La policía contra la dignidad

 

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 Era inevitable. Durante 150 días, los perezosos e indignos trabajadores de la corrompida radiodifusión pública griega (ERT), con el apoyo de los ciudadanos disminuyendo después del verano y con el paso del tiempo, sin los gruesos salarios de 1.200 euros y sin cobrar nada durante meses, continuaban haciendo algo sin precedentes en la historia de la radiodifusión mundial: seguían emitiendo programas tanto en la radio como en la televisión. Programas más completos y de calidad, en comparación con el mal ejemplo malo de la ERT, llamada televisión pública, y con la radio y televisión privada.

Sin embargo, no pararon aquí sino que amenazaron con continuar la emisión y afirmaban que estaban preparados para cubrir la presidencia griega en la UE el primer semestre de 2014. Ellos, un puñado de burdos e irracionales empleados públicos que no obedecen las órdenes. ¿Cómo podían afrontar el Estado, el Gobierno legislador y la Justicia, con sus intereses, una amenaza así de importante, si no era mandando la policía antidisturbios?

El caso de la ERT es una radiografía a pequeña escala de la situación que vive todo el país. Es decir, nos referimos a una combinación altamente inflamable de un gobierno compuesto de imbéciles , por un lado, y de la troika, engreída y enrocada en sus posiciones ideológicas, por otra.

Un grupo de extrema derecha, incompetente y que nunca ha trabajado en su vida, gobierna el país

El gobierno, incapaz de introducir las reformas sustanciales que la ERT necesitaba, mostró su rostro verdadero en junio pasado. Estamos hablando de un grupo de extrema derecha que gobierna el país, incompetente e incapaz de prever que habría reacciones si no permitía la emisión de la ERT. De hecho, hablamos de un grupo de personas que nunca han trabajado en su vida, de manera que no saben que la ley griega estipula el tiempo necesario para gestionar una empresa unipersonal: se necesitan 6 meses para abrirla y 12 meses para cerrarla. Y la ERT no era una empresa unipersonal sino una compañía que contaba con 2.500 empleados, innumerables bienes muebles e inmuebles, equipos, departamentos de contabilidad, contratos internacionales y obligaciones. Y cómo pensar en todo lo que hemos enumerado si no saben siquiera qué es una factura.

La troika, representante de los prestamistas, insiste en despedir a todos los trabajadores públicos, por la simple razón simple de que odian cualquier cosa que forme parte de las instituciones públicas. Además, poca importancia tiene el hecho de que, con la situación de las pensiones y la suspensión de contratos, el número de los empleados del sector público en Grecia ha caído ya por debajo del promedio europeo. Estos dos factores provocan constantemente la destrucción del país: durante los cinco primeros meses a partir del cierre de la ERT, el sector público perdió decenas de millones de euros por la abrogación de las obligaciones internacionales y la publicidad, mientras que sólo en el primer semestre, la empresa privada presentó beneficios superiores a 50 millones de euros.

En la misma situación se encuentran los municipios que pierden el dinero de las multas por causa de la derogación de la policía municipal, las agencias tributarias que no pueden controlar la evasión fiscal porque no existe personal suficiente y las universidades y las escuelas que no funcionan. En todo el país, la desarticulación del sector público, en lugar de la acometida de reformas, crea problemas esenciales, mientras que a las decenas de miles de personas en paro y despedidas se añaden los 2.000 empleados de la ERT. Eso, aparte de las consecuencias del desempleo tanto para la economía nacional como para los fondos de pensiones y la cohesión social.

El cierre y el posterior desalojo policial de la ERT demuestran que Grecia no puede ser gobernada normalmente

El cierre, al principio, y la llegada de la policía antidisturbios en los últimos momentos de la ERT demuestran una vez más que este país, que se encuentra bajo terapia de choque, no puede ser gobernado con normalidad. No hay manera de evitar la derogación continua de leyes parlamentarias, las acciones legislativas anticonstitucionales, la inestabilidad política, la desviación democrática y la humillación internacional. Sin embargo, esos 150 días ofrecen una lección más: El personal de la ERT, aunque esté en una situación difícil, continuó trabajando y manteniendo su dignidad. Es más, ganaron la batalla de la dignidad contra el Estado. Las cobayas todavía resisten.

Primero publicado en: tvxs · 7 Nov 2013

Traducción del griego: Danai-Afroditi Christoulaki

 
 

Acerca del autor

Stelios Kouloglou
Periodista y escritor oriundo de Atenas. Ha sido corresponsal en París, Moscú y Yugoslavia. Es autor de...

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