«A las jóvenes gitanas aún les exigen la apariencia de honorabilidad»

Claire Auzias

 
Claire Auzias

Claire Auzias © Eric Roset  (www.eric-roset.ch)

Formada en la sociología y los estudios clásicos, veterana de las barricadas del Mayo francés, Claire Auzias (Lyon, 1951) ha dedicado el grueso de su labor como investigadora a descifrar las claves del pueblo gitano (o rom).

Después de publicar estudios como Les poètes de grand chemin, Os cinganos, Samudaripen, Le génocide des tsiganes o Les Funambules de l’histoire, acaba de ver la luz en España Gitanas (Pepitas de Calabaza), un volumen que contiene catorce reveladoras entrevistas con mujeres rom de toda Europa, espléndidamente ilustrado por las fotografías de Éric Roset.

Hay quien piensa que rom e integración son dos términos excluyentes, porque ésta acabaría con aquellos como pueblo. ¿Qué respondería?
Sí, la mayor parte de los ‘gitanólogos’ de la vieja escuela piensan así. Incluso peor: piensan que los gitanos no son un pueblo, y hacen una propaganda activa al respecto. Yo pienso que hay muchos pueblos en la tierra, que se organizan en democracias, repúblicas, estados modernos… Ellos viven subjetivamente como pueblo, y objetivamente como ciudadanos. Son el pueblo rom, y son también ciudadanos de la España moderna. Para ellos no hay ninguna contradicción. Incluso reivindican ambas cosas: una cultura específica propia de un pueblo específico y los derechos comunes como cualquier otro ciudadano español.

¿Cree que en esa especie de rebeldía está la base del racismo que se ha ejercido contra ellos?
El racismo es algo muy difícil de comprender. A los racistas no les gusta el otro en general. Son misántropos, y además espíritus infelices, que creen resolver su malestar culpando de todo a los demás. No creo que el racismo contra los gitanos se resuma únicamente en que se trata de un pueblo diferente. De hecho, España se ha caracterizado por sus numerosos racismos: inventó el primero en la Conferencia de Valladolid, en el siglo XVI, preguntándose si tenían alma los indios americanos.

¿Son todos los racismos iguales?
El racismo contra los rom o gitanos españoles tiene la misma esencia que el que hubo contra los judíos en 1492, contra los moriscos, en la misma época, y, finalmente, contra los gitanos por parte de los Reyes Católicos. Este racismo se ha incrustado en la sociedad española como en todas las sociedades del mundo. Ni más, ni menos. La gente con un horizonte intelectual o humano limitado es racista; todo es un pretexto a la hora de expulsar a quienes creen que no se les parece. Son gente que se llenan de enemigos, ignoran que en realidad se odian a sí mismos.

Una de sus entrevistadas habla de sus intentos frustrados de vivir en un piso, como un ciudadano más. ¿Cómo se explica esa lucha entre la tradición y la inercia de asimilarse a una sociedad homogénea?
Sí, hay mujeres y hombres gitanos que desean integrarse totalmente en la sociedad dominante y que sufren por el rechazo de esta sociedad. Esto es comprensible: en su calidad de ciudadanos no reconocidos y a veces perseguidos, ellos desean pasar desapercibidos, como todo el mundo; convertirse en gente normal, por esto les causa infelicidad y frustración que la sociedad lo rechace.

¿Cómo se puede superar este dilema?
Razonamos sobre un modelo de integración uniforme, siguiendo un solo criterio para todos. Pero los gitanos son una cultura con sus propios valores. Lo que ellos desean es una integración que no les obligue a renunciar a su identidad particular, sino al contrario, que sea capaz de integrarla para el enriquecimiento de la sociedad en su conjunto. Porque los gitanos de España han enriquecido su sociedad: gracias a García Lorca, a Cervantes, a Calderón y Paco de Lucía, gracias a las flamencas extraordinarias, gracias a las mujeres gitanas militantes de los derechos humanos en España, militantes feministas por la igualdad de los gitanos; todo esto supone un enriquecimiento tan importante como la aportación de los árabes en Andalucía y de los judíos al conjunto de España, como Córdoba.

¿Por qué no se reconoce como tal ahora?
La tensión actual proviene de la vieja definición de integración que hoy resulta arcaica y desfasada; ya no vale. Estamos en un mundo nuevo de la Ilustración universal que integra todas las diferencias en lugar de expulsarlas; cuando esta hipótesis no es asumida o es desechada por los poderes públicos europeos, genera tensión entre los ciudadanos.

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Acerca del autor

Alejandro Luque

@atoluque

Periodista y escritor (Cádiz, 1974). Vive en Sevilla.
Tras trabajar en la...

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