El órdago amazigh

 
Un militante ondea una bandera amazigh (2013) | ©  Karlos Zurutuza

Un militante ondea una bandera amazigh (2013) | © Karlos Zurutuza

“Ningún petrolero atracará en este puerto hasta que Trípoli atienda nuestras demandas.” Son palabras de Younis, uno de los rebeldes amazigh (bereberes) que bloquea hoy una de las mayores refinerías de gas y petróleo de Libia.

Gestionada conjuntamente por la multinacional italiana ENI y el Gobierno libio, la planta de gas y crudo de Mellitah -a unos 100 kilómetros al oeste de Trípoli- lleva bloqueada desde que el pasado 26 de octubre un grupo de activistas armados tomara su puerto de atraque. Younis aporta los detalles: “Partimos de noche por mar desde Zuara –la ciudad anexa- y nos organizamos en turnos de 30 hombres,” explica el activista desde la tienda que sirve hoy de centro de mando de este estratégico lugar.

“En 2011 los amazigh de Libia nos levantamos en masa contra un régimen que nos había tratado como a perros durante décadas. Dos años después seguimos sin obtener reconocimiento del nuevo Gobierno libio,” denuncia Younis, justo antes de ayudar a descargar un bote con suministros.

Rebeldes amazigh protestan ocupando una de las mayores refinerías de hidrocarburos de Libia

Los amazigh, habitantes nativos del norte de África, se extienden desde la costa atlántica de Marruecos hasta el oasis de Siwa en Egipto y su lengua comparte raíces con la de los tuareg en el interior del desierto del Sahara. Se calcula que su número en Libia ronda los 600.000, aproximadamente un 10% de la población total del país.

La llegada de los árabes a la región en el siglo VII fue el inicio de un lento pero progresivo proceso de arabización que se vio bruscamente acelerado durante las cuatro décadas en las que el depuesto Muamar Gaddafi permaneció en el poder.

“El Gobierno no nos reconoce y nosotros tampoco reconocemos al Gobierno,” se puede leer en otra de las múltiples pancartas desplegadas por la instalación. Muchas de ellas son trilingües: árabe, inglés y tamazigh, una lengua que cuenta con un alfabeto propio, el tifinagh.

Demandas constitucionales

“El objetivo principal de nuestra protesta es modificar el funcionamiento del comité encargado de redactar la Constitución, no tenemos ninguna oportunidad de conseguir nuestros derechos como pueblo a través del mismo,” explica Ayub Sufian, otro de entre el grupo de rebeldes. El joven se refiere al también llamado “comité de los 60”, que contempla seis miembros de entre las minorías del país.

“Dos para los amazigh, dos para los tuareg y otros dos para los tubus –grupo del sur del país” detalla Sufian. “El problema es que se trata de un sistema basado en la mayoría de dos tercios más uno, es decir, 41. ¿Qué opción nos queda a los libios no árabes? Queremos que el tamazight sea lengua oficial así como poder tomar parte en decisiones clave que atañen al país,” relata el activista. La alternativa, dice, sería “un acuerdo basado en el consenso, y no en la mayoría.”

El Consejo Supremo Amazigh engloba a todas las localidades bereberes de Libia

Si bien Sufian luce hoy un uniforme de camuflaje y una pistola en la cintura, se trata de uno de los integrantes del Consejo Supremo Amazigh, un organismo que engloba a todas las localidades bereberes de Libia. La mayoría de éstas se distribuyen por la cordillera de Nafusa, al noroeste del país, mientras que el de Zuara constituye un inesperado pero compacto enclave costero de esta minoría, y en una región llana y desértica en la frontera de Túnez.

Otro militante de Zuara, Walloul Mensori, recuerda que durante el régimen colonial italiano (1911-1943), Zuara ya era “ciudad autónoma” y la montañosa región de Nafusa en el suroeste, donde vive la gran mayoría de los bereberes libios, se autogobernaba. “Estaría contento si vuelve a ser región autónoma, con su Asamblea propia y control sobre el sistema educativo”, opina. “Todos hemos luchado contra Gadafi para recuperar nuestros derechos… sólo para descubrir ahora que la Libia de después mantiene los mismos códigos arabo-islamistas”, lamenta.

La ausencia de un Gobierno central efectivo en el país ha llevado a una atomización del poder a niveles regionales y tribales sobre los que Trípoli apenas ejerce ninguna influencia. Los antiguos insurgentes contra Gadafi se han reagrupado en milicias que gestionan puestos de control en sus localidades de origen y cuya lealtad recae en los consejos locales. Y los amazigh bloqueando la refinería no son una excepción.

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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16 comentarios

  1. […] la presión islámica y arabizante es muy fuerte están muy movilizados. Recientemente han ocupado una refinería gestionada por ENI para reivindicar sus derechos. Se puede decir que esa es la dinámica. Unos grupos, como los […]

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