Cuando la fe no mueve montañas

 

Qamishlo | Abril 2014  · Fotografías de Karlos Zurutuza

Blip -“Gracias por usar Asiacell, la única con cobertura en todo Iraq”; blip -“Navegue la red de telefonía turca con Turkcell”; blip -“¡Bienvenido a Siria! Siéntase como en casa con MTN”… Los teléfonos móviles enloquecen en Derik.

Situada en la región de Yazira, justo en el triángulo donde se tocan las fronteras de Iraq, Turquía y Siria, la mayoría en Derik es kurda aunque el constante “bombardeo” de SMS nos recuerde que su tierra fue dividida allá por la década de los 20.

Pero esto es Mesopotamia, aquí también viven árabes y arameos desde tiempo inmemorial, y cuyo derecho a ser uno más en la comunidad hoy nadie discute. Malki Hana, no obstante, quiere hacer una aclaración “antes de empezar”:

“Los siriacos comenzamos a organizar nuestra milicia a medida que el régimen se retiraba”

“Yo no soy cristiano, soy siríaco”, matiza este antiguo mecánico, al que la nueva coyuntura de guerra ha forzado a comandar uno de los grupos armados más desconocidos de Siria. Se llama Sutoro (“protección” en arameo) y esta formado, casi exclusivamente, por miembros de su comunidad.

El segundo requerimiento de Hana es que no hagamos fotos que puedan identificar a sus hombres. “Entiéndalo, la mayoría son desertores del ejército y no quieren problemas”. Hana se recuesta en su silla de plástico y espera a que se sirva el té para entrar en detalles.

“Comenzamos a organizar nuestra milicia a medida que el régimen se retiraba del noroeste. Sutoro es nuestra alternativa al caos en el que está sumido el país”, asegura este siríaco de 34 años desde su cuartel general en Derik. A su espalda, las fotos de cuatro mártires siríacos locales, dos de los cuales visten el uniforme del PKK.

El repliegue que menciona Hana facilitó que, en julio de 2012, los kurdos de Siria se hicieran con el control de las zonas donde son mayoría, la región que ellos llaman Rojava. La suya ha sido una apuesta por la neutralidad, distanciándose tanto del Gobierno como de la oposición armada.

Hana presume de una “colaboración fluida” con las fuerzas de seguridad kurdas. “En Derik sólo tenemos 100 combatientes pero estamos en constante contacto con la Asayish –la policía kurda- e incluso conducimos operaciones conjuntas.” Aparentemente, la figura del traductor resulta imprescindible.

La población asiria de Rojava se ha reducido en un 30% con la guerra: “Hay más en Suecia que aquí”

“Nosotros no hablamos kurdo y algunos de ellos no hablan árabe”, detalla Hana, cuya lengua materna es el turoyo, una variante moderna del antiguo arameo pero que no contó con una forma escrita hasta principios del siglo XX.

Desgraciadamente, la lengua milenaria parece ir mermando irremisiblemente. Censos anteriores a la guerra situaban la cifra de los siriacos en Siria en torno a un 10% de una población total de 23 millones. Pero el que fuera refugio durante décadas para muchos cristianos de oriente, sobre todo para aquellos que huían de Iraq, se ha convertido en una nueva trampa las minorías no musulmanas.

Naciones Unidas asegura que más de dos millones de Sirios han abandonado el país desde el comienzo de la guerra en marzo de 2011, aunque resulta imposible saber cuántos de ellos pertenecen a la comunidad siríaca.

Gebrail Kourie, presidente de la Organización Democrática Asiria (también opositora a Asad), explicó a M’Sur en octubre – poco antes de ser encarcelado- que la población asiria del Kurdistán sirio se ha reducido en un 30% desde el inicio de la guerra. “Desde 1970, 200.000 cristianos han abandonado Siria, y en Iraq, la comunidad se ha reducido a la mitad tras la invasión de 2003. Hay más de los nuestros en Suecia que aquí”, lamentó Kourie.

¿Siriacos, asirios, caldeos, arameos?

Manuscrito arameo (Ainkawa, Erbil, 2011) |  © I.U.T. / M'Sur

Manuscrito arameo (Ainkawa, Erbil, 2011) | © I.U.T. / M’Sur

Nadie se pone de acuerdo en la terminología para describir el antiguo colectivo cristiano de Mesopotamia que conserva la lengua aramea. La polémica surge del detalle religioso: pertenecen, más o menos a partes iguales, a dos grandes ramas de la Iglesia Cristiana: la Siriaca (o jacobita) y la Asiria (o nestoriana), o bien a las dos escisiones de éstas que se afiliaron al Vaticano: la siriaco-católica y la caldea.

Los seguidores de la Iglesia Siriaca (suriani, en árabe) rechazan el término de “asirios” (ashuri), porque opinan que únicamente describe a los fieles de la iglesia rival, mientras que éstos aseguran que la palabra se puede utilizar para todos los cristianos de lengua aramea, indistintamente de la rama religiosa a la que pertenecen.

La terminología es tan polémica que incluso los manuales de aprendizaje del arameo ponen cuidado en referirse únicamente a “nuestra lengua”, sin decidirse por un término. O en justificar mediante bibliografía científica el uso del término “caldeo” (kaldani). El término ‘arameo’, el más común en español para referirse a la lengua, no se usa actualmente entre los colectivos siriaco-asirio-caldeos.

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Acerca del autor

Karlos Zurutuza
Periodista (Donostia, 1971). Ha trabajado en Iraq, Irán, Afganistán, Kurdistán, Siria, Pakistán y Libia, entre otros...

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6 comentarios

  1. […] periodista de M’Sur Karlos Zurutuza se ha acercado a la ciudad más remota de Siria, Qamishlo (Qamishli en árabe), enclavada entre Irak y Turquía y habitada por kurdos y arameos […]

 
 

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