Nadie quiere a Obama

 
Desfile militar en El Cairo (Julio 2013)   | © Imane Rachidi / M'Sur

Desfile militar en El Cairo (Julio 2013) | © Imane Rachidi / M’Sur

“Obama, go to hell”. Con pancartas en inglés, miles de barbudos gritan consignas contra Estados Unidos, mandan al infierno al presidente norteamericano. Llevan pancartas de sus “mártires”, los militantes de los Hermanos Musulmanes muertos en los últimos enfrentamientos en El Cairo.

El desfile tiene lugar ante la embajada de Estados Unidos en el barrio acomodado de Garden City, en la capital egipcia, donde algunos creían que nunca se verían manifestaciones. El edificio está cercada con alambrada metálica y protegido con un muro de policías pertrechados de antidisturbios en el único acceso transitable a la legación diplomática.

Toda la manzana es inexpugnable, pues sus entradas han ido siendo tapiadas con bloques de hormigón en las diferentes escaladas violentas que se han sucedido en el último año, hasta convertirla en un fortín.

Si fuera por los islamistas, Obama y el general Sisi irían juntos al infierno, pero los dos no lo tienen claro

“Sisi, Sisi, go to hell”. Si fuera por los activistas, el compañero de viaje de Obama camino del averno sería Abdel Fatah Sisi, el jefe del Estado Mayor que el 3 de julio depuso al presidente Mohamed Morsi, el primero elegido democráticamente… y el primero afiliado a la organización islamista de los Hermanos Musulmanes.

Pero curiosamente, los dos candidatos “infernales” no lo tienen tan claro. Poco días después de la manifestación, celebrada a finales de julio, el general Sisi acusó con duras palabras a Barack Obama en una entrevista con el diario estadounidense Washington Post: “Usted abandonó a los egipcios. Usted le dio la espalda a los egipcios, y ellos no lo olvidarán. ¿Y ahora quiere continuar haciéndolo?”

Tampoco los enemigos de Morsi, los millones de activistas que a finales de junio se reunieron en la plaza de Tahrir para exigir la dimisión del presidente, quieren nada con Obama. Los jóvenes que promovieron la recogida de firmas contra Morsi, unidos en el movimiento Tamarrod, se han negado a reunirse con el viceministro de Exteriores de Estados Unidos, William Burns. Aducen como motivo la doble política de Estados Unidos que en su día “apoyó a los Hermanos Musulmanes” y por la que exigen una disculpa de la Casa Blanca. Una segunda visita de Burns en a agosto, en la que se reunía tanto con los Hermanos como con los militares, terminó también sin resultado conciliador.

“El único canto común en Tahrir y Rabaa, entre islamistas y laicos, es anti-EE UU”

“Interesante: el único canto común en Tahrir y Rabaa – la plaza en la que se han atrincherado los seguidores de los Hermanos Musulmanes – es anti-EE UU. Un triunfo de la política americana”, señalaba con ironía en su cuenta de Twitter Hani Shukrallah, periodista y analista egipcio.

Porque en este punto coinciden ambos bandos: Estados Unidos no ha sido un simple espectador que se haya acomodado a la nueva situación, sino que tiene parte de la responsabilidad en lo que está sucediendo.

Las quejas de los islamistas son obvias: Washington ha dado el visto bueno al golpe de Estado de Sisi, precisamente evitando calificarlo de “golpe de Estado”. Un detalle fundamental: la ley estadounidense prohíbe entregar ayuda económica -aparte de la humanitaria- a un gobierno producto de un golpe. Caso de pronunciar la palabra “asonada”, Obama tendría que haber suspendido la asignación económica estadounidense a Egipto en concepto de ayudas militares. Asciende a 1.300 millones de dólares, la segunda mayor del mundo, después de Israel.

Esa cantidad es clave para mantener no sólo las buenas relaciones entre ambos países sino también la estabilidad en la región. Las filtraciones de Wikileaks confirmaron una vez más que los generales egipcios veían el programa de asistencia militar como “la piedra angular” de su relación con EE UU y que la ayuda anual era una “ ‘compensación intocable’ por mantener la paz con Israel”.

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Acerca del autor

Nuria Tesón
Periodista y escritora (Zamora, 1980). Vive en El Cairo.
Tesón ha trabajado para varios medios españoles en...

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