Nawal Saadawi

 
Nawal Saadawi (Madrid, 2008)|  | ©  Ilya U. Topper

Nawal Saadawi (Madrid, 2008)| | © Ilya U. Topper

A sus 76 años, Nawal Saadawi no ha perdido la calidez inmediata ni la capacidad de convertir una entrevista en un enardecido debate, punteado por la espontánea risa de la anciana activista, escritora y médico. Irreductible en sus convicciones, crítica feroz de toda religión, Nawal Saadawi sigue fiel a los planteamientos ilustrados que han definido toda su vida. Contempla con un optimismo de vieja combatiente las últimas décadas que han dado al traste con los derechos que su generación consiguió.

¿Cómo se convirtió en activista a favor de los derechos de las mujeres?
Desde que era una niña, en mi aldea, vi que había discriminación entre mi hermano y yo, sólo porque él era un chico. Yo era la mejor de la clase en el colegio y él solía suspender, yo aprobaba siempre y además trabajaba en casa, cocinaba con mi madre, limpiaba… Mi hermano ni trabajaba en clase ni en casa, y aun así tenía muchos derechos. Ahí me rebelé contra mi familia, porque me dijeron: es lo que Dios dijo, él es un chico y tú eres una niña. Yo dije: para mí, Dios es justicia. Si Dios no es justo, no estoy dispuesta a creer en Él.

Empezó a rebelarse pronto…
Fui muy rebelde de niña. Ahí tenía nueve o diez años. La primera carta que escribí cuando aprendí a leer era dirigida a Dios y le dije: Dios, debes ser justo. Si no eres justo y prefieres a mi hermano, no estoy dispuesta a creer en ti [se ríe].

¿Así se hizo feminista?
No sólo feminista. En el colegio preferían a las niñas que venían de familias ricas. Había una discriminación de clases y mi familia no era rica, así me rebelé contra los profesores. Y luego me seguía rebelando: me manifestaba en las calles con los estudiantes cuando estaba en Secundaria —eso fue en los años cuarenta— y protestaba contra el rey Faruq y el colonialismo británico. Cuando llegó al poder Gamal Abdel Nasser, en 1952, estábamos felices de que nos habíamos librado del rey, pero luego nos rebelamos contra Nasser…

Nawal Saadawi (2008)|  | ©  Ilya U. Topper

Nawal Saadawi (2008)| | © Ilya U. Topper

Rebelde eterna

Empezó a rebelarse en la casa familiar de su aldea egipcia y no ha dejado de hacerlo nunca. Nawal Saadawi (Kafr Tahla, en el delta del Nilo, Egipto, 1931), icono del feminismo árabe, lleva desde su adolescencia luchando por la liberación de las mujeres árabes y se ha convertido en una de las representantes más conocidas del feminismo en el mundo islámico, un movimiento que agrupa a numerosas y destacadas intelectuales desde Marruecos a Bangladesh.

Tras estudiar en El Cairo y en Nueva York, Saadawi trabajó durante dos décadas como médico. En 1967 fue nombrada directora de Salud Pública del Ministerio de Sanidad egipcio. Fue destituida en 1972 tras publicar un estudio sobre la sexualidad de la mujer egipcia. En 1981 fue encarcelada pero liberada tres meses más tarde, tras la llegada al poder de Mubarak.

En la última década ha sufrido crecientes presiones de los sectores fundamentalistas, hoy mucho más presentes en el país que en su juventud. Incluso se ha visto varias veces en los tribunales, acusada de ‘apostasía’ por sus escritos, poco complacientes con el papel de la religión. Ganó el último proceso de este tipo en mayo pasado.

Como escritora, Nawal Saadawi se inició ya en los años cincuenta con varios tomos de relatos cortos, pero se hizo un nombre internacional con Mujer en punto cero (1976), un crudo y emotivo retrato de la posición de la mujer en la sociedad egipcia, y con ‘Dios muere a orillas del Nilo’ (1979). Sus ensayos sociológicos, inspirados en su trabajo como médico entre las capas pobres, no han perdido vigencia hoy ante la oleada del fundamentalismo religioso que afecta, según ella, no sólo Egipto sino el mundo.

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Acerca del autor

Ilya U. Topper

@ilyatopper

Periodista (Almería, 1972). Vive en Estambul, donde trabaja para la Agencia Efe.
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