio, al negocio al que perteneces, es una bendición.

Esa era una pregunta pendiente. ¿Puede acabar uno harto de música a base de tener que vivir de ella? ¿Hay algún día en que diga ‘Hoy, silencio en casa’?

Supongo habrá cocineros, futbolistas o médicos que resoplarán algunos días a la hora de ir a su trabajo …pero que al mismo tiempo son conscientes de lo afortunados que son haciendo el trabajo que les apasiona. En esta industria por supuesto hay días en los que algunos deseamos «silencio en casa», ¡pero seguramente se refiera más a llamadas y correos que a poner un buen disco! Dicho esto, y como cantó Depeche Mode, a veces hay que «enjoy the silence».

Tenemos Grammys Latinos a la vista en Sevilla. ¿Qué importancia real tiene el evento?

El evento en sí, para mi tiene la misma importancia que tiene siempre; sin desmerecer a ninguna ciudad o recinto, en cierta manera da igual donde se celebre. Pero por supuesto entiendo que siendo la primera vez que se celebre en Sevilla y en España, pues haya una expectación extra para todos los españoles, y me incluyo orgullosamente. También me encantaría pensar que se hará un trabajo de organización impecable y dejemos ese buen sabor de boca que tanto los premios y la ciudad se merecen. Si además esto significa que se premien o por lo menos se preste atención especial a artistas españoles, pues mejor.

Para terminar, ¿un recuerdo o anécdota que atesore de todos estos años?

¡Demasiadas! Ir al Museo del Prado con Roger Waters, que Michael Stipe te enseñe las nalgas en medio de la calle en Hollywood o ver los ensayos de U2 en el Camp Nou durante una semana son tres ejemplos que me vienen a la cabeza ahora mismo. Lo dicho… ¡tendré que escribir ese libro!

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© Alejandro Luque