Los muertos de Bagdad: gays y lesbianas

 

La organización Iraqi LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales Iraquíes), con sede en Londres, estima que más de 720 personas han muerto a manos de milicias extremistas en Iraq en los últimos seis años.

Madi asegura haber perdido a muchos amigos cercanos y tampoco vacila cuando se trata de señalar a los culpables. “Las milicias de Muqtada al-Sadr y las fuerzas de seguridad son las más agresivas contra nosotros, sobre todo desde una ‘fetua’ —dictamen teológico— emitida hace cuatro años que especificaba, literalmente, que los homosexuales debían ser ejecutados de la manera más severa”.

Madi describió casos de personas descuartizadas o quemadas vivas, y añadió que los médicos conocen la naturaleza de esos crímenes por el estado en el que llegan los cadáveres. Varios profesionales de la medicina que pidieron permanecer en el anonimato confirman este fenómeno.

Varios médicos confirman que los homosexuales son descuartizados o quemados vivos

En un informe publicado en agosto de 2009, la organización de derechos humanos Human Rights Watch, con sede en Nueva York, aseguró que muchas de las víctimas eran torturadas para extraerles nombres de futuros objetivos. En varios casos se describían tormentos como el uso de cola de contacto en el ano que, con la ingesta masiva y forzada de alimentos y laxantes, conduce a la víctima a una muerte atroz.

El malestar por esta ola de violencia es tangible incluso tras los muros de la Zona Verde, la protegida área bagdadí donde tienen se encuentran oficinas de gobierno y embajadas. “No hemos hecho más que retroceder en lo que respecta a derechos humanos desde 2003”, año de la invasión estadounidense, se lamentó la parlamentaria Ashwaq Jaf, de la Alianza Kurda.

“El problema de fondo es que estamos sujetos a dos códigos, la Constitución iraquí, por un lado, y la chari’a —compendio de leyes islámicas—, por el otro. Las continuas contradicciones entre ambas desembocan en vacíos legales y, por consiguiente, en el desamparo de las víctimas”, detalla Jaf.

No todo el mundo en los órganos de poder coincide con esa visión. “El estigma que conlleva ser homosexual en Iraq no es más que un claro reflejo de nuestra sociedad”, dijo Saad al-Muttalibi, alto representante del partido Dawa, la formación al que pertenece el primer ministro, Nuri Maliki.

“Estamos sujetos a dos códigos legales: la Constitución iraquí y la chari’a, la ley coránica”

Muttalibi responsabiliza de los crímenes a “milicias suníes cercanas a Al Qaeda o milicias iraníes”, sin hacer mención a las chiíes de Al Sadr. El segundo mandato de Maliki fue posible por la mayoría conseguida en la coalición con el Bloque Sadr.

Suníes y chiíes profesan adhesión a dos ramas divergentes de la religión musulmana. Los chiíes constituyen un 60 por ciento de la población de este país. Los suníes, una minoría que ronda el 20 por ciento, eran el grupo islámico dominante en el régimen de Saddam Hussein. Pero apenas existen diferencias teológicas entre las dos ramas, y ninguna en el rechazo a los homosexuales, punto en el que concuerdan los dirigentes religiosos de ambas orientaciones.

“La situación se va normalizando progresivamente y cada vez resulta más fácil ver a parejas de chicos caminar de la mano por Karrada”, asegura Muttalibi. Cierto o no, la mayoría de los comerciantes de ese concurrido distrito han retirado ya de vidrieras y escaparates calaveras, cadenas o cualquier otro objeto que pueda llevar a trágicos malentendidos.

Ser gay entre musulmanes

La homosexualidad era comúnmente aceptada en las sociedades musulmanas durante la Edad Media según se desprende de los tratados sexológicos de la época y la poesía. La creciente represión sexual la fue desterrando de la conciencia colectiva en el siglo XX, y los predicadores islamistas la describen como “actitud antiislámica”.

Es ilegal en la mayoría de los países oficialmente musulmanes, tipificada a menudo como “acto antinatural”, sin utilizar el termino ‘liwat’ (derivado de Lot, habitante de Sodoma) o ‘mithlí’ (‘homo’), el neologismo preferido por los homosexuales árabes. Tampoco queda claro siempre si la prohibición alcanza tanto a hombres como a mujeres.

La ley no siempre corresponde a la realidad social. Marruecos raramente aplica la pena de cárcel prevista y desde 2005 existe una activa asociación de defensa de los derechos de los homosexuales, no legal pero tolerada; también en Líbano existe un movimiento gay abierto, que ofrece charlas en centros sociales e iglesias, todo ello a pesar de una ley que prevé un año de cárcel por sus inclinaciones sexuales. Curiosamente, Al Manar, la televisión del partido fundamentalista chií Hizbulá, es la única que ha cambiado el habitual término de ‘pervertidos’ por el más respetuoso ‘mithli’.

El código penal de Egipto no contiene ninguna referencia a la homosexualidad, pero el arresto de gays y su condena a meses de cárcel por “comportamiento amoral” es moneda corriente. Muy similar es la situación en Jordania. Los países que con mayor severidad persiguen a los homosexuales son Arabia Saudí e Irán, dominados por regímenes fundamentalistas; el primero suní, el segundo chií.

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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2 comentarios

  1. […] apellido enemigo. Tampoco en esto hubo diferencias entre suníes y chiíes. En comparación con losmétodos que los escuadrones de exterminiode Bagdad, chiíes y con el visto bueno tácito del Gobierno, usaron contra los gays y lesbianas de […]

  2. […] apellido enemigo. Tampoco en esto hubo diferencias entre suníes y chiíes. En comparación con losmétodos que los escuadrones de exterminiode Bagdad, chiíes y con el visto bueno tácito del Gobierno, usaron contra los gays y lesbianas de […]

 
 

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