Opinión

¡La madre del cordero!

Mimunt Hamido Yahia
Mimunt Hamido Yahia
· 7 minutos
Opinion mgf

Melilla | Mayo 2026

Llega la Navidad y como cada año toca poner el grito en el cielo.

Los langostinos, los percebes, el cochinillo y el cordero por las nubes. ¡Que precios! Los medios de comunicación repiten sin descanso: «Este año, miles de familias se quedarán si saborear los consabidos platos navideños”. Se hacen reportajes, cientos, dónde esforzadas amas de casa se lamentan delante del carnicero o pescadero del precio de tan preciadas viandas.

Pero tranquilidad, no pasa nada, no es un drama, y no lo es, porque no es obligatorio comer langostinos o cochinillo en Navidad; puedes sustituir unos langostinos por un pastel de salmón y el cochinillo por una gallina en pepitoria y la familia no dejará por eso de reunirse alrededor de una gran mesa llevando a buen o mal término (eso depende en gran medida de los cuñados que se tengan que soportar) el ritual anual de la cena navideña.

En cambio, si vives en el seno de una familia musulmana si pasan cosas… Es lo que tiene pertenecer a una “comunidad” o religión, llámenlo como quieran, que soporta un mercado cautivo y muy cautivo: les han metido con calzador al Instituto Halal, que certifica que el agua, los huevos, y hasta el maquillaje no lleva ninguna traza de nada que sea haram, es decir pecaminoso y con eso se refieren a cualquier derivado del cerdo, tan apreciado en las navidades cristianas.

Todos sabemos que la fe mueve montañas: montañas de dinero que sale de los bolsillos de los creyentes

Una vez al año, el día del Aid al- Adha (Fiesta del cordero) se sacrifican entre 50 y 100 millones de animales (corderos, cabras o vacas); son muchos millones para un solo día. Y si esta cifra ya nos parece escalofriante para un solo día pensemos en la parte económica, pensemos en todas esas familias que no pueden permitirse la compra de un cordero. Sí, se han puesto literalmente por las nubes. En Marruecos, el salario mínimo está estipulado entre unos 220 y 290 euros. Un cordero en estas fechas llega a costar unos 500 euros. Hagan las cuentas. ¡Es como si en España pagásemos las angulas a 1200 euros! Ais, perdón, ya están a ese precio, pero… no hay ninguna religión en España que nos obligue a comer gulas un día determinado.

Todos sabemos que la fe mueve montañas. Montañas de dinero que sale de los bolsillos de los creyentes para alegrar las mesas pascuales de los intermediarios.

En nombre de la fe se intenta poner remedio a este drama corderil. El Gobierno marroquí está subvencionando a las cárnicas y empresas que se dedican a la importación de corderos, demostrando descaradamente que a este Gobierno no le parece importante en absoluto que su población se juegue la vida en el Estrecho o en una valla fronteriza para poder optar a una vida mejor, una vida en la que comer cordero no sea un lujo inasequible; lo que le importa a este Gobierno es que el día del Aid, la mayoría pueda comer cordero. Si no comen carne el resto del año, no pasa nada, el día a día, la cesta de la compra diaria, no es un drama para este Gobierno, que de repente hincha el pecho de fe, poniendo carne en la mesa de sus súbditos.

¿Qué importa?, dirán algunos. Al fin y al cabo, en estos días también en España, miles de familias se endeudan con créditos para pagarse la Feria o el camino del Rocio: quien tenga fe que se la pague. No les falta razón, pero tampoco nos faltan razones para criticar y denunciar que esas familias, con más o menos fe no pueden seguir siendo vasallos, no ya de una religión, sino de todo un entramado mafioso, encabezado en España por el insigne Instituto Halal, con sede en Córdoba. Porque sí, es dramático ver a familias humildes conformándose, lamentandose o avergonzándose porque no pueden tener una celebración familiar como dios manda, si, justo como él manda…o no?

Aclaremos esto, porque nunca está demás tener datos.

Los islamistas han conseguido tener un mercado cautivo, tienen cautiva a toda una religión, a toda una comunidad

El islam no es una religión uniforme, como desean con ahínco los golfos del Golfo. Hay escuelas en el islam, cinco en concreto: Hanafí, Malikí, Shafeí, Hanbalí y Djaafarí. Hay algunas diferencias entre ellas, pero para no marear la perdiz (también carísima en Navidad), nos centraremos en la malikí, que es la que predomina en los países del Magreb, entre ellos Marruecos, por lo que los musulmanes inmigrantes en España siguen esta escuela. Dice, y es interesante, que solo se debe sacrificar un animal el día del Aid si la familia tiene suficiente dinero como para hacerlo; si no lo tienen, no pasa nada, seguirán siendo igualmente buenos musulmanes.

Y eso se observaba y respetaba antes, antes de que el islamismo campara a sus anchas por Europa y el Magreb. Este lo cambió todo. Tanto es así que los más jóvenes, y los cuarentones también, creen que el sacrificio es totalmente obligatorio. En realidad, en tan sagrada fiesta se ha suspendido el sacrificio varias veces, al menos en Marruecos. El rey Hassan II lo suspendió en tres ocasiones, su hijo Mohamed VI lo suspendió el año pasado, siempre por el mismo motivo: sequía y escasez de cabaña lanar.

Los islamistas han conseguido tener un mercado cautivo, tienen cautiva a toda una religión, a toda una comunidad. Así que sí, el precio del cordero es dramático para los musulmanes, lo es no poder comer cordero el día sagrado del Aid, el día del sacrificio, la gran fiesta musulmana, celebrada por miles de millones de creyentes, no tan creyentes y hasta descreídas como yo en todo el mundo.

Mohamed, emulando a un tratante de ganado, le pide al cliente la última declaración de la renta en España

Bendito Abraham, personaje muy festejado, querido y alabado en las tres religiones del Libro. Para los judíos es el padre del judaísmo, el primer judío. Para los cristianos es el padre espiritual de todos los creyentes, y para los musulmanes es un gran profeta.

Esta fiesta, el Aid, se celebra justo para darle las gracias a Dios por salvar la vida de Ismael, hijo del profeta Abraham, quien había decidido demostrarle a dios su amor sacrificando a su hijo. Dios en su misericordia infinita interrumpió esa demostración de amor también infinito, cambiando al pequeño Ismael por un cordero. Siempre me ha parecido un pasaje terrible, pero hay tantos pasajes terribles en todas las “sagradas escrituras»…

Pero hay algo de lo que alegrarse. Las redes, sobre todo TikTok, no solo se han llenado de críticas al Gobierno marroquí por el precio inalcanzable de los corderitos: se han llenado de humor.

Se pueden ver reels en instagram en las que Mohamed, emulando a un tratante de ganado, le pide al cliente la última declaración de la renta en España y las escrituras de su casa en Marruecos. Acaba dándole un pequeño cordero de porcelana. También abundan imágenes de corderos desfilando por una pasarela vestidos de Louis Vuitton, Chanel o Gucci. Hay reels que muestran a familias arropando en su propia cama a su cordero, cuidándolo como el más preciado de sus bienes….

El humor marroquí existe, el humor en los musulmanes existe. Aunque a mí y a muchos nos gustaría menos humor y más rabia, la única capaz de salvar a ese cordero, el que “quitará los pecados del mundo”.
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© Mimunt Hamido Yahia | Mayo 2026 | Especial para MSur